Posts en la categoría 'Yo ya lo he visto'
August 31, 2010

¿Os acordáis de Lupin? “El ladrón más elegante que se pueda imaginar”, decía la sintonía de esa serie de dibujos. Pues recuerda mucho al prota de White Collar, una serie que el 20 de septiembreestrena Fox y de la que Cuatro tiene los derechos. Lo malo de esta comparación es que el personaje animado era bastante más pícaro que este Neil Caffrey. Lo encarna Matthew Bomer, un actor muy guapo y con cierto magnetismo, pero al que aún le falta un punto de cocción para ser el gancho de un título importante.
Hay que reconocer que la química con el otro personaje principal, el agente Burke (Tim DeKay) está trabajada. ¡Ah!, no he comentado el esquema básico de la serie porque tiene lo de todas las actuales: pareja de investigadores, uno maduro y otro atractivo y romanticón, que resuelven casos por Nueva York entre escenas de acción (pocas) y momentos cómicos (forzaditos). Las fuentes de las que beben son tan evidentes que ya cansa repetirlas. La ‘novedad’ es que el joven es un ladrón de guante blanco reconvertido. ¿Qué más? Guiones decentes, casos más o menos enrevesados y tramas personales relativamente atractivas. Mientras que el joven Neil sufre por una chica que parece huir de él (si aguantas hasta el final de temporada te llevarás una sorpresa con ellos), el maduro Burke trata de animar su matrimonio. Su mujer, Elizabeth, es nada menos que Tiffany Amber Thiessen, la mofletuda malvada de Sensación de vivir. Valoramos su esfuerzo por cambiar de registro (que no por afinar sus rasgos), pero lastra más que suma. Entretenida sin más.
August 25, 2010
Sin caer en el sentimentalismo y la ñoñería típicas de estas historias, The Big C ha superado con nota el reto de contar una historia sobre la que, aparentemente, estaba todo escrito. La serie que acaba de estrenar en EE.UU. el canal Showtime (de ahí que mi juicio rece sobre el capítulo piloto) cuenta la historia de Cathy, una profesora a la que le diagnostican un cáncer terminal.
A estas alturas, ¿quién podría interpretar con originalidad este personaje? Desde luego la elección no ha podido ser más acertada.
Laura Linney, a quien recordamos por Frasier, entre otros trabajos, está absolutamente inmensa. Se bebe casi literalmente los guiones (impecables, por cierto), consiguiendo una creación magistral. Sólo ella puede decirle a su marido (Oliver Platt) con los ojos llenos de lágrimas: “Llevo años sin comerme una cebolla porque tú dices que son cacas apestosas”. Y, tres secuencias después, descargar una rabia perfectamente contenida contra una alumna con sobrepeso (Gabourey Sidibe, de Precious): “No puedes estar gorda y ser mala”.
Si Melvil Poupaud, que encarnó al protagonista de la injustamente denostada película El tiempo que queda, de François Ozon, se vengaba del mundo entero antes de marcharse para siempre, la actitud de la protagonista de esta serie es absolutamente distinta. Ella se construye una coraza de (falso) optimismo para que su gente no sufra. Atención a la preciosa escena final en la que, sentada en un sofá metido en el foso de una piscina, ‘monologa’ con su perro.
August 17, 2010

Sólo se me viene a la mente una palabra cuando pienso en Archer, la serie que estrenará Canal+ el 3 de septiembre: ¡¡BRAVO!! Y por varios motivos. Uno: parodia las películas de espías de los setenta, con una estética muy similar. Dos: utiliza un humor sórdido, al más puro estilo Bukowski, nada explotado en televisión. Tres: para ser una serie de animación, los dibujos, que imitan al cómic, están muy conseguidos. Y cuatro: la música y los efectos sonoros, imitando a las cintas de James Bond, no podían estar mejor elegidos. El escenario donde trascurre la acción es el Servicio Secreto de Inteligencia Internacional. La agencia de seguridad es propiedad de Malory, una señora adicta a casi todo, que mantiene una relación erótico-telefónica con un alto cargo del ejército ruso. Su entorno más cercano lo completa su hijo Sterling, el protagonista, con el que vive una constante y tortuosa tensión. Es absolutamente obligatorio verla en versión original. H. Jon Benjamin, el actor que dobla a Sterling, es simplemente genial. Sólo con su voz imprime al personaje un carácter chulo, egoísta y mujeriego. Lo mismo pasa con Jessica Walter, que presta su voz a la genial Malory, la madre de nuestro héroe. Queda claro que esta ficción ha marcado una nueva etapa en el mundo de la animación. South Park o Los Simpson se han eclipsado por la trangresión (hay diálogos realmente bestias) de esta producción que promete desbancar a Californication. ¡Que tiemble David Duchovny!
June 29, 2010
¿Podrían los Ocho de Antares convertirse en los nuevos Seis del Oceanic? Aunque el público
americano ha decidido que Perdidos no tendrá sucesora y han cancelado Gravedad cero con tan sólo 13 capítulos, yo defiendo el buen hacer de esta producción. Bautizada por muchos como la Anatomía de Grey del espacio (nunca entenderé el tonillo algo despectivo al hablar de la ficción de Ellen Pompeo), cuenta la historia de unos astronautas embarcados en una misión internacional.
En su nave espacial pasa de todo: miedos, encuentros, desencuentros, ilusión, inseguridades… Y eso me gusta porque, exceptuando el pastel de Armaggedon, nadie había mezclado las tramas sentimentales con la ciencia ficción protagonizada por astronautas. Otro punto a su favor es que, aunque transcurre en el año 2052, sus protagonistas no van vestidos con trajes plateados como el Astraco de Los mundos de Yupi. Y eso es algo que, a estas alturas, se agradece bastante. No sé por qué está tan denostada la cotidianidad. Al final, siempre funciona, en EE.UU. y en todo el mundo.
De hecho, las mejores secuencias del piloto son, sin duda, aquellas en las que sus protagonistas relatan sus vivencias a una cámara al final del día y desde sus habitaciones en la nave. Un ejercicio de intimidad similar al que intentaba hacer Samanta Villar en sus 21 días, pero con una diferencia: aquí funciona. Los saltos en el tiempo también encajan a la perfección. Y atención a la actriz Laura Harris como la geóloga Zoe porque dará que hablar. En España podremos disfrutarla a partir del domingo 4 en FOX.
June 22, 2010
¿Qué pasa cuando una serie te deja absolutamente indiferente? He leído muchas opiniones sobre Community y hay quien dice que es una comedia muy inteligente aunque no entiendo esos continuos gags sobre Ben Affleck. Uno, bien, ¡pero llegar a tres en un capítulo…! es triste, no inteligente.
En otros foros se habla de su originalidad. Vamos a jugar a las adivinanzas: un profesor, esta vez de universidad, reúne a los estudiantes más fracasados… ¿Cómo se llama la película? ¿Podría ser Glee, verdad? Pues no. Es este intento de tira cómica que se queda a medias. Y llegados a este punto, yo grito desde mi humilde columna: ¡Productores del mundo, ni una imitación más de Friends o Seinfield! Pero ellos erre que erre… Y encima tienen suerte. Porque el haber renovado para una segunda temporada no se puede decir que haya sido otra cosa que una carambola muy grande.
No puede ser. Empecé diciendo que me había dejado indiferente y la estoy poniendo a caldo. Alguna cosa buena digo yo que tendrá… A ver… ¡Ah sí! En el grupo de loosers, que dirían los americanos, hay un personaje absolutamente genial. Tanto que quizá él sea lo único que merece la pena de toda la ficción. Se llama Abed y lo interpreta Danny Pudi, un actor cómico de los mejores que he visto. Rápido, ocurrente, intuitivo y que domina la técnica a la perfección. Aunque su papel es un caramelo, eso también es verdad. Pero él presume de un estado de gracia que se prolonga a lo largo de toda la temporada. Ahora sí que me río yo de los gritones de Aída. Miren y aprendan, señores.
June 15, 2010
Es cierto que a mí, poniéndome a un par de jóvenes atormentados por los avatares de la vida con música lacrimógena de fondo, ya me tienen ganado. ¡Qué le voy a hacer, soy así de ñoño! Así que, como no podía ser de otra manera, he disfrutado mucho con el drama Hidden Palms. A falta de buenos estrenos en la tele americana, me apetecía rescatar esta ficción emitida en España solamente por Canal+. Todavía no entiendo por qué ninguna cadena generalista se ha hecho con ella.
Es un claro ejemplo de cómo un argumento aparentemente poco original puede convertirse, gracias a un impecable guión, en una producción muy buena.La historia arranca cuando Johnny (Taylor Handley), un adolescente, ve cómo su padre se suicida –por cierto, es genial la charla entre padre e hijo justo antes de la tragedia– y para superar el duro golpe, se muda con su madre a una lujosa urbanización donde empieza una nueva vida.
Se trata de un barrio muy parecido al exclusivo Wisteria Lane de Mujeres desesperadas. También allí todas las vecinas están apuntadas a comités, asociaciones y demás reuniones organizadas en torno a la más insignificante excusa. Y, al igual que en la ficción de Eva Longoria, hay un halo inquietante en torno a la mayoría de los personajes. Un claro ejemplo es el momento en el que el protagonista conoce, en el campo de golf (muy buena escena también la de esos dos desconocidos mojándose con los aspersores), a la misteriosa Greta (Amber Heard), una joven del vecindario que esconde muchísimos secretos… Una lástima que sólo haya… ¡ocho capítulos!
June 10, 2010
Voy a intentar controlar los desagradables impulsos que me ha despertado Blue Mountain State. Creo que no veía algo tan innecesariamente terrible desde la película Porky’s. Sí, sí, aquella cinta que dejó anonadada a toda una generación con su sobredosis de tetas y bragas. Pues si pensábais que este tipo de productos habían quedado en la época en que la Cantudo triunfaba enseñando sus encantos, estabais equivocados.
La naftalina del destape, con permiso de la genial Estela Reynols de La que se avecina, ha regresado a nuestras vidas con esta ficción erótico-patética sobre un equipo de jugadores de fútbol americano (¿o debería decir garrulos?) que beben, se drogan y se auestan con todo bicho viviente. Esto aderezado con unos guiones totalmente absurdos, sin sentido y con gracias “verdes” que ni en Los bingueros. Porque claro, a estos chavales lo que más les divierte en el mundo es ver un sujetador… Sí. Por eso, los creadores de la ficción, que se emite sin pena ni gloria en el canal digital MTV, convierten cada capítulo en un pase de lencería (encima, de la barata).
Pero no sólo se ríen de eso. También les hace gracia tratar a las chicas como mercancía, competir en el número de coitos (si es de dos en dos, mucho mejor, claro) y… ¡hacer carreras en bolas con una galleta entre las nalgas! Haciendo memoria creo que esta última payasada es el momento más asqueroso televisivamente hablando que he visto en los últimos años. ¿Y esto no lo cancelan en los Upfronts? Algo huele muy mal aquí…
May 18, 2010
Mezclar drama, comedia y fantasía puede ser peligroso si no se hace bien. Y si encima se cae en los tópicos, la cosa ya no tiene arreglo. De momento, ningún canal español se ha atrevido a comprar Drop Dead Diva (algo así como la diva muerta), y la que lo haga casi habrá firmado su sentencia de muerte.
Las protagonistas de esta serie son Deb (Brooke D’Orsay), una rubia siliconada superficial e insoportable, y Jane (Brooke Elliott), una abogada gordita y desgraciada. Un buen día, Deb tiene un accidente de coche (patética la secuencia del automóvil estampado contra un camión de naranjas) y va al cielo. Allí (me cuesta contar esto de una manera seria), pulsa un botón para volver a la Tierra ¡y se reencarna en el cuerpo de Jane! Y ahí se supone que arranca la diversión. La oronda letrada ahora tiene la personalidad de una rubia de encefalograma plano. Pero claro, cuando descubre que el cuerpo que habita es inteligente, surge la insoportable moralina que pretende transmitir esta ficción que emitió Lifetime: la belleza está en el interior.
Utilizar a estas alturas una premisa que huele a naftalina no tiene ningún sentido. Más que nada porque ya estamos hartos de ver la misma
historia en La bella y la bestia, Yo soy Betty, la fea y todas sus versiones, la insoportable Patito feo y un largo etcétera del que lo único salvable que encuentro es la Betty de América Ferrara. ¿Quién dijo eso de ‘la suerte de la fea…’?
May 11, 2010
Osadía: atrevimiento, audiacia, resolución. De esto habrían pecado los
productores de la inimitable, repito, inimitable Twin Peaks si hubieran querido hacer un remake de la serie de David Lynch con Happy Town.
Y quizá ese ha sido el error: venderla como tal y generar unas expectativas en los espectadores que no se ajustan a la realidad. Estoy seguro de que si no se hubiera hecho semejante campaña de marketing las audiencias americanas no se hubieran desplomado tras la emisión del segundo episodio. La serie no es mala, ni mucho menos. Pero las comparaciones son odiosas. Aunque la trama es muy parecida (un sheriff trata de resolver un misterioso crimen en el idílico y tranquilo pueblo de Haplin, en Minessota), me parecen injustas las críticas que está recibiendo.
Los guiones están bien construidos, el reparto –en el que destaca Sam Neill– me parece acertado y la atmósfera que se respira en los dos primeros capítulos invita a no perderse ni un minuto.Además, no olvidemos que la producción que retrataba el famoso asesinato de Laura Palmer fue cancelada en su segunda temporada. Así que, productores de Happy Town, mucho cuidadito con las paranoias oníricas y demás idas de olla. Ya que habéis empezado bien, a ver si sois capaces de mantener el tipo.
La serie, que actualmente se emite en Calle 13, llegará pronto a Cuatro.
May 4, 2010
La animación para adultos es quizá el género más libre de todos, pero suele correr el riesgo de convertirse en un acto de onanismo surrealista y multicolor. Entre la genialidad y la chorrada se mueve Ugly Americans (Americanos feos), una metáfora de ese Nueva York multirracial, hedonista y delirante que nos hace sentir pueblerinos al resto.
Así, el protagonista es un asistente social que cumple medianamente bien su trabajo de integrar a todo tipo de engendros. Comparte piso con un zombie y está enrollado con su jefa, una diablesa sadomasoquista. Alrededor pululan un mago salido, un policía racista, pollos que trabajan en un taller, calamares mafiosos… Algo así como una versión gore de Futurama con tendencia a lo escatológico y sexual como South Park y alguna sorprendente salida a lo Woody Allen. Todo con ese trazo de dibujo ochentero de cómic trash, tipo El rey de la colina, que de tan moderno puede ser cansino.
Lo cierto es que pinta mejor de lo que es en realidad. El exceso de rarezas y esa sensación constante de que todo vale, difumina a los protagonistas y les resta carisma. Cuando no hay reglas, no es divertido romperlas. No diré Que se mueran los feos, como la película de Javier Cámara, pero sí que se centren para no pasar desapercibidos. En EE.UU. se ve en el canal Comedy Center.
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