Posts en la categoría 'Yo ya lo he visto'
Agosto 19, 2008

Lo reconozco. La curiosidad ha podido conmigo. Vamos a ver, ¿qué tipo de serie puede ser una que se titula “Mujeres asesinas”, que te venden como un thriller serio y que está protagonizada por trece actrices mexicanas de culebrón? Pues una mezcla entre una película de terror y, efectivamente, una telenovela con equivocados aires de misterio.
Y es que es muy difícil creerse todo esto. Ellas quieren ser malas, malísimas. Ponen su cara más agresiva para torturar a sus víctimas. Y, aunque te cueste digerir la historia, les sale bien. Porque son expertas en poner este tipo de gestos. ¿Cuántas veces habrán tenido que hacerlo en las decenas de telenovelas que han protagonizado? Itatí Cantoral (“La viuda de blanco”), Verónica Castro (“Los ricos también lloran”), Leticia Calderón (“Amor real”) o Daniela Romo son algunas de las estrellonas de esta serie adaptada de un formato argentino que ha sido todo un éxito y en la que, en cada capítulo de trama autoconclusiva, se lleva a cabo una terrible venganza.



Los guiones no hay por dónde cogerlos. Sabes perfectamente lo que va a pasar en cada momento y, evidentemente, cómo va a acabar la historia. ¿Pero sabéis qué es lo peor –o lo mejor– de todo? ¡Que estás pegado a la tele durante los cuarenta y cinco minutos de cada capítulo! No me preguntéis por qué, pero pasa.
¡Ah! Y otra cosa. Los títulos de los episodios no tienen desperdicio. Están compuestos por el nombre del personaje protagonista y un adjetivo de la talla de desalmada, cuchillera, acorralada, tóxica, ponzoñosa, vengadora, asfixiante, trepadora, rebelde, corrosiva… ¡Uff! Eso para que nos vayamos haciendo una idea de lo que vamos a ver. En resumen: intérpretes sobreactuadas, guiones que no se los cree ni un niño de ocho años y violencia, mucha violencia. ¡Pero cómo mola!
Agosto 6, 2008

A primera vista parece una mezcla entre C.S.I. y, la excelente Millennium, en la que Lance Henriksen resolvía crímenes gracias a las imagenes que le venían a la cabeza. Sin embargo, el tipo de esta nueva serie que me tiene impactado no se parece a ninguno de los que hayamos visto. Por fortuna. Por eso engancha.
Se llama Patrick Jane y es un detective que trabaja por su cuenta, como la mayoría de los metomentodo al estilo Harper-Newman –en eso sí se parece a los clásicos– y al que de vez en cuando recurre el California Bureau of Investigation en busca de sus contactos extraoficiales. En este caso son más extra de lo que uno imagina: son paranormales. Con sólo observar la escena del crimen y mirar fijamente a los sospechosos descubre cosas imposibles de averiguar.
La aguafiestas, la escéptica, la desconfiada es Teresa, a quien irrita esa autosuficiencia y se empeña en menospreciarle caso tras caso. La tensión entre ellos, que apunta a convertise en sexual, cómo no, es una de las bazas de este thriller.
Al medium, Simon Baker, no lo conocemos, pero al bombón, Robin Tunney, la hemos visto en el papel de Verónica en Prison Break.
La inquietante, serena y cuidada interpretación del protagonista se apoya en unos casos nada comunes que evitan que el producto sea una copia barata de las mil series policíacas que inundan la pantalla. Mientras, el sorprendente pasado de Patrick se va descubriendo, lo que añade un plus de intriga.
Desde aquí, valoramos los bemoles de los productores para meterse en semejante berenjenal, tal y como está hoy día el patio televisivo, y que el producto resulte, si no creíble, al menos original. Esperemos que The mentalist no tarde mucho en llegar a España porque esta producción promete.
Julio 28, 2008

Son marines y han nacido para matar. Así se lo hacen saber sus superiores cada mañana que amanecen en el campamento donde se desarrolla Generation Kill, la miniserie ambientada en la guerra del Golfo y que ya se está emitiendo en Estados Unidos.


A través de siete capítulos e inspirándose en las crónicas de Evan Wright, un periodista de la Rolling Stone, la producción de HBO narra el desembarco en Kuwait de un batallón de jovencísimos soldados, algunos de los cuales son militares reales. Aunque orgullosos de su trabajo, están amargados porque, la guerra entre ellos y en el campamento muchas veces es más cruel y despiadada que la que han venido a librar en Oriente Medio. El irreverente humor de los soldados, la falta de equipos o la incompetencia de sus comandantes son el pan de cada día.


A todo se añade, cómo no, un sargento al más puro estilo La chaqueta metálica y la falta de información del exterior –nos deja perplejos su obsesión con el rumor sin confirmar sobre la muerte de Jennifer López– en esta producción que deja de lado el patriotismo y la justificación de una guerra para meterse hasta la cocina de un campamento militar.
Se echa de menos conocer algo más de la vida personal de los protagonistas. Pero está claro que los productores David Simon y Ed Burns –responsables de otros productos de éxito como The Wire– no han querido caer en el sentimentalismo. Sólo importa el aquí y el ahora durante los cuarenta días en los que se centra una miniserie que, por momentos, recuerda mucho a Hermanos de sangre.
Julio 21, 2008

Entre algunas escenas que retratan – quizá demasiado explícitamente– los vicios de los clientes y otras dulzonas al más puro estilo Pretty Woman –no tiene desperdicio aquella en la que la protagonista hace un desfile de modelos ante su chulo–, la nueva serie 700 euros, diario secreto de una call girl pretende dar una visión (¿realista?) de la prostitución de lujo.
Pero ni Mercè Llorens es Julia Roberts ni la serie es una comedia romántica. Es un dramón y de los gordos. Que una pobre chica huya de su pueblo tras un desengaño amoroso y se encuentre en Madrid con semejante panorama… pues no tiene ninguna gracia. Sin embargo ella esgrime razones muy altruistas para convertirse en una mujer de 700 euros, que tampoco vamos a destriparle a la audiencia.
La protagonista, las cosas como son, se defiende más que bien en un registro muy diferente al que le tocó en Hospital Central, junto a un Toni Cantó, blanducho, que parece más que su chulo, su padre y el de todas sus compañeras de piso.
La historia engancha por momentos, pero no tiene fuerza en ningún registro. No es extraño que, desde diciembre del año pasado, fecha en la que se terminó de grabar, la cadena la haya mantenido en la cuerda floja. Por no hablar de la cantidad de títulos que ha tenido desde entonces: Historia de Luna, Dos lunas, 700 euros, una historia de amor… Todo para acabar en un recurso vulgar, aunque pretendan darle un toque moderno: Diario secreto de una call girl.
La idea es original ya que, hasta ahora, pocas series de ficción nacional, salvando Sin tetas no hay paraíso, habían tratado con crudeza este tema. Sin embargo, no deja de ser un melodrama barato de entrega semanal.
Julio 14, 2008
Un prestigioso letrado de San Francisco llega a una zona rocosa de la India. Con el exótico viaje de su protagonista arranca “Eli Stone”, una producción difícil de definir. No se trata de unas vacaciones de placer; es una deuda pendiente: esparcir por allí las cenizas de su padre, un alcohólico que le hizo la vida imposible cuando era pequeño.
Tratando casos tan complicados como los de Glenn Close en “Daños y prejuicios” con tramas sentimentales como las de “Lex”, esta nueva serie, pretende –desde el miércoles 27 en Antena 3– dar una vuelta de tuerca al ya manido tema del abogado atormentado y sufridor, pero que no pierde un caso.
El protagonista, Eli –Jonny Lee Miller, el primer marido de Angelina Jolie– no es un picapleitos especializado en sangrar a los clientes, como la mayoría de sus colegas. Acaban de diagnosticarle un aneurisma cerebral que le provoca alucinaciones. Así, en el primer episodio, se le aparece nada menos que George Michael –aceptó participar en este y en otros tres más, así que debió de gustarle la experiencia– en el salón de casa cantando “Fe” –atención al numerito musical–. Pero este no es el único ingrediente surrealista de la serie que nos recuerda a las alucinaciones de Ally McBeal.
En el primer caso que representa, Eli tiene que defender a la mujer con la que hace años perdió la virginidad –a ritmo, por supuesto, de George Michael– y madre de un niño autista a causa de un medicamento. Mientras se enfrenta a la poderosa industria farmacéutica, a Eli también se le remueven otros sentimientos. Porque su vida privada tampoco es nada fácil; sólo avanzaré que está prometido con la hija de su jefe.
¿Conseguirá hacerse con la audiencia o esto no hay quien se lo crea?
Julio 8, 2008
Del mogollón de series juveniles que se estrenan en Estados Unidos cada año, hay una que destaca sobre las demás: The secret life of an american teenager. Aprovechando el impacto causado por la película Juno, la cadena ABC ha creado una producción con todos los ingredientes del género teen en torno al ‘detalle’ que la hace especialmente transgresora: su protagonista de 15 años, Amy (Shailene Woodley), se ha quedado embarazada en un campamento. Así arranca el primer capítulo estrenado el 1 de julio. El padre de la criatura, Ricky (Daren Kagasoff) es un ligón de instituto que se ha acostado con toda la pandilla de animadoras y las que no lo son.
Pero esta historia tiene algunas diferencias con la película independiente que ha arrasado este año: para empezar, el embarazoso asunto no se trata en tono de comedia y, por ende, Amy no tendrá la misma suerte que Juno. Al contrario, aterrorizada por la reacción que pueden tener sus padres ante semejante ‘marrón’, decide callarse y confiarle el secreto a sus dos amigas. Lo que le ocurre a Amy es un auténtico drama que vive en la más absoluta soledad. ¿Cuántas adolescentes se encuentran su misma en Estados Unidos antes de los 16 años? ¿Y en Europa?
Por si fuera poco, se ha enamorado. Pero no, no del causante de sus problemas, sino de Ben (Kenny Baumann), el chico bueno del instituto en quien no había reparado hasta ahora y que quiere darlo todo por ella. Por lo demás, no falta ninguno de los tópicos que engranan las tramas de estos productos ni faltan los manidos personajes que arropan a la protagonista. Está Adrian (Francia Raisa), la alumna ligera de cascos dispuesta a iniciar en el mundo del sexo a todos los que se crucen en su camino, si son cristianos a quienes apartar de su religión, como Jack (Greg Finley), mejor que mejor; y está su antagonista, Grace (Megan Park), a la que sus principios no le permiten mantener relaciones sexuales hasta antes del matrimonio, aunque sí calentar al personal…
Aunque en un primer momento parece recurrir a ese viejo cliche de “la vida te pone ante problemas que te hacen superarte”, la serie engancha muy bien. Ya hay algo en el primer capítulo que, como ocurría con Gossip Girl, te hace estar deseando ver el segundo y el tercero, y el cuarto…
Julio 4, 2008
Al igual que Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda, rondan los cuarenta, modernas, independientes y viven en Nueva York, donde sus ajetreadas vidas laborales apenas les dejan tiempo para el amor. Pero no. No es una continuación de la exitosa serie Sexo en Nueva York, cuya versión cinematográfica arrasa en todo el mundo. Las nuevas pijas televisivas, esta vez tres, obsesionadas por la moda y los hombres –por este orden– pertenecen a una nueva y poderosa jungla, la del lápiz de labios. Y es que así se llama la serie que llega a Fox TV en septiembre.
Sin embargo, resulta inevitable salvar las distancias. Y por supuesto salen perjudicadas. Aunque ambos productos están basados en libros de la escritora Candace Bushnell, Lipstick jungle, que así se titula el ‘sucedáneo’, respira un ambiente menos ‘sexual’ –aunque algunas escenas recuerdan bastante a las de Samantha (Kim Cattral)– y más sentimentaloide, sin dejar de lado la frivolidad como marca de la casa.
Además, esta producción supone el regreso de Brooke Shields a la tele. La inolvidable protagonista de El lago azul, que ya ha participado en series como De repente Susan, Nip/Tuck o Hannah Montana, aquí da vida a Wendy, una perfecta ejecutiva con una desastrosa vida familiar. Kim Raver es Nico, editora de una revista femenina cuyo único objetivo es ascender a toda costa. Y completa el trío Lindsay Price, que interpreta a Victory, una diseñadora de moda siempre a la busca del hombre perfecto.
Con una primera temporada de sólo siete capítulos debido a la huelga de guionistas, Lipstick jungle pretende reflejar que los ricos neoyorkinos tambien lloran y que la amistad en las chicas está por encima de todo. Y pese lo que pase, es de pésimo gusto perder el sentido del humor.
A pesar de que en Estados Unidos ha tenido una audiencia discreta, ya se graba una segunda temporada con dos nuevos fichajes, el ‘macizo’ Carlos Ponce, con permiso de Patrick Dempsey, y Rosie Pérez , que va a poner la nota cómico-sarcástica a lo Bette Midler.
Lo cierto es que, aunque la calidad del producto es indiscutible, resulta imposible no percibir un cierto tufo a Sexo en Nueva York, sobre todo por las escenas de las tres amigas caminando por las calles de la Gran Manzana o comiendo juntas. Aun así, estamos ante una de las series que podría dar mucho que hablar en la próxima temporada. ¿Quién quiere probar el nuevo cóctel Cosmopolitan?