El teleadicto

Injusticia. Karmele faltó a clase de gimnasia de mantenimiento para componer Soy un tsunami, ya tenía una profe de canto para que no la confundieran con una urraca rubia… Y TVE la aparta de Eurovisión. Pero que nadie piense que Mari Carmen verá el show desde casa cenando un yogur de bífidus. ¡Arriba el contrafestival! Parece que en su lugar irá la tal Coral, una chillona con ínfulas de Ainhoa Arteta y dicción bisbalera. A mí me reblandece el alma la canción de Lorena: rima amor, corazón, calor e ilusión en el estribillo sin ruborizarse. Menos mal que Karmele ya no va a quitarle el puesto a un gran artista.
Yo sí sentí apuro al ver a la Griso de charla con un señor disfrazado de Homer, con uno de esos trajes de felpa y pelillo que visten los que venden globos. Sudaría como un pollo, que según Massiel (esa que ganó Karmelevisión), en el plató de Espejo público hace un calor que te torras. De verdad que lo de Antena 3 con Los Simpson roza lo incestuoso. Que pidan número en La pecera de Eva. Esa serie sólo tiene una cosa buena: los primeros planos de Alexandra Jiménez. Pero son tan estimulantes que provocan el incurable síndrome Juan Luis Guerra. Quisiera ser un pez…




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