La (fácil) elección de Altagracia
Volvemos a las andadas, otra vez. Cuando parecía que por fin el amor había triunfado, Santos se interesa por Bárbara y claro, Marisela se muere de celos. No creo que el abogado vuelva con la Devoradora pero seguro que sigue dudando y es que, por mucho que él lo niegue, siempre se sentirá atraído por ella. Le ha tocado a Antonio formularle la pregunta que muchos nos hacemos: “¿No será que te gusta Marisela porque se parece a su madre?”
Creo que la joven Barquero es uno de los mejores personajes de la novela pues representa el arquetipo de buena persona sin llegar a ser ñoña. Su fuerza es innegable y tiene la valentia suficiente para enfrentarse a la Doña, pero su actitud tras el juicio no me ha gustado nada. ¿Cuántos desprecios más necesita para darse cuenta de que su madre sólo intenta jugar con ella?
Por otra parte, Altagracia ha decidido contraer matrimonio con Bartolo aunque todos -incluso el novio- se han dado cuenta de que su amor no es verdadero. Si María Nieves le ha demostrado en numerosas ocasiones que la ama ¿por qué se hace de rogar tanto? y sobre todo: ¿cómo puede preferir a Bartolo antes que a uno de los peones más sexys de Altamira?
A falta de los momentos tan entretenidos que Marisela y Gonzalo nos brindaron hace unas semanas, Josefa y Federica han ocupado el puesto y alegran a El Progreso con sus ocurrencias. Ambas están entusiasmadas con la idea de asistir a la fiesta de un millonario pues quieren “cazar’’ a un hombre rico que las mantenga y les paguen todos los caprichos, aunque lo que las pobres no saben es que detrás de esa fantástica fiesta se encuentra El Sapo.
Sin embargo, la escena más divertida de la semana vuelve a ser producto de Pajarote. El peón, todo dulzura y romanticismo, invita a Genoveva a probar el licor que en ese momento está tomando. A la pregunta de si está rico, no se le ocurre otra cosa que responder: “Delicioso, como todo lo mío”. Puede que Pajarote no sea tan atractivo como Antonio o María Nieves pero es infinitamente mucho más ‘salao’.




3 Comentarios
1. lourdes | September 6, 2009 at 22:32
Me encantan la pareja de Pajarote y Genoveva. Hay mas intensidad en sus miradas, peleas y besos que en todas las escenas de cama de Santos y la Doña (siempre tan perfecta de maquillaje y peluquería) ¡¡¡ Quiero más escenas del peón malo malo malo y del caramelo de ajo!!!!
2. lourdes | September 6, 2009 at 22:49
Acabo de encontrar fotos de Tiberio Cruz, el actor que encarna a Pajarote, y está…! en dos palabras: IM_PRESIONANTE!!!!!
3. MM | July 12, 2010 at 13:18
Estoy viendo la novela ahora por internet y me ha gustado encontrarme con tus comentarios
yo creo que si Marisela se muestra tan “blanda” después del juicio es porque lo que le ocurrió con Meléndez hizo que cambiara su percepción respecto a la doña, Marisela dijo en esa época que empezaba a entender a su madre, además al ver que Bárbara estaba dispuesta a dar la vida por ella hizo que se diera cuenta de que nunca la odió tanto como decía. Yo creo que en el fondo la doña siempre sintió algo hacia su hija pero no lo demostraba porque para ella los sentimientos te hacían débil (alguna vez recuerdo que dijo que a ella el amor la ponía blanda y que no podía permitirse flaquear o algo así) y despreciar a Marisela supongo que era un modo de no quererla no sé… pero si de verdad no la quería no me explico las reacciones de ternura que tenía de vez en cuando con ella, como cuando Marisela se emborrachó en el Miedo y luego Bárbara fue a besarla mientras dormía. Creo que Marisela se da cuenta de eso y de ahí que le sepa mal ver sufrir a su madre. El trato que la doña le da a su hija es injustificable pero ella antes de conocer a Santos siempre se sintió una mujer vacía y incapacitada para amar y supongo que por nada del mundo quiere pasar de sentirse una mujer, una persona a volver al mismo estado de antes y Marisela se da cuenta de eso, de ahí creo yo su sentimiento de tristeza y culpa tras el juicio, porque a partir de que Bárbara se le abre y la salva con lo de Melendez Marisela empieza a conocerla un poco más a fondo y, según sus propias palabras, en el fondo la entiende un poco.
espero que terminen reconciliadas.
A mí me gusta la relación madre-hija, aunque a ti se te haga pesada
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