June 15, 2009

Dos finales de calidad

Sonia CasteloCuando uno ve una película de terror se pasa los primeros minutos esperando que muera alguien -si te gusta el género, claro-. Hasta que eso sucede es como si no hubiera pasado nada, no hay quien se crea “el miedo” si no hay muertos de por medio. En este sentido ¿Hay alguien ahí? ha cumplido con creces. Desde el primer capítulo hasta el último de esta temporada ha mantenido el suspense por ver quién caía y que al final una de las fallecidas sea la madre da mucho juego. Y claro, al final murió a manos de alguien muy real, nada de fantasmas, que la realidad es mucho más terrorífica y estamos hartos de comprobarlo en las noticias. De esa dosis de realidad tan intrigante también se han ido encargango Iker Jiménez y sus colaboradores, el gran acierto de Cuatro al programarlos unidos a esta serie. Tramas familiares de ficción rodeadas de misterios + misterios rodeados de ¿realidad? Un cóctel muy entretenido que seguro también funcionará en su segunda temporada.

Otro final esperado era el de La chica de ayer. Tras conocer la verdad sobre su padre -estaba claro que era el asesino- Samuel tenía que decidir entre regresar al futuro o quedarse y apostar por su amor con Ana. La luz en el túnel confirmaba su versión, aunque ella siempre le creyó. Y claro, triunfó el amor aunque este final tenía su secretillo a voces. La serie ya se había rodado con dos finales diferentes por si no tenía éxito. Y como se suele decir, serie prevenida vale por dos. Al final no ha terminado de convencer y, a pesar del registro a veces poco creíble de Ernesto Alterio, ha servido para descubrirnos a un Antonio Garrido colosal como el inspector Gallardo. Se merece una serie para él solito.

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