April 15, 2009

Es difícil encontrar una sitcom tan divertida como Friends y Roommates se le parece bastante. Cuenta la historia de Mark, un tipo que, tras coincidir en un ascensor con la chica del colegio de la que siempre había estado enamorado, decide mudarse a vivir con ella y sus dos compañeros de pi. La convivencia se convertirá en una serie de hilarantes desentendidos escritos con ingenio y gancho. Si a esto le sumamos un elenco de actores absolutamente brillantes en la comedia (como Tyler Francavilla, Dorian Brown o Tommy Dewey), la cosa no puede ser mejor.
Su duración (unos veinte minutos) la convierte casi en una tira fácil de ver y muy recomendable. Que nadie se siente a verlo esperando una imitación de Friends porque no lo es. Tiene el mismo ritmo y un sentido del humor parecido, pero los personajes son completamente diferentes. Esperemos que alguna cadena se anime a comprarla porque funcionaría perfectamente en el prime time. Creo que este tipo de productos son los que hacen falta en nuestra televisión: frescos, originales e ideales para pasar un rato divertido.
En Estados Unidos, donde han emitido tres capítulos, está siendo todo un éxito. Ahora sólo falta que la traigan aquí para que todos podamos disfrutarla.
April 2, 2009

Uno siempre tiene las expectativas más altas cuando se sienta a ver un producto de Jerry Bruckheimer (el creador de C.S.I., Caso abierto o Sin rastro)… Pero los genios también pueden equivocarse. Lo único que tiene de especial La hora 11 es la originalidad de sus casos… El biofísico Jacob Hood (Rufus Sewell, El ilusionista), ayuda al FBI a investigar extraños sucesos, como la muerte de varios niños de un mismo colegio o el hallazgo de 19 fetos en las afueras de la ciudad. Para ello, cuenta con la protección de la agente Rachel Young (Marley Shelton).
La serie, que podremos ver en La Sexta este domingo 5 y en FOX (Digital +) el lunes 13, es entretenida. Pero, tras verla, te queda un regusto a algo conocido… Los personajes te suenan, las situaciones no te resultan del todo desconocidas y el ritmo recuerda demasiado a otras producciones del género. No es un mal producto pero no aporta nada de novedoso. A estas alturas, ¿qué interés tiene una serie en la que un científico y una agente del FBI investigan casos? Se trata de un argumento manido que pretende, con toques sobrenaturales, aproximarse a series como Expediente X. Pero no lo consigue.
Lo que hicieron los británicos me parece mucho más acertado. Con el mismo título, grabaron cuatro capítulos de una miniserie. Sin haber visto este original puedo apostar a que engancha y resulta mucho más interesante ver el contenido de La hora 11 comprimido, a modo de pequeña película.
La verdad es que en un momento en el que la ficción internacional está tan de moda es cada vez más difícil acertar con un buen producto. Pero la solución, desde luego, no es copiar argumentos ni personajes: no tiene ningún mérito. Así que, mentes pensantes americanas… ¡manos a la obra!