Octubre 20, 2008

¿A qué esperan?

Hermanos y detectives
En la televisión el eje espacio temporal es más relativo, si cabe, de lo que el genial Albert Einstein dejó postulado para la ciencia. Los programas se extienden y se acortan, aparecen y desaparecen de la manera más imprevista, y muchas veces sin explicación lógica. Si no, ¿cómo se puede entender que habiendo siete días completos con sus 24 horas, programen la segunda temporada de LEX el domingo desplazando al late night a mi familia millonaria favorita? Y ahí se quedará, claro. Sexy Money, recién estrenada, recién marginada. No había otro hueco.

En cambio, otros programas extienden sus tentáculos más allá de lo usual a pesar de coleccionar críticas y polémicas. Un ejemplo es Está pasando, que ya tiene ediciones todos los días de la semana, incluida la presentada por Daniel Domenjó y Paqui Peña, una insuperable reportera terremoto. Entre ellos y Gran Hermano se llevan buena parte del tiempo de la parrilla ¡Hay que ver que injusta es la vida! Pero todavía hay un fenómeno inexplicable más: el de los estrenos anunciados que caen en un abismal agujero negro y tardan y tardan en llegar.

Para empezar, la espera para ver Guante blanco, una de las series nacionales mejor hechas en mucho tiempo. Genial fue su comienzo con el robo y genial la selección de actores, con un estupendo Carlos Hipólito en el papel de policía Promete darnos muchas satisfacciones. ¿Y cuántos fines de semana tendremos que esperar para que llegue la segunda entrega de Hermanos y detectives? Es domingo, me acomodo en el sillón frente a la televisión y… ¡zas! otra reposición de Aída. Se acaba octubre, el mes de su ¿estreno? Y mira que lo siento.

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