Archivo de Septiembre, 2008

Septiembre 29, 2008

Ser o no ser (popular), esa es la cuestión

pijas-desayuno.pngPor motivos que escapan a mi comprensión, el pasado sábado me sorprendí en el sofá de mi casa viendo la ultrapromocionada Camp Rock, el último churro de la factoría Disney. Lo de churro lo digo por la fluidez con que salen uno tras otro al mercado, porque este producto es hipocalórico al límite. Ínsipido. Moralista. Repelente.

Según el espacio de debate No es programa para viejos (juro que Antena 3 lo vende así, hay que tener morro), los adolescentes españoles se emborrachan cuatro veces por semana, se drogan tres veces al día, practican sexo sin amor y sin condón dos veces por hora y estudian matemáticas un minuto en toda su vida. Sin embargo, el modelo exportado por Disney nos vende a una panda de pijos únicamente obsesionados por ser populares (Rajoy estaría contento). Ser o no ser popular, esa es la cuestión. La protagonista de Camp Rock, una niña muy mona y con muchos dientes,dientes.png vive un auténtico drama interno porque teme que si sus compañeras de campamento descubren la verdadera profesión de su madre, se convertirá en una marginada social. ¿Será hija de una actriz porno? ¿Asesina a sueldo? ¿Ex concursante de Gran Hermano? ¡Mucho peor! Su horrible, horrible mamá es nada menos que… cocinera. Qué poca vergüenza.

La mala de la película es una pequeña Barbie con muchos complementos –la riñonera acolchada es ideal– que desprecia a todo el mundo.pija2.png ¿La razón de su despotismo? Su madre, claro, que resulta que es muy famosa y no le hace todo el caso que la nena necesita. Ojo al comentario que suelta la cría durante el desayuno:

- “¿Hidratos por la mañana? ¡Ni pensarlo!”.

El guaperas de turno es el líder del grupo juvenil Jonas Brothers, formado por tres hermanos pipiolos que se creen Guns & Roses cuando en realidad están más cerca de Pin y Pon. El chico en cuestión finalmente perdona la gran mentira de la prota, y está a punto de darle un beso.no-beso.png Pero no llegan a juntar los labios, no vaya a ser que algún espectador se violente por tremenda carga erótica. Esta panda de nuevas estrellas se han afiliado a esa línea puritana, asegurando que serán vírgenes hasta el matrimonio. Sueltan eso en No es programa para viejos y hasta la Gaztañaga les corre a gorrazos.

La táctica virginal que tan bien le fue a Britney Spears –ella también fue una encantadora niña Disney, y ahora un auténtico ejemplo para las mamás trabajadoras– sigue siendo de lo más rentable. De hecho, los chavales de esta película figuran entre los adolescentes más ricos del mundo según Forbes. El dinero no dará la felicidad… pero sí la popularidad. Que es lo importante, ¿no?

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Septiembre 26, 2008

¡Que vivan los reality!

Circus
Tenemos sobredosis de realities, y yo tan contenta. ¿Alguna vez empezaron tantos casi al mismo tiempo? Y lo peor, o tal vez lo mejor, es que como siempre me engancho a alguno. Ya no me va a quedar tiempo para ver tanta cosa…

El primero al que me he abonado ha sido Pekín Express, con las curiosas aventuras de diez parejas para llegar desde Rusia a China con sólo un euro al día.
El casting les ha salido redondo a los de Cuatro, y estos aventureros nos han regalado momentos tan divertidos como el de la pareja de drag queens que se monta la fiesta con dos ancianitas rusas que les habían dejado dormir en su casa. Lo más impactante: ¿cómo se llevan en la mochila la peluca y semejantes botas de tacón?
Da igual, el numerito fue alucinante. Verlos a todos buscarse las mañas para comer, dormir y desplazarse crea adicción. Por no hablar de la pareja de maduritos. Mira que son salaos, y encima las pruebasse les dan de cine.En cambio, el estreno de Circus me ha dejado indiferente. Me recuerda a Fama, ¡a bailar!, sólo que con disciplinas dignas del Circo del Sol. Vamos, nada original, y eso que resulta emocionante ver cómo hacen semejantes ejercicios, que para una mortal como yo parecen de ciencia ficción.

Pero el rey de la telerrealidad, aunque menos que antes, es de nuevo Gran Hermano. Tantos años entre nosotros y nunca me pierdo un estreno, me pica la curiosidad. Esta edición tenemos una abuela marchosa, un matrimonio, algunos frikis y muchos jovencitos ávidos de conseguir fama. Veremos si dan juego. Han tenido que rizar el rizo, que tantos años, y diez ediciones, agotan los recursos.

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Septiembre 26, 2008

Vuelta con sorpresas

Patricia Gaztañaga
Cuando mejor estaba, instalada en la deliciosa rutina de mis vacaciones, me tocó volver al trabajo y lo peor de todo: se acabó el verano. Este año he vuelto más tarde que muchos de mis programas, pero a tiempo para calentar el sillón antes de que empiecen muchas series.

Y el reencuentro ha tenido efectos muy diferentes. El lunes 8 casi me da algo con el nuevo espacio de Patricia Gaztañaga, No es programa para viejos. Si para hablar de sexo hay que recurrir al insulto, al lenguaje chabacano y al trasnochado ambiente discotequero prefiero ser vieja. ¿Y eso es lo que tiene que gustar a los jóvenes? Deberían superar los tópicos.

En cambio, una serie original para el público joven como Impares desaparece de la parrilla de Antena 3. Pues me gustaban sus historias de ligoteo.Menos mal que me ha quedado el subidón de la vuelta de El intermedio y su nueva sección, La botica de Botín, que incluye consejos para ahorrar en tiempos de crisis en un inglés con acento español. Para partirse de risa. ¡Y además hay programa los viernes con Pablo Carbonell, el eterno compañero de Wyoming! Pero el campanazo televisivo lo ha pegado Paqui Peña, la reportera terremoto –destrozó un castillo de arena que llevó 16 días poner en pie– de Está pasando. Después de verla en los zappings de todas la cadenas, yo creo que se tiró a propósito. ¿Y vosotros?

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Septiembre 26, 2008

La mafia del cachemir

Cashmere Mafia
Empiezo a estar un poco harto de las series sucedáneas de Sexo en Nueva York, y esta es otra de ellas. Cuatro mujeres de la clase alta neoyorquina, esta vez encabezadas por Lucy Liu, que se reúnen en un restaurante pijo para contarse sus cotilleos. Todas se conocen porque estudiaron juntas en la escuela de negocios y, desde entonces, no perdonan sus “brunch” para ponerse al día de sus vidas.

Una se está dando cuenta de que es lesbiana, otra acaba de descubrir que su marido le es infiel y decide pagarle con la misma moneda, otra está felizmente casada pero no puede compaginar su vida laboral con la familiar y la última compite con su novio por el mismo puesto laboral. Con este punto de partida, la serie se adentra en las vidas de estas cuatro féminas intentando imitar, insisto, a la inimitable Carrie Bradshaw y sus chicas.

Y es que, aunque estuvieran muy cuidados los guiones (que no es el caso) o las actrices bordaran sus interpretaciones (que tampoco), Cashmere Mafia no podría aspirar a tener ni una décima parte del éxito de la producción a la que pretende copiar. En ese sentido, resulta pretenciosa y, a los diez minutos de estar viéndola, empiezas a tener la incómoda sensación de que todo te suena.

Así que a ver si los guionistas empiezan a ser un poquito más originales, porque si aquí no se hacen más que series de médicos y policías, allí parecen estar de moda los abogados y los grupitos de mujeres en crisis que se reúnen para contarse sus cuitas… Y ya aburre.

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