Las bragas de Cupido
Que qué pinta Emma García en la escalera del plató de Mujeres y hombres y viceversa, decía en el post anterior. Lo primero, me he fijado en que le han puesto un cojín en su escalón, todo un detalle por parte de Tele 5. No me extrañaría que le hubieran cosido un velcro al culete, porque el show es para salir corriendo. La adorable Emma comienza con una presentación sesuda tipo: “Eh, hola, están aquí Raquel y Paco…”. Y ya, directos a publicidad con la palabra entre los dientes, dientes, que es lo que más les gusta a los espectadores. Todo esto con micro de mano, quizá para que las tenga ocupadas y no pueda cortarse las venas. Tras la pausa llegan los verdaderos impactos publicitarios: ellas, auténticas musas de Corporación Dermoestética, y ellos, reclamos de gimnasio para animar a las víctimas de la operación bikini a subirse al step. Y uno y dos. Saldos de los casting de Gran Hermano. ¡Si hasta se ha colado un aspirante a Supermodelo!
Me dicen que de la versión italiana de este gallinero salió una gran estrella, Constantino Vitagliano. Sí, el penúltimo churri de la Obregón que no ha logrado el carrerón de Darek, no sabemos si por pudor o por estómago, porque de ‘talento’ andaba igual de sobrado. Aquí los tronistas –dícese de la gente que se pasa media tarde sentada en el trono, también conocidos como estreñidos– son un tal Luis y un tal Víctor. Uno es un cruce de Luke Perry y José Campos, y el otro, un guapérrimo al que se le ha ido la mano blanqueándose los paletos. El rebaño de féminas les hace proposiciones indecentes y ellos conceden una cita a la que más le ponga.


Los vídeos de sus encuentros tienen más intención de la que parecen: en uno, vimos a una madurita con pinta de llamarse Chonchi chuperreteando un sushi. Y suelta: “A mí me gusta probarlo todo, yo me meto en todos los sitios raros”. Lo dice con una sonrisa revuelta –no se ha hecho aún el tuneado completo– y, casualmente, de fondo suena el tango de Roxanne. Y que yo sepa, Roxanne no era bibliotecaria…
Los días impares llegan mis favoritas: las tronistas femeninas, Marisa y Verónica. Una, morenaza estándar, y la otra, con voz de línea erótica que, como no llega a la talla cien, va de sensible. Por imposible que parezca, los chicos que intentan seducirlas van más escotados que ellas y sueltan frases como “hemos conectado de una forma extrasensorial”. Enternecedor.
Llegados a este punto, no me puedo resistir a reproducir algún diálogo:

– Chico maquillado con Nocilla: “No me dejéis en bragas”.
– Emma García, ocurrente ella: “En bragas no, porque dudo que las lleves”.
Habría que verlo.



1 comentario
1. María | Julio 9, 2008 at 8:28
jajaja Tiene razón en todo lo que dice… aún así reconozco que es el típico programa que engancha por lo surrealista que es. Se nota que todos son modelos y a muchos les he visto en otros programas. Me gustaría que hubieran elegido a gente más normalita… ¡La vida real no es así! ¿o sí?
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