Queremos lo que no tenemos

Queridas Ragazzanautas…

¿Cuántas veces habéis oído eso de que queremos lo que no podemos tener? De hecho, yo añadiría que la pasión con la que deseamos algo es directamente proporcional a lo difícil que es conseguirlo. Y es cierto. Nos gustan los retos. Es más: ¡nos ponen los retos!

¿Ejemplos? Visualizad un momento un par de botas en un escaparate. Ahí están, bien colocaditas una sobre otra. Tú aún no tienes claro si te gustan o no. Ummm… ¿Y si te las pruebas? Lo piensas. Las miras. Las remiras. Lo repiensas. Y dudas. Estás a punto de irte… Pero no te vas. Entras. Preguntas. La dependienta va a buscar al almacén… Y regresa con la fatal noticia: “No queda tu número”. Oh, bueno, no te gustaban tanto. “Tu número está agotado”. Oh, qué pena. “En todo Madrid”. Oh, mundo cruel. No puede ser. ¡Mierda, mierda, mierda! (Con perdón) ¡Nunca encontrarás otro par de botas igual! ¡En tu vida!

Y si esto pasa con un simple par de botas… ¡cómo no va a pasar en el amor! Queridas Ragazzanautas, ¿qué ocurre en las grandes épocas de sequía de nuestra vida? Nosotras estamos libres like the wind. Libres y con las antenitas desplegadas en modo “chicos-aquí-estoy”. Pero nada. No hay bicho viviente que ose acercarse. Y cuando una empieza a pensar que ha debido mutar sin percatarse de ello… conoce a un chico. Se enamora. Él se enamora de una. Ambos empiezan una relación más o menos seria… y ¡hala! ¡A ligar sin cesar! ¡Quitad, bichos!… Y ¿por qué? Porque tienes novio. Eres difícil. Eres imposible. Eres un reto. Y eso mola.

Ummm… ahora que lo pienso, puede que os estéis planteando la posible pérdida de uno o más tornillos de la bloguera mayor de este, nuestro blog (léase, yo misma). Pero tranquilas, este rollo pseudo-filosófico sobre “el querer y no poder” tiene su intríngulis (siempre había querido utilizar esta palabra). Ahí va:

Protagonistas del intríngulis: Laia (yo), a partir de ahora, L.
Y P, ex-ex de Laia, a partir de ahora, P.
Ubicación espacio temporal del intríngulis: calle cualquiera de una ciudad cualquiera a eso de las siete de la tarde.

P. “Ey, L.¡Qué sorpresa encontrarte! ¡Cuánto tiempo!”
L: “Hola… ¿P? ¿Eres tú?” (Voz interior: “Pero qué bueno está este chico de repente, ¿no?”). “Estooo, ¿qué tal todo?”. (Pensando y haciendo que escucho atentamente: Sí, objetivamente hablando, ¡está como un tren!)
P: “… Bla, bla, bla…”
L: “Ajá”. (Ummm… ¿Será que ha adelgazado?)
P: “… Bla, bla, bla…”
L: “Ajá”. (¡No, está más fibroso! ¿O será el nuevo corte de pel…)
P: … Bla, bla… roto… bla, bla…
L: (¿Roto? ¿Ha dicho roto?) ¿Perdón?
P: Sí, tía, le dije que se acababa. Hacía tiempo que no sentía nada por ella. Hemos parado toda la boda y bla, bla, bla…
L: (Ummm… Bueno, tampoco está taaan guapo)
P: “… Bla, bla, bla…”
L: (De hecho, ese pelo tampoco le sienta taaan bien)
P: “… Bla, bla, bla…”

¡Como lo leéis! En solo un instante, noté cómo cambiaba mi perspectiva de una forma radical. De ex tipo “oh-qué-bueno-está-cómo-lo-dejé-escapar”… a ex rollo “qué-majo-es-qué-guay-que-quedáramos-como-amigos”.

¿Moraleja del intríngulis? En definitiva… Queremos lo que no podemos tener. ¿O no?

Bs mil

Laia

P.D. Por cierto, Estela y ragazzanautas varias, no creo que una diferencia de edad de 2 años sea constitutiva de “síndrome del asaltacunas”. Ni de 3. Ni de 4, incluso. Aunque todo depende de la edad. Si el chico que te gusta tiene menos de 14 y le sacas más de tres años, háztelo ver :-) Ya sabes lo que dicen: ¡pezqueñines no, gracias!

145 comentarios Deja tu comentario Noviembre 11, 2008

Siguientes Posts » « Anteriores Posts



Calendario

Diciembre 2008
L M X J V S D
« Nov    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Categorias

Enlaces

Ragazzanautas

Ultimos posts