Días de vino y chocolate
Queridas Ragazzanautas…
Saludos a todas desde esta tarde fatídica y desapacible de lunes… Lunes. Ains. ¿Hay algún día más deprimente en toooda la semana? Luuuneees… Si es que da hasta miedo decirlo. Hacer la prueba si no me creéis: os metéis en un cuarto oscuro y empezáis a susurrar: “Luuuneees… Luuuuneees”. ¿Acojona o no acojona? ;-)
Temores de principios de semana aparte, ¿cómo habéis empezado marzo, my friends? En mi caso, con una empachitis aguda en grado extremo. Oh, mundo cruel. Y es que este finde no he hecho otra cosa que darle a todo tipo de vicios relacionados con la gastronomía. De hecho, creo que me he transmutado en una especie de mix entre el monstruo de las galletas y Godzilla… ¡Qué manera de zampar y rezampar, y beber y rebeber y… de todo, chicas! Sinceramente, miedo me da pesarme. Miento, miedo no. Pavor. Temor. Horror.
Pero es que tampoco podía hacer gran cosa. Porque… ¿alguien adivina quién se ha pasado el finde metida en una cabañita rural en mitad del monte… con cuatro parejas amorosas? Oui, servidora. (Es lo que tiene mi proverbial costumbre de apuntarme a los planes a ciegas, sin preguntar quién va y quién no va). Sin embargo, aunque opuesto a mi concepto de “finde ideal”, lo peor no ha sido eso. No. Lo peor ha sido que uno de los chicos… ¡me trasteó sin pudor el sábado night cuando su novia se fue a dormir!
Oh, my god. OH, MY GOD. OOOOH, MYYY GOOOOOD.
La pobre chica durmiendo, entregada dulcemente a los brazos de Morfeo… y los brazos del sinvergüenza a la par que mala persona de su novio intentando acercar posiciones aquí a la poor Laia. Evidentemente, no tuvo éxito. Ummm… No tengo palabras para expresar los horribles sentimientos encontrados que me producen este tipo de chicos sin escrúpulos ni conciencia ni corazón ni educación ni principios ni palabra ni elegancia ni… Bueno, quizás si tengo palabras, pero no pienso dedicar al tema ni una línea más. Ea.
No me ha dado tiempo a leer todos los comentarios del último post en profundidad (me quedé en la historia de Brujilla, ánimo guapa, todas hemos tenido noches así :) pero creo que la infidelidad masculina ha salido a la palestra en los últimos comments. Sea como sea, quisiera plantear una cuestión en la pantalla de nuestros ordenadores: los chicos infieles… ¿nacen o se hacen?
Es decir, ¿es algo congénito que el macho tiene grabado a fuego en su ADN desde antes de nacer? ¿O es más bien una cuestión cultural aprendida, desarrollada y potenciada en esta sociedad machista? This is the question.
Os tengo que dejar.
El bicarbonato me espera.
Bs mil
Laia
81 comentarios Marzo 3, 2008