Habemus post
Caras Ragazzanautas…
¿Qué tal bambinas mías? ¿Tutto bene? A juzgar por vuestros más de 350 comentarios (ains, qué emoción), ya veo (o ya leo, mejor dicho) que todo sigue más o menos igual en éste nuestro blog. (Aparte, ofcórs, de alguna nueva incorporación, algún cambio de nick y alguna movida sentimentaloide que otra…). La verdad es que da gusto comprobar que seguís todas al pie de la tecla… aunque no pueda decir lo mismo de mí. Ejem.
Soy consciente de que los últimos días he sido la gran ausente por estos lares… Así que, en primer lugar, ¡gracias a todas por seguir ahí! Y en segundo… uff, qué decir. ¿Habéis oído hablar del “síndrome-depresivo-sanvalentinero-famoso-en-el-mundo-entero”? Puede que no con ese nombre (más que nada porque me lo acabo de inventar) pero seguro que podéis imaginar en qué consiste… ¿O no? ¿Recordáis que la semana pasada hice un viaje relámpago a Roma? Creo que ese fue el principio del fin.
¿Qué os puedo contar de la capital de la pizza que no sepáis ya? Toneladas de monumentos de piedra por aquí, toneladas de monumenos de carne y hueso por allá… Y es que, chicas, en Roma, LOS MONUMENTOS ¡ANDAN! Por eso, después de tres días en suelo italiano, he llegado a la conclusión de que la población de tíos buenos por metro cuadrado ¡es superior a la media… internacional! ¡Mamma mía! ¡Cómo están los bambinos! ;-) Aunque, catarlos, no los caté (era un viaje de curro, y una debe comportarse en según qué ocasiones…) Y total, semana más semana menos de sequía amorosa… tampoco se nota mucho ya. Ains.
A la vuelta de Roma me topé de bruces con el dichoso santo amoroso (alias San Valentín)… y me dio el bajón. Y, peor aún, me dio un ataque de morriña galopante. Y me dio por releer cual posesa todos los post del año pasado por estas fechas. Y me dio por regodearme en mi propia pena (una sensación odiosa a la par que gustosa, ojo).
Y me dio por pensar: ¿es sano tener un blog… si a la bloguera en cuestión todo le sale mal?
Dicen que “ojos que no ven, corazón que no siente”. Así que supongo que: “Ojos que no releen, corazón que no vuelve a sufrir”. Así que llevo unos días dándole vueltas a la idea de cerrar este nuestro blog y anunciar mi despedida al más puro estilo Castro.
Y ya lo tenía casi decidido, de hecho. Sin embargo, ayer me dio un ataque de morriña ragazzanauta… y me dio por volver a leer vuestros comentarios. Y me sorprendí a mí misma disfrutando con vuestras historias, recordando vuestras alegrías, vuestras penas, vuestras locuras… Y es que, supongo que no está nada mal tener un espacio para eso, para darle a la tecla en compañía y compartir penas y alegrías y locuras… ¿no?
Así que, queridas ragazzanautas, si vosotras queréis seguir al otro lado de la pantalla, puedo prometer y prometo que… ¡habemus blog!
Bs mil… ¡millones!
Laia
P.D. Además, ¿quién dijo que una mujer necesita un tío para ser feliz? Pues eso ;-)
103 comentarios Febrero 22, 2008