Sorpresas te da la vida
Queridas Ragazzanautas…
¿Cómo lleváis la semana post-puente? Ummm… debe ser que el cuerpo (mi cuerpo) se acostumbra pronto a lo bueno, ¡porque ya estamos a miércoles y aún no he levantado cabeza! De todas formas, mirad qué horas son y aún no he dejado de darle a la tecla. Ummm… 2, debe ser que estas jornadas maratonianas de curro tampoco ayudan mucho a la recuperación puenteística… ¿verdad?
Antes de nada… Ceibe, ¡muchísimas felicidades, guapa! Oe, oe, oe… ¡la primera boda del blog! ¿Quién te iba a decir a ti hace tres meses que tu historia con C. iría por estos derroteros, verdad? Bueno, ¡quién nos lo iba a decir a todas! Supongo que casos como el tuyo son los que hace que las demás podamos seguir creyendo en ese amor de verdad, ese AMOR con mayúsculas… Ains.
(Veo que me pongo sentimentaloide, mejor cambio de tema).
En cuanto a mí… en cuanto a las demás… ¿quién sabe qué sorpresas nos esperan a la vuelta de la esquina? ¿Qué amigos, qué rollos, qué chicos, qué trabajos… nos deparará el futuro? No sé, ¿vosotras créeis en el destino? Yo, por mi parte, no lo tengo muy claro. ¿Todo obedece a una causalidad… o es pura casualidad? ¿Estamos predestinadas a vivir lo que tenemos que vivir… o nuestro futuro depende de nuestros actos… y los actos de los que nos rodean? ¿Estaba yo destinada a escribir este blog? ¿Estabais vosotras destinadas a leerme?
(Veo que me pongo pseudo-existencialoide… mejor cambio de tema otra vez :-)
Oh, mundo cruel… como veis, hoy estoy de lo mááás dispersa.
¿Será este extraño otoño de 24 grados y solecito que estamos viviendo en Madrid?
¿Será que son las ocho de la noche y aún no he salido de la redacción?
¿Será que… ayer soñé con J.A… y esta mañana me he encontrado un mail de J.A?
Jaaaaaaaaarrrr…
Sobran las palabras para describir cómo me siento. Justo cuando empiezo a salir del “agujero”… justo cuando vuelvo a tener ganas de salir… y ligar… y “pillar”, ¡zas! Vuelta a empezar. Oh, mundo cruel.
A ver, tengo claro que no tengo razones para hacerme ilusiones. (En el hipotético caso de que quisiera hacerme ilusiones, ofcórs). Hombre-por-dios… ¡si ha tardado años en dar señales de vida! Además, en su mail tampoco es que me diga nada del otro mundo. Que hace mil que no sabía de mí y quería saber qué tal… Que qué tal en el curro… Que qué tal en mi piso nuevo… Ya os digo, nada del otro mundo. Y ahí estaba yo esta mañana, terminando de leer el mail toda digna, en plan “pues-mira-qué-bien-que-no-me-afecta-nada-en-absoluto”… cuando he llegado a la frase de despedida: “Espero que no hayas perdido esa sonrisa tan bonita”.
Y aquí… aquí me he roto en millones y millones de trozitos (sin exagerar, naturalmente). ¿QUÉ DEBO PENSAR?
Mierda, lo sabía, ya he empezado a hacerme ilusiones…
Bs mil
Laia
115 comentarios Octubre 17, 2007