Waterpolo sangriento.
Me he propuesto a mí mismo rescatar algunos de los momentos más vergonzosos de la historia del olimpismo. Y para comenzar esta serie traigo a esta sección el que está considerado el partido de waterpolo más sucio y antideportivo de la historia.
Se disputó en Melbourne, Australia, durante los juegos de 1956, entre las selecciones de Rusia y Hungría. Justo un mes antes los tanques soviéticos habían irrumpido en las calles de Budapest, por lo que es fácil imaginar cuan caldeados estaban los ánimos entre los jugadores de ambos equipos.
Las crónicas dicen que el partido fue lamentable, con todo tipo de agresiones, golpes y jugadas prohibidas, pero el momento más brutal se produjo cuando un jugador ruso introdujo sus dedos en el ojo del húngaro Ervin Zador. La imagen del ojo ensangrentado del nadador húngaro sigue produciendo escalofríos a día de hoy.
El partido fue suspendido; los rusos fueron descalificados y los húngaros se llevaron la victoria. En cuanto a Zador, nunca regresó a Hungría. Pidió asilo político en Estados Unidos y se convirtió en el entrenador de un prometedor nadador de once años, Mark Spitz, considerado el dios de la natación hasta la aparición de Michael Phelps.
3 comentarios Deja tu comentario Agosto 19, 2008
