Diciembre 2, 2008

Teleperiodismo

El futuro de los medios de comunicación, parece ser, pasa por externalizar a los periodistas. Crear redacciones en países baratos que hablan el mismo (o similar) idioma, donde los periodistas cobran poco y trabajan mucho y hacen el mismo producto que los periodistas locales pero usando tan sólo el teléfono e Internet. Al fin y al cabo, si ha funcionado en la industria de automóvil y en la atención (y el márketing) remota, ¿por qué no en la industria de los medios? Dicho y hecho: ya existen empresas en la India que ofrecen estos servicios para periódicos estadounidenses, y ya existen periódicos locales cuyas noticias sobre deporte infantil o reuniones del ayuntamiento son escritas por reporteros desde Mumbai, Chennai o Bangalore. Por supuesto que la idea ha sido recibida con muy poco entusiasmo y mucha preocupación por parte de los profesionales estadounidenses, que se quejan con amargura, sobre todo de la rebaja de precios que supondrá para su propio trabajo: si los indios hacen periódicos por menos dinero, los periodistas estadounidenses deberán rebajar sus sueldos para competir. Nada que no hayan tenido que hacer los currantes de otras industrias deslocalizadas. Claro que el periodismo es diferente, o al menos eso gustan de pensar los periodistas, seguros de que sus propios empleos estaban a salvo porque el ‘outsourcing’ de las noticias parecía absurdo. Pero ha llegado, y si la cosa funciona y los lectores no notan la diferencia entre las noticias de Ohio escritas en Ohio y las escritas desde la India, el modelo se extenderá. Visto lo ocurrido con los teleoperadores en España, externalizados a Marruecos y Latinoamérica para rebajar costes algún tiempo después de que estadounidenses y británicos hicieran lo propio en la India, cabe esperar que en un par de años su periódico local tenga la redacción en Buenos Aires o Lima. La única alternativa es que el periodismo resulte ser una de esas extrañas industrias la viabilidad de cuyos productos depende de la cercanía al usuario final, en cuyo caso el experimento del teleperiodismo tan sólo acelerará la crisis del sector. En ambos casos los trabajadores y aficionados a los medios saldremos perdiendo.

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Es una de las mentes más reconocidas de la Internet hispana. Cómo biólogo empezó estudiando el pasado en Atapuerca, pero pronto se dejó atrapar por la economía. Ahora escribe sobre las cosas aún no nacidas del universo futuro. La barra de bookmarks de su navegador debería cotizar en bolsa.