Noviembre 26, 2008

El ascenso de los países virtuales

¿Qué es un país? Hasta el momento la respuesta estaba clara: un país es el territorio situado dentro de unas líneas dibujadas en un mapa, líneas que delimitan fronteras terrestres o costas, cuando hablamos de penínsulas o islas. Los nacionales de un país son, básicamente, los nacidos dentro de esas líneas, que comparten por ello una serie de características físicas y culturales derivadas de la historia. En el futuro, sin embargo, las cosas van a ser muy diferentes, y la noción de ‘paisanaje’ va a quedar separada del paisaje; los nacionales van a separarse de su entorno original para transformar este concepto geográfico en una idea cultural. La primera pista nos la ha dado el nuevo regente democrático de Maldivas, que como primera providencia en su nuevo puesto ha anunciado su disposición a invertir parte del dinero que ingresa su país por el turismo en la adquisición de tierras donde los habitantes de las Maldivas puedan refugiarse si y cuando la subida del nivel del mar acabe con su tropical paraíso isleño. No sería raro que ocurriera con el famoso calentamiento global, ya que la mayor ‘montaña’ de las Maldivas tiene menos de 3 metros de altura sobre el nivel del mar. Pero ¿sería todavía un país reconocible en otro lugar? Los habitantes de las Maldivas viven en diminutas islas de arena blanca desperdigadas por un mar quemuestra en una mañana todos los tonos de la gama de los azules, construyen casas con fragmentos de caliza recifal y jamás pasan hambre, porque uno siempre puede internarse en el agua y pescar un atún pr mal que vengan las cosas. ¿Seguirían siendo maldivianos si vivieran como refugiados en otro lugar con diferente clima rodeados de otras gentes, alejados tal vez del mar? ¿Es ’ser maldiviano’ algo más que un modo de vida, una forma de cocinar excelente curry de atún, un modo de bailar, un paisaje? Y todo esto suponiendo que el gobierno de las Maldivas consiga su propósito de comprar tierras en otros lugares. No sólo hay problemas políticos, dado que nadie quiere ver a otra tribu organizada asentarse en sus respectivos vecindarios, sino porque muchos otros países, mucho más poderosos y con mucho más dinero, están comprando tierra como locos. Países como Corea del Sur, China o Arabia Saudí están adquiriendo enormes porciones de terreno en otros lugares, como Australia, Sudámerica (Brasil es un favorito) o África. Aquí el objetivo es menos disponer de un refugio que blindar a sus poblaciones contra el hambre haciéndose con lugares donde cultivar grano y criar ganado. Lugares más productivos que sus propios terrenos, o menos sensibles ante futuros cambios climáticos. Estas compras están adquiriendo tales volúmenes que los países vendedores empiezan a mosquearse; si las cosas se ponen mal y sus tierras fértiles son de otros, ¿quién dará de comer a los locales? Si el terreno no pertenece a los allí nacidos, ¿qué significa ’ser un país’? ¿Es posible crear un país virtual en el que gentes que huyen de una catástrofe se asienten y prosperen conservando su historia y costumbres? Si las cosas siguen así, pronto tendremos ocasión de comprobarlo. Y la respuesta no nos va a gustar.

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Es una de las mentes más reconocidas de la Internet hispana. Cómo biólogo empezó estudiando el pasado en Atapuerca, pero pronto se dejó atrapar por la economía. Ahora escribe sobre las cosas aún no nacidas del universo futuro. La barra de bookmarks de su navegador debería cotizar en bolsa.