Noviembre 21, 2008

Un freno a los modelos financieros

En el análisis post mortem de la catástrofe financiera que ha precipitado la actual crisis económica mundial hay un factor en el que coinciden todas las miradas: los complejos productos financieros y los modelos matemáticos en los que se basan. La crisis de liquidez se precipitó cuando algunos de estos productos financieros, construidos con un riesgo cuidadosamente medido por sofisticado software de análisis, resultaron ser mucho más frágiles de lo que las matemáticas sugerían. Ese software analítico y los complejísimos modelos matemáticos en los que se basa están siendo considerados responsables (al menos en parte) del colapso. Esos modelos estiman el riesgo de un determinado producto financiero, y por tanto sus beneficios y costes. El problema es que se basan en ideas de cómo funcionan los mercados, ideas que han resultado ser falsas. Por ejemplo, estos programas asumen que las carteras de diferentes instituciones financieras son independientes, por lo que son altamente improbables cambios bruscos de tendencia de todo el mercado. Pero eso no es verdad: las carteras están íntimamente relacionadas, lo que crea un efecto multiplicador que provoca grandes movimientos rápidos de los mercados, anulando así cualquier cálculo de riesgos. La excesiva dependencia de los bancos en este tipo de modelos implementados en software y la creciente complejidad de los productos, que la mayoría de los compradores eran incapaces de comprender, han contribuido decisivamente al actual desplome. Así que en el futuro, si hay suerte, veremos productos financieros más sencillos y modelos matemáticos más robustos y menos optimistas para calcular sus riesgos. Por la cuenta que nos trae.

1 comentario

  • 1. metahome  |  Noviembre 27, 2008 at 19:12

    Al final, como siempre, el problema fue del ordenador… (típica escusa para todo)

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Es una de las mentes más reconocidas de la Internet hispana. Cómo biólogo empezó estudiando el pasado en Atapuerca, pero pronto se dejó atrapar por la economía. Ahora escribe sobre las cosas aún no nacidas del universo futuro. La barra de bookmarks de su navegador debería cotizar en bolsa.