Archivo de Agosto, 2008
Agosto 28, 2008
Starbucks, la cadena de fulminante crecimiento y extraños nombres, consiguió popularizar el café de calidad en los Estados Unidos, y hastahizo posible conseguir un expreso bastante decente en medio mundo. Pero las modas pasan, y para mantener su primacÃa Starbucks se está viendo
forzado a incorporar nueva tecnologÃa, en este caso una cafetera llamada Clover que se ha convertido en una sensación entre los amante del café y en los bares y restaurantes de norteamérica. La ubicua cadena de cafeterÃas ha absorbido a la empresa fabricante de Clover, para no quedarse atrás.
Clover, que se vende por tan sólo 7.000 euros de nada, es una cafetera de filtro, de esas que dejan percolar agua caliente a través de un café molido sujeto por un fino colador. Pero esta máquina actúa al vacÃo, y
lo más importante: permite controlar de modo exacto la temperatura y la cantidad del agua, y el tiempo que pasa remojando el café. Esto permite reproducir con exactitud una taza de café a partir de un determinado grano, e incluso experimentar con el efecto que tienen en el gusto ligeras variaciones de temperatura. Clover es perfecta para los gourmets del café, que pueden presumir de conocer el punto exacto del tipo preciso de café que les proporciona el sabor ideal. Y, por supuesto, presumir incesantemente de por qué su selección particular es mejor que la de los demás. En otras palabras: es perfecta para clientes exigentes y/o pedantes insufribles. Y de ahà su éxito.
Agosto 14, 2008
La venta de zapatillas de moda tiene un coste muy elevado debido al diseño; los materiales y la fabricación no e pueden evitar, pero la decoración podrÃa salir más barata, en especial si encima lo vendemos como personalización y promoción el impulso creativo de la gente de Internet. Y dicho y hecho; una joven empresa estadounidense pretende que sea el propio público quien diseñe sus zapatillas deportivas. Ojo, incluso pagando.
La empresa se llama Ryz, y va a comercializar unas zapatillas de alta gama por unos 90 dólares (58 euros), en series limitadas con diferentes patrones estéticos. Quien desee diseñar unas Ryz envÃa sus ideas, que son votadas por el respetable; las que más votos reciben se producen, y el diseñador recibe 1.000 dólares (650 euros) más un dólar por ejemplar vendido. Quien diseñe una serie exitosa se podrÃa sacar unos duros, los compradores tienen diseños exclusivos y a los fabricantes el diseño les sale barato. ¿Qué más se puede pedir? Pues que se extienda la idea: pronto habrá más productos de consumo subcontratados a las multitudes. El fenómeno se llama crowdsourcing, y tiene tantas ventajas que será cada vez más común.
Agosto 7, 2008

No es que haya dejado nunca de estar de moda el ludismo, una forma de tecnofobia que infecta a mucha gente, ni que haya dejado de afectar a Internet. Pero la última oleada de netofobia que se avecina viene cargada con las peores intenciones. La próxima moda es acusar a Internet de hacer a sus aficionados [literalmente más estúpidos]; menos inteligentes, menos capaces, más tontos, vaya. Y no como metáfora, sino de verdad, en la práctica: reduciendo la inteligencia al eliminar algunas de sus funciones y facilitar demasiado otras.
Encontrar con demasiada facilidad la información, los datos o las relaciones entre ellos debilita la capacidad propia e incluso contribuye a modificar las conexiones del cerebro haciéndolo fÃsicamente menos capaz. O eso profesan creer algunos, haciéndose eco de quienes deploraron la invención de la escritura porque debilitaba la memoria de los hombres o rechazaron la imprenta porque ponÃa demasiado sencillo aprender.
Y claro, la letra sólo con sangre, sudor, lágrimas y dificultades enta; sólo el conocimiento que duele puede ser verdadero según los abogados de esta tesis. Si [hay quien pone en duda] que leer en pantalla sea leer de verdad… Vale que en la Red, como en todo, hay quien se pasa. Pero acusar a una tecnologÃa que facilita la extensión de la información de entontecer a la Humanidad es suscribir una tesis sobre la inteligencia que está desacreditada por la historia. Almacenar datos fuera de nuestros cerebros y acceder a ellos con facilidad no nos hace más estúpidos: nos hace en conjunto muchÃsimo más inteligentes. Lo cual no impedirá los lamentos de quienes preferirÃan seguir viviendo en cavernas.
Agosto 1, 2008
La gente quiere comer mejor, pagar menos y contaminar lo mÃnimo, lo que para algunos significa criar su propia comida. En el mundo angloparlante han surgido cooperativas de compra de productos de la tierra cultivados en las cercanÃas, que ahorran costes de transporte (incluidos los ambientales) y reivindican las variedades y la producción local y de temporada frente a las frutas y verduras homogeneizadas y ubicuas todo el año del comercio multinacional.
El siguiente paso es el huerto doméstico, con producción propia de algunas verduras, especias e incluso frutas, o el colmo del ‘eco-chic’ radical: el gallinero doméstico ciudadano. Huevos frescos de gallinas alimentadas por la mano propia, y carne de pollos que viven libres en los grandes patios de las casas en EEUU o el Reino Unido (incluso en ciudad). Pero claro, tener un gallinero ciudadano no es para todo el mundo; montarlo es complicado y mantenerlo exige conocimientos y dedicación.
Asà que la última idea es una propuesta australiana: alquila un gallinero doméstico pensado para la ciudad con todo su equipamiento y animales, y si todo sale bien y te ves capaz, puedes comprarlo y convertirse en un ecogranjero urbanita. Comer mejor, salvar a la naturaleza y presumir de conciencia sin riesgos, en un paquete comercial cerrado. Ñam.
Es una de las mentes más reconocidas de la Internet hispana. Cómo biólogo empezó estudiando el pasado en Atapuerca, pero pronto se dejó atrapar por la economía. Ahora escribe sobre las cosas aún no nacidas del universo futuro. La barra de bookmarks de su navegador debería cotizar en bolsa.