Diciembre 18, 2008
La raíz del término francés ‘amateur’ es el verbo ‘amar’. Un ‘amateur’ es una persona que hace algo por amor, no por dinero; que recibe satisfacción por el mero hecho de llevar a cabo una actividad, aunque ello no le proporcione beneficio económico. Un ‘amateur’ no recibe compensación económica, sino de otro tipo: prestigio, placer en el trabajo bien hecho o satisfacción de su curiosidad. No es extraño, por tanto, que a la hora de encontrar los mejores ejemplos de un arte o profesión, o de realizar hazañas imposibles, encontremos no a un profesional, sino a un ‘amateur’. La tendencia no deja de crecer y de extenderse a campos bastante extraños, como podemos ver en dos noticias recientes. Un aficionado trabajando en sus horas libres ha reconstruido el Mecanismo de Antikythera, un amasijo de engranajes de época griega que ha resultado ser el primer ordenador analógico conocido, capaz de mostrar las posiciones relativas de los planetas en el cielo en diferentes momentos y de marcar toda una serie de eventos astronómicos. El mecanismo fue hallado cuando llevaba casi 2.000 años en el fondo del mar, y estaba corroído y convertido en poco más que una masa informe de bronce oxidado. Los historiadores profesionales llevan años tratando de reconstruir su funcionamiento por medio de todo tipo de sofisticadas tecnologías. Pero integrar toda esa información era una labor de amor, y por eso necesitaba de un ‘amateur’. Y por eso ha sido un aficionado quien ha culminado la tarea de reconstruir a partir de información no clasificada el funcionamiento interno de las dos primeras bombas atómicas. Las formas externas de Little Boy y Fat Man son bien conocidas, así como los principios generales de su funcionamiento. Lo que no se conocían son los detalles: de qué manera estaban ensamblados los elementos, cómo se conectaban unas partes con otras y de qué manera encajaba todo. Ha hecho falta un camionero obsesionado trabajando durante años para que podamos conocer estos detalles; nuevamente, una labor de amor. No serán los últimos ejemplos: la tecnología ha quitado las cadenas a los ‘amateurs’ y eliminado las protecciones de que disfrutaban en muchos campos los profesionales. Si no se espabilan, el futuro será de los amantes.
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Diciembre 11, 2008
Los acorazados dominaron la guerra naval y la estrategia de las naciones desde que se botó el HMS Dreadnought en 1905 hasta que los aviones japoneses hundieron el HMS Prince of Wales en 1941, aunque los ataques aéreos de Tarento y Pearl Harbor habían demostrado ya su vulnerabilidad. Los acorazados rindieron su supremacía ante los portaaviones porque éstos podían acabar con ellos, y la Segunda Guerra Mundial la ganó el contendiente más versado en este nuevo tipo de guerra naval: los EE UU. A partir de entonces los estadounidenses han dominado por completo los mares con sus Grupos de Combate de Portaaviones, unidades de batalla compuestas de un portaaviones nuclear y sus buques de protección y apoyo; la marina de los EE UU cuenta con doce de estos grupos operativos. Como comparación, todas las recientes actividades de la flota rusa combinan aproximadamente el poder de un único grupo. Los poderes emergentes, como China y (muy por delante) la India desarrollan sus propios grupos de portaaviones. Aunque China trabaja también en un nuevo tipo de arma que podría acabar con el predominio del portaaviones como éste acabó con el acorazado. China trabaja en la creación de un misil balístico antibuque que, disparado desde miles de kilómetros de distancia, sea capaz de aproximarse a alta velocidad en la vertical de un portaaviones y liberar una carga explosiva o nuclear capaz de destruirlo. En conjunción con satélites de búsqueda y sistemas de radar OTH (Over The Horizon, sobre el horizonte), un misil balístico antibuque podría revelarse como el fin del portaaviones. La amenaza es tan seria que los estadounidenses han puesto a punto un sofisticado sistema de misiles anti misil balístico a bordo de sus buques, para proteger sus Grupos de Portaaviones; la mera posibilidad está influyendo ya en sus decisiones estratégicas. Todavía no se sabe si el sistema chino es operativo, ni si sería capaz de atravesar el escudo antimisiles estadounidense, que dista de ser perfecto. Pero tal vez seamos testigos de una nueva revolución naval y estratégica: el reemplazo del portaaviones por… otra cosa.
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Diciembre 5, 2008
La Tercera Ley del Movimiento de Newton dice que por cada acción hay una reacción igual y de signo contrario. Y esto sucede tanto en los asuntos de la física como en los de la política, donde a cada exceso por parte del estado sigue una reacción en contra de la sociedad oprimida. Un ejemplo es lo que ya está empezando a ocurrir con las cámaras de televisión de vigilancia pública que las autoridades están instalando por doquier como respuesta tecnológica ante la inseguridad ciudadana. Ante el encarecimiento relativo de poner oficiales de policía en la calle y confiando en que las cámaras ayudarán a capturar a los delincuentes, ejerciendo así un efecto disuasorio (e incluso premonitorio) que no ha sido demostrado en la práctica, y dado que la electrónica es cada día más barata, muchos países están optando por llenar de ojos artificiales sus calles. Un ejemplo es el Reino Unido, que tiene casi 5 millones de cámaras de vigilancia para controlar lo que ocurre en sus ciudades: el Gran Hermano electrónico existe, y las reglas de control sobre las filmaciones efectuadas por las ubicuas cámaras y su uso no están claras. Otro ejemplo es la extensión de los radares fijos de control de velocidad que está permitiendo su abaratamiento: pronto superar los límites de velocidad sin ser multados será imposible. Pero este creciente control electrónico de nuestro comportamiento está generando un creciente resquemor, que ya se ha transformado en reacción en algunos casos: radares y cámaras han sido atacados y destruidos por ciudadanos molestos con su vigilancia perpetua, mientras que en el Reino Unido la moda de las capuchas permite ocultar los rostros a las cámaras. La gente común cada vez está más interesada en métodos para burlar, o si es necesario inutilizar, los sistemas de vigilancia que considera demasiado invasivos. Habrá más cámaras eliminadas y radares averiados según se extienda la vigilancia electrónica, porque la Tercera Ley es universal, y a veces el vandalismo es una forma de resistencia.
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Diciembre 2, 2008
El futuro de los medios de comunicación, parece ser, pasa por externalizar a los periodistas. Crear redacciones en países baratos que hablan el mismo (o similar) idioma, donde los periodistas cobran poco y trabajan mucho y hacen el mismo producto que los periodistas locales pero usando tan sólo el teléfono e Internet. Al fin y al cabo, si ha funcionado en la industria de automóvil y en la atención (y el márketing) remota, ¿por qué no en la industria de los medios? Dicho y hecho: ya existen empresas en la India que ofrecen estos servicios para periódicos estadounidenses, y ya existen periódicos locales cuyas noticias sobre deporte infantil o reuniones del ayuntamiento son escritas por reporteros desde Mumbai, Chennai o Bangalore. Por supuesto que la idea ha sido recibida con muy poco entusiasmo y mucha preocupación por parte de los profesionales estadounidenses, que se quejan con amargura, sobre todo de la rebaja de precios que supondrá para su propio trabajo: si los indios hacen periódicos por menos dinero, los periodistas estadounidenses deberán rebajar sus sueldos para competir. Nada que no hayan tenido que hacer los currantes de otras industrias deslocalizadas. Claro que el periodismo es diferente, o al menos eso gustan de pensar los periodistas, seguros de que sus propios empleos estaban a salvo porque el ‘outsourcing’ de las noticias parecía absurdo. Pero ha llegado, y si la cosa funciona y los lectores no notan la diferencia entre las noticias de Ohio escritas en Ohio y las escritas desde la India, el modelo se extenderá. Visto lo ocurrido con los teleoperadores en España, externalizados a Marruecos y Latinoamérica para rebajar costes algún tiempo después de que estadounidenses y británicos hicieran lo propio en la India, cabe esperar que en un par de años su periódico local tenga la redacción en Buenos Aires o Lima. La única alternativa es que el periodismo resulte ser una de esas extrañas industrias la viabilidad de cuyos productos depende de la cercanía al usuario final, en cuyo caso el experimento del teleperiodismo tan sólo acelerará la crisis del sector. En ambos casos los trabajadores y aficionados a los medios saldremos perdiendo.
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Noviembre 28, 2008
El salvaje ataque a la capital financiera de la India, en el que ha muerto más de un centenar de personas, es el inquietante heraldo de una nueva forma de terrorismo global. Cabe temer que no sea la última vez que veamos ataques similares. Hasta ahora el uso de individuos lo bastante fanatizados como para inmolarse a sí mismos atacando al enemigo ha sido relativamente sencillo, en forma de bombas humanas: una persona actúa en esencia como vector y camuflaje de un explosivo que transporta y detona con la intención de causar la mayor cantidad de víctimas posibles. Podríamos decir que el atacante suicida es una forma de artillería: los daños son brutales pero están limitados al área de detonación. los éxitos de las fuerzas de seguridad israelíes demuestran que estas tácticas pueden ser contrarrestadas, o al menos limitadas en su efectividad; los ataques en Irak y Afganistán prueban que pueden llegar a ser muy efectivas e incluso dañar a soldados occidentales protegidos al máximo, sobre todo en conjunción con el uso de vehículos para transportar grandes cargas explosivas. Pero lo de Mumbai es diferente: en lugar de artillería suicida sus todavía misteriosos atacantes han utilizado infantería suicida; probablemente la mejor forma de usar los recursos (humanos) que tenían disponibles. Al parecer un grupo de atacantes han desembarcado en la ciudad y han atacado simultáneamente una serie de blancos dispersos por el área urbana con fusiles de asalto y granadas, maximizando el efecto del caos resultante. Tales atacantes no pueden esperar sobrevivir al asalto y por lo tanto son a todos los efectos suicidas; pero su dispersión, su capacidad de improvisación y el efecto multiplicador del caos provocado han permitido que el efecto del ataque sea mucho mayor que el que hubiese podido conseguir incluso una oleada de ataques con hombres-bomba. Dado que es más sencillo organizar y lanzar este tipo de ataques simultáneos y el éxito conseguido (en sus términos), es casi seguro que veremos más ataques de infantería suicida en el futuro. Un tipo de asalto que tiene muy difícil prevención o mitigación, porque una gran ciudad está en esencia indefensa ante algo así.
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Noviembre 26, 2008
¿Qué es un país? Hasta el momento la respuesta estaba clara: un país es el territorio situado dentro de unas líneas dibujadas en un mapa, líneas que delimitan fronteras terrestres o costas, cuando hablamos de penínsulas o islas. Los nacionales de un país son, básicamente, los nacidos dentro de esas líneas, que comparten por ello una serie de características físicas y culturales derivadas de la historia. En el futuro, sin embargo, las cosas van a ser muy diferentes, y la noción de ‘paisanaje’ va a quedar separada del paisaje; los nacionales van a separarse de su entorno original para transformar este concepto geográfico en una idea cultural. La primera pista nos la ha dado el nuevo regente democrático de Maldivas, que como primera providencia en su nuevo puesto ha anunciado su disposición a invertir parte del dinero que ingresa su país por el turismo en la adquisición de tierras donde los habitantes de las Maldivas puedan refugiarse si y cuando la subida del nivel del mar acabe con su tropical paraíso isleño. No sería raro que ocurriera con el famoso calentamiento global, ya que la mayor ‘montaña’ de las Maldivas tiene menos de 3 metros de altura sobre el nivel del mar. Pero ¿sería todavía un país reconocible en otro lugar? Los habitantes de las Maldivas viven en diminutas islas de arena blanca desperdigadas por un mar quemuestra en una mañana todos los tonos de la gama de los azules, construyen casas con fragmentos de caliza recifal y jamás pasan hambre, porque uno siempre puede internarse en el agua y pescar un atún pr mal que vengan las cosas. ¿Seguirían siendo maldivianos si vivieran como refugiados en otro lugar con diferente clima rodeados de otras gentes, alejados tal vez del mar? ¿Es ’ser maldiviano’ algo más que un modo de vida, una forma de cocinar excelente curry de atún, un modo de bailar, un paisaje? Y todo esto suponiendo que el gobierno de las Maldivas consiga su propósito de comprar tierras en otros lugares. No sólo hay problemas políticos, dado que nadie quiere ver a otra tribu organizada asentarse en sus respectivos vecindarios, sino porque muchos otros países, mucho más poderosos y con mucho más dinero, están comprando tierra como locos. Países como Corea del Sur, China o Arabia Saudí están adquiriendo enormes porciones de terreno en otros lugares, como Australia, Sudámerica (Brasil es un favorito) o África. Aquí el objetivo es menos disponer de un refugio que blindar a sus poblaciones contra el hambre haciéndose con lugares donde cultivar grano y criar ganado. Lugares más productivos que sus propios terrenos, o menos sensibles ante futuros cambios climáticos. Estas compras están adquiriendo tales volúmenes que los países vendedores empiezan a mosquearse; si las cosas se ponen mal y sus tierras fértiles son de otros, ¿quién dará de comer a los locales? Si el terreno no pertenece a los allí nacidos, ¿qué significa ’ser un país’? ¿Es posible crear un país virtual en el que gentes que huyen de una catástrofe se asienten y prosperen conservando su historia y costumbres? Si las cosas siguen así, pronto tendremos ocasión de comprobarlo. Y la respuesta no nos va a gustar.
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Noviembre 21, 2008
En el análisis post mortem de la catástrofe financiera que ha precipitado la actual crisis económica mundial hay un factor en el que coinciden todas las miradas: los complejos productos financieros y los modelos matemáticos en los que se basan. La crisis de liquidez se precipitó cuando algunos de estos productos financieros, construidos con un riesgo cuidadosamente medido por sofisticado software de análisis, resultaron ser mucho más frágiles de lo que las matemáticas sugerían. Ese software analítico y los complejísimos modelos matemáticos en los que se basa están siendo considerados responsables (al menos en parte) del colapso. Esos modelos estiman el riesgo de un determinado producto financiero, y por tanto sus beneficios y costes. El problema es que se basan en ideas de cómo funcionan los mercados, ideas que han resultado ser falsas. Por ejemplo, estos programas asumen que las carteras de diferentes instituciones financieras son independientes, por lo que son altamente improbables cambios bruscos de tendencia de todo el mercado. Pero eso no es verdad: las carteras están íntimamente relacionadas, lo que crea un efecto multiplicador que provoca grandes movimientos rápidos de los mercados, anulando así cualquier cálculo de riesgos. La excesiva dependencia de los bancos en este tipo de modelos implementados en software y la creciente complejidad de los productos, que la mayoría de los compradores eran incapaces de comprender, han contribuido decisivamente al actual desplome. Así que en el futuro, si hay suerte, veremos productos financieros más sencillos y modelos matemáticos más robustos y menos optimistas para calcular sus riesgos. Por la cuenta que nos trae.
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Noviembre 19, 2008
Del ADN al ARN,y del ARN a las proteínas: éste era el flujo de información dentro de las células, según el modelo canónico de funcionamiento del genoma. Pero según se van conociendo más detalles sobre el funcionamiento interno de los mecanismos de la herencia y, sobre todo, del desarrollo, las cosas se complican. Y lo que parecía una flecha unívoca de información, del ADN hacia las proteínas (y jamás al revés), ha resultado ser mucho más complejo. Y con vías de retorno. El control de la expresión de los genes en tiempo y lugar es la clave del desarrollo; la conversión de una única célula no diferenciada (el huevo fecundado) en los billones de células altamente especializadas que conforman un animal o una planta completos. Y este control de la expresión génica juegan un papel primordial cambios temporales del ADN que están ‘por encima’ de la genética: de ahí ‘epigenética‘. Un ejemplo típico es la inactivación temporal de genes por metilación del nucleótido citosina, metilación que está controlada por enzimas, que son proteínas: cuando esto ocurre una proteína está bloqueando un gen, por lo que hay flujo de información ‘hacia arriba’, algo imposible en el modelo clásico. Otro mecanismo es la posibiliad d quedeterminados fragmentos de ARN funcionen como enzimas, modificando proteínas o incluso otros ácidos nucleicos, y controlando así su expresión.El campo es complejo, y las consecuencias grandes. Porque los mecanismos epigenéticos modifican sustancialmente nuestra comprensión de cómo funcionan enfermedades como el cáncer (una avería del sistema de control del crecimiento), e influyen incluso sobre los mecanismos de la evolución, ya que los cambios posibles en el genoma podrían estar constreñidos por sistemas epigenéticos de regulación. Lo que ocurre es que apenas estamos empezando a saber. Y lo que sabemos no es fácil de comprender; como ilustra esta ambiciosa infografía de The New York Times sobre la epigenética del segundo par de cromosomas más pequeño del cariotipo humano, el 22. Complejo y apasionante tema que dominará la investigación futura sobre herencia. Y es que la naturaleza nos sigue proporcionando sorpresas.
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Noviembre 14, 2008
Hasta muy recientemente en cuestión de envases las botellas era de cristal y las latas de metal. No había excepciones a esta regla; cada categoría podía mostrar tendencias de diseño, pero siempre dentro de su propio espacio. Las botellas podían ser más grandes o más pequeñas, y llevar etiquetas más o menos llamativas según las promociones de las marcas. Las latas podían decorarse con motivos según la ocasión, o imprimirse con ofertas y concursos. La nueva tendencia es fabricar latas con forma de botella, o botellas 100% metálicas, como se prefiera enunciar. En España hace algún tiempo ya se presentaron las botellas de la cerveza Estrella Damm decoradas por el diseñador Custo: fabricadas en aluminio y con chapa, tienen forma de botella convencional pero están completamente serigrafiadas. En otros países, en cambio, la botella metálica se está planteando como una nueva manera de envasar viejas bebidas para abrir mercados no explotados. Así, Volute Wine envasa vinos de Burdeos (tinto, blanco y rosado) en originales botellas de aluminio que contienen exactamente la cuarta parte de una botella convencional de vino: es decir, vino para una persona. Botellines unipersonales de vino de Burdeos protegido de la luz y la intemperie por el aluminio, fácilmente transportable y sencillo de consumir, co n la posibiliad de que varios comensales puedan elegir diferentes variedades a su gusto. Una idea curiosa que quizá triunfe en los EE UU, pero que probablemente se encontrará con resistencia en los países mediterráneos, consumidores tradicionales de vino por chatos o botellas.
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Noviembre 12, 2008
Desde que aparecieron los primeros ‘mashups‘ (integraciones de datos) en los mapas de Google Maps nos hemos acostumbrado a que medios de comunicación o blogs utilicen este mecanismo para transmitir información. Desde las estadísticas criminales de Chicago al trayecto del monstruo en la película Cloverfield, este sistema ha resultado ser muy útil para visualizar datos en un marco geográfico. También se habían puesto en marcha ideas como crear imágenes gigantes visibles desde el espacio, con el fin de ilustrar las imágenes de Google Earth. Pero Street with a View es otra cosa: se trata del primer proyecto artístico que utiliza Google Street View como lienzo. El pasado 3 de mayo de 2008 un numeroso grupo de voluntarios entusiastas se reunieron en la calle Sampsonia de Pittsburgh, respondiendo al llamamiento de los artistas Robert Hewlett y Ben Kinsley. Su objetivo era crear una serie de paisajes humanos a lo largo de la calle, con el fin de que un automóvil de captura de Google Street View pudiera inmortalizarlos, al incorporarlos al mundo virtual 3D que está creando la compañía californiana. A lo largo de Sampsonia aparece una banda musical, una mudanza, una pelea a espada al estilo del siglo XVII, una mudanza, extraños personajes y otros retazos de vida que sugieren cosas interesantes. Por ejemplo, una cuerda hecha de sábanas anudadas desde una ventana sugiere una fuga. Un aparente científico loco ofrece desde su laboratorio su ‘Láser del amor’. Una clásica banda garajera ensaya, mientas un grupo de viandantes se prepara para una maratón. Estas composiciones, fragmentos de vida artificial, han quedado preservadas e incorporadas al paisaje de Google Street View, y permanecerán allí como intervención artística. No serán las últimas.
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