Restauración
Queridas caris:
Con permiso de Aristóteles, Kant y otros filósofos que en el mundo han sido y serán, creo que todos los seres –incluidos los inanimados e irracionales- tiene sustancia o alma. Quizá es que soy muy prosopopéyica; o sea, que otorgo a las cosas cualidades humanas.
Por ello hablo constantemente con mi perro, mis plantas, los bichos del jardín y las cochinas palomas, mi coche y mi ordenador (al que, mayormente, me dirijo con insultos. Un día de estos me va a plantar cara).
Pudiera ser que las sustancias de las cosas se impregnen unas de otras cuando conviven. Como esos diagramas de Euler Venn donde dos círculos comparten una zona común. (Si hasta aquí no habéis entendido nada, no os preocupéis: yo tampoco.)
Toda esta palabrería pseudo-intelectualoide es para explicaros mi pasión recién descubierta por rehabilitar casas. Mi santo y yo nos hemos embarcado en la aventura de darle una segunda oportunidad a lo que era una ruina en un rinconcillo gallego.
Nos enamoramos del lugar. Imaginad un pequeño valle, surcado por un río en cuyo recodo se alza una casa de piedra y pizarra custodiada en lo alto por los restos de una torre del siglo XII. Como muchos lugares en Galicia, la casa se construyó con las piedras que se iban desmoronando del castillo. Y el nombre no puede ser más sugerente: Narahío.

Creo que, como sucede con las personas, hay dos formas de acometer una restauración. Una es el lifting, el botox y las inyecciones de colágeno que desfiguran, esconden el alma y se ocupan sólo de lo superficial, sin preocuparse de lo que ocurre en el interior. Otra, la que restaña heridas pero deja a la vista las cicatrices porque cada una de ellas cuenta su historia; la que sabe ver sus puntos fuertes y los resalta; la que apuntala sus debilidades con vigas de hierro sin pretender que se conviertan en columnas dóricas.
Puede que sea la distancia entre un instituto de belleza y un centro de cirugía plástica. O voy incluso más lejos y me atrevo a afirmar que es la diferencia entre pasar por el quirófano para retocar el exterior y por la consulta de un buen psicólogo o psiquiatra para reajustar el interior.
En cualquier caso, es imprescindible ponerse en buenas manos. Nuestro “terapeuta” particular en esta aventura ha sido Suso, un hombre que conoce a la perfección las antiguas técnicas constructivas de la zona y que cuenta con una cuadrilla de artesanos de los que ya no quedan; canteros y ebanistas que se toman su tiempo para descubrir piedras como almenas ocultas tras el ladrillo, para escuchar lo que las robustas vigas de castaño demandan. La prisa nunca es buena consejera para devolver algo a la vida, mal que nos pese a los urbanitas consumidores del todo y ya.
Ha sido un año largo cargado de ilusión y kilómetros. Pero ha merecido la pena. A partir de agosto, os espera a tod@s los que tengáis interés en disfrutarla una vista maravillosa; un jardín de manzanos y limoneros; una planta baja diáfana con cocina, comedor y salón; y otra donde las vigas de roble y castaño dibujan los techos de tres habitaciones dobles con sus tres baños.
Hannah Malauva
P.D.: Para más información y reservas, podéis contactar a través de joseluis.valdehita@objetivo10.com o en http://lugardelcastillo.blogspot.com/

4 Comentarios
1. Valle | Julio 3, 2009 at 13:17
¡Qué buena pinta tiene Hanna!
Yo me despido del trabajo hoy hasta finales de julio y me marcho a descansar, que por otro lado, “porque yo lo valgo-he sacado 2 notables”, y he trabajado muchísimo dentro y fuera de casa, como todas nosotras.
Pienso comer y dormir los 15 días que tengo “a más no poder”, como decía mi madre, y voy a disfrutar de la playita unos días, lo único que yo soy de achicharrarme en el Sur, jajajajajaja.
Porfapliscarisreinas, disfrutad todo lo que podais, que lo mereceis. Intentaré leeros desde casa y compartir los comentarios del blog.
Nora: ¡descansa, pero diviértete!, ¡es una orden!, jajajajajajajajaja.
Besos, besos y millones de besos a todas.
2. Hannah | Julio 3, 2009 at 17:58
Enhorabuena por esos notables!!!!! Descansa y disfruta. Te echaremos de menos hasta tu vuelta, Valle.
Muchos besos.
3. Esther | Julio 6, 2009 at 17:33
¡Anda que no se nota nada lo del botox, en las caras y en las casas! Imagino que habréis disfrutado y sufrido un montón, pero seguro que ha merecido la pena hacer las cosas bien. Mucha suerte y… ¡feliz verano a todo el mundo, en el trabajo o fuera de él!
4. nora | Julio 12, 2009 at 19:07
JOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sí, sí, con mayúsculas.
Habeis hecho un trabajo magnífico.
¡ Felicidades!
A todas las que vais ha empezar a disfrutar días de asueto: ¡ Aprovechad y disfrutad todo lo que podais!
A las que todavía no les ha llegado su hora: Tranquilas, llegará, seguro.
Valle,cariño, ¡ a sus órdenes mi capitán!.
Hanna, repito, ¡ una maravilla!
besos para todas.
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