Enero 15, 2008
¿Quieres hacer el favor de emprender?
Rafael Galán

Búscate la vida… como María

Soy de ese tipo de personas que todavía espera que le den una sorpresa cuando abre el buzón de casa. Y cuando digo sorpresa no me refiero a una carta de Hacienda -o sucedáneos-, ni tampoco a un extracto del banco -o similares-. Y como la mayoría de las personas que esperamos que (snif) nos llegue una carta… no llega nada, salvo publicidad para que pongas un toldo, te acerques al videoclub o conozcas las bondades de la peluquería del barrio. Y así todo el año…

… hasta que un buen día, abres el buzón y te encuentras con un folio que reza así: “Hola. ¿Cómo estáis? Soy María, vuestra vecina, y me ofrezco para cuidar a vuestros niños cuando queráis salir de casa o para ayudarles con esas asignaturas que más les cuestan”. A continuación viene su nombre, su dirección y sus teléfonos de contacto (destacados en rojo). Y una fotografía reciente (en color). Resulta que María es una vecina del portal de al lado, que debe rondar los 15 años, a la que no conozco personalmente, pero con quien sí ha coincidido mi mujer (digo esto a modo de disclaimer).

Reconozco que me sorprendió y que me llamó mucho la atención. De vez en cuando me encuentro en el buzón con trozos de papel mal cortados, a mano, con ofertas de personas de nombres impronunciables que se ofrecen para limpiar o cuidar niños por horas. Todas, indefectiblemente, acaban en un pequeño y reluciente cubo de basura que está al lado de los buzones. Yo todavía no tengo niños, pero el 99,9% de mis vecinos sí, y al igual que hago yo, terminan tirando los papeles a la basura. Vamos, que no es que no haya demanda, que la hay, sólo que un trozo de papel así, en frío, no seduce a nadie… por muy desesperado que éste.

Sobre todo en este sector en el que la seguridad juega un papel tan importante. El miedo, me contaba recientemente el consultor de tendencias José Luis Alderete, es un valor en alza, y cualquier negocio vinculado a niños (y cuánto más pequeños, más) tiene que ofrecer seguridad y solucionar, precisamente, el problema del miedo… de los padres.

¿Por qué es diferente ésta oferta de otras? Precisamente porque transmite seguridad. ¿Quién no va a confiar en la vecina del bajo A? (Hombre, se han llenado páginas y páginas de diarios de sucesos… pero tampoco es cuestión de desconfiar hasta tal punto, que si no el mundo no avanzaría.)

La idea me parece redonda. Al conocer a todos los vecinos, María (inconscientemente) ha hecho un estudio de mercado como Dios manda: sabe cuál es la necesidad real de sus clientes y cuáles son las edades de sus consumidores. Además conocerá (imagino) a algunos padres, con lo que sabrá qué buscan, e incluso conocerá (imagino) a alguno de los niños, con lo que también sabrá en qué materias flojean.

Por otro lado, no va a invertir en gastos de desplazamiento. Y cuando acaba de trabajar tarda un par de minutos en salir de casa (regresar del portal más alejado de la urbanización le va a llevar, como mucho, dos minutos y unos cuantos segundos)… de puerta a puerta. Vamos un negocio redondo para una adolescente responsable.

A lo mejor a otra persona que también espere correspondencia desesperadamente, pero que no se dedique a escribir sobre negocios e ideas de negocio no le habría llamado la atención, pero a mi me ha convencido. Buena suerte María.



Públicado en la categoría: Oportunidades

Añadir Comentario

Requerido

Requerido, (oculto)

* Escribe la palabra de la imágen.
Imágen Anti-spam

Siga los comentarios en RSS


bloggers

secciones

archivo

Enero 2008
L M X J V S D
« Dic   Feb »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

archivo por mes

últimos Posts

enlaces

buscar

 


Add to Technorati Favorites