¿Quién pone el precio a quién?
Una de las preguntas que traen de cabeza a los emprendedores cuando están preparando el lanzamiento de su empresa es: ¿Qué precio le pongo a mi producto? O mejor dicho: ¿Qué precio le pongo a mi producto para acertar con los consumidores (y de paso, claro, forrarme)?
No hace falta ser un experto en finanzas para saber que equivocarte puede resultar mortal para tu negocio -salvo que seas Steve Jobs, claro, que te hace polvo, pero a fin de cuentas no acaba contigo-. Siempre se dice que el precio te lo ponen los consumidores, pero la verdad es que nunca hasta ahora esta máxima había sido más cierta.
Las descargas gratuitas de música, cine y televisión en Internet han abierto un debate que va más allá de la ilegalidad o alegalidad de bajarse estos contenidos por la patilla: ¿Qué precio están dispuestos a pagar los consumidores por los productos? Al final se va a tener que pagar por la música y los contenidos de televisión y cine que ahora se pueden descargar en Internet. Lo que no está tan claro es cómo se va a hacer.
El mundo de la música y el sector editorial ya están experimentado con que sean los consumidores los que decidan cuánto quieren pagar (te lo contamos en el número de diciembre de Emprendedores, por cierto). Pero no son los únicos.
Pegando el repaso del día a blogs en busca de ideas de negocio me he encontrado en Springwise con que el sector de la hostelería también ha entrado a trapo y ha dejado que sean también los clientes los que decidan cuánto quieren pagar por la comida. Increíble, sí. Sendos restaurantes austríacos, australianos y estadounidenses se han lanzado a esta fórmula. Los tres tienen un toque social (en el sentido de emprendedores sociales), pero son un excelente ejemplo de cómo pueden cambiar los mercados en este siglo que acabamos de estrenar.
¿Sabes de otros mercados donde hagan lo mismo?
Públicado en la categoría: Oportunidades



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