Agosto 20, 2007
Vitaminas para el emprendedor
Fernando Montero

El ‘Síndrome Raúl’, o cómo vivir de las Rentas del Pasado

Seguro que te has topado más de una vez con este personaje: profesional de larga experiencia, normalmente con un cargo ejecutivo, que durante su carrera ha trabajado mucho y bien y que, gracias a ello, se ha labrado una merecida reputación en la empresa. Hay un problema: con los años ha llegado a su punto de incompetencia… ¡pero que casi nadie nota!. El sigue manteniendo una imagen inmejorable y muy pocos se plantean su papel o sus méritos dentro de la empresa. Es más: es poco menos que un sacrilegio cuestionar siquiera a estos Intocables. Es lo que podríamos llamar el ‘Síndrome Raúl’, en referencia al caso de la antigua estrella del Real Madrid.

El ciclo de vida no es exclusivo de los productos. También los profesionales tienen un ciclo de vida similar, en el que se lanzan al mercado laboral (los duros comienzos, a no ser que seas un enchufao), le sigue un periodo de crecimiento (mejoras, ascensos, cambios de empresa…), alcanzan un punto de madurez (estabilidad en la que sacan todo el partido a su experiencia) y –cuidadito con esto– pueden entrar en una fase de declive (la desidia, el mínimo esfuerzo, “ya lo tengo todo echo y el que venga por detrás que arree”, o sencillamente el “quiero, pero no puedo”). Cada una de estas fases requiere de unas estrategias determinadas para conseguir un único fin: alargar todo lo posible la fase de declive o que ésta nunca llegue a producirse.

Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Y, en lo que es el día a día, nos topamos a menudo con lo que ya empieza a conocerse como ‘los Raúles de la Empresa’, ya definidos más arriba. Profesionales que tuvieron su momento de gloria, que participaron activamente en el lanzamiento de tal o cual producto, que gestionaron a la perfección una etapa de crisis o que tuvieron una intervención brillante en el crecimiento de la compañía. Y que con ello consiguieron cargos, buenos sueldos, galones y reputación.

Pero la vida laboral es muy larga y. muchas veces, por causas diversas el que en otros tiempos fue la gran figura de la empresa ahora es un profesional que ha dejado de ser eficaz (ha pasado de la fase de madurez a la fase de declive), pero que sigue gestionando con gran habilidad su fama. Está en un altar y nadie se atreve a cuestionar su carácter de semidiós. ¡Y esto es un gravísimo problema para la empresa y también para los compañeros! ¿Alguien nos ha explicado alguna vez cómo hay que tratar a alguien al que se tiene por un Dios cuando tan sólo es un simple Mortal? Ejemplos de estos hay mucho y seguro que, cuando leas esto, se te vienen a la cabeza un montón de casos que has tenido que soportar en carne propia.

El símil que he elegido para bautizar a esta especie profesional es el de Raúl González, al antaño gran jugador del Real Madrid y de la Selección, y que hoy por hoy no es ni sombra de lo que fue. Raúl lleva varios años sin rendir y, sin embargo, sigue teniendo un papel protagonista en las alineaciones y en la vida del madridismo. ¡Inexplicable! Creo que la elección es buena, auque sé que habrá muchos que la cuestionen. ¡Y es que quedan tantos raulistas! ¡Pero éste es uno de esos misterios que, mejor que yo, tendría que explicar Iker Jiménez!

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Públicado en la categoría: Márketing y gestión

14 Comentarios Añade un comentario

  • 1. delco  |  Agosto 20, 2007 at 14:07

    Veo muy acertado tu comentario. Realmente, es fácil encontrar profesionales y ejecutivos que se duermen en los laureles y no les pasa nada casi en cualquier tipo de organización.
    Sin embargo, creo que las organizaciones más competentes se distinguen precísamente por imprimir un espíritu más combativo dentro de sus equipos. En una empresa ganadora, por lo general es más difícil encontrar ‘raules’ adormecidos; mientras que en empresas más mediocres (de cualquier dimensión) es más sencillo.
    Me parece difícil que en compañías tan competitivas y creativas como Nokia, Apple o 3M (por poner algún ejemplo) sea fácil encontrar este tipo de personajes. O, volviendo a tu ejemplo, es más chocante que haya ‘raules’ en un equipo tan competitivo y con tanta tensión externa como el Real Madrid. Sería más fácil en equipos mal gestionados y poco ambiciosos, como el Betis, por ejemplo.

  • 2. Agustín  |  Agosto 20, 2007 at 14:40

    Tienes razón en parte, pero te equivocas en el planteamiento a la hora de enfocarlo en un personaje de la talla y la trayectoria intachable de Raul, sobre todo porque no estás hablando de una vieja gloria, sino de un PROFESIONAL –y remarco la palabra– que lo ha ganado todo o casi todo en el fútbol (creo que no hay otro profesional del fútbol español que le iguale) y cuyos títulos –por ser muy recientes– están aun vigentes. En un equipo como en una empresa son necesarios este tipo de profesionales porque siempre sirven de estímulo a aquellos que empiezan y de pilar del colectivo. Lo de identificar a Raul con la crisis futbolística del Madrid es un error (que es lo que se pretende al final con comentarios de este tipo), porque en organizaciones tan grandes como éstas (al igual que en las grandes empresas) las crisis no son causa de un sólo jugador (o empleado) sino de otras cosas, por ejemplo, de una mala gestión de la cúpula directiva. Si en las empresas hubiera más ‘raules’ que en cada partido se dejaran todo y se sacrificaran por el colectivo (por el equipo o la empresa) y fueran imitados por los nuevos, otro gallo nos cantaría. Más ‘raules’ es lo que hace falta.
    Por cierto, estoy de acuerdo con lo del Betis!

  • 3. Kiko  |  Agosto 20, 2007 at 15:10

    El mantenimiento perenne de estas antiguas figuras que ya no dan frutos se debe en parte sin duda a la mediocridad de las empresas, a las que les cuesta encontrar sustitutos válidos. Las empresas que funcionan bien, siempre pueden encontrar otros directivos encantados de trabajar en ellas.
    En ocasiones son también lazos “sentimentales” los que hacen que un director general -mediocre, claro - no despida a un directivo que produce menos, pero que no le hace sombra.
    Y supongo que también tiene que ver algo con las indemnizaciones que se intenta evitar pagar, a la espera de que el directivo en declive se aburra y se vaya voluntariamente.

  • 4. Miriam  |  Agosto 20, 2007 at 17:29

    Muy buen artículo, pero no entiendo las referencias al Betis de los dos primeros comentarios

  • 5. ignacio  |  Agosto 23, 2007 at 14:18

    Alguien que pone como ejemplo a Raul para decir lo que no se debe hacer, no tiene ni idea ni de futbol y de gestión.

    Si eres tan simple para analizar la trayectoria del Real Madrid en un solo jugador te diré que cuando a alguien le ponen a jugar fuera de su sitio no rinde igual sobre todo de cara al público, luego el problema siempre será de la dirección por no saber sacar lo mejor de sus empleados.

    PD. todos los empleados son válidos para algo sobre todo cuando tienen una trayectoria excepcional

  • 6. Karina  |  Agosto 24, 2007 at 8:38

    Buscando en el ‘Raúl’ de los recuerdos… ;-)

    Me ha encantado tu post y creo que la mejor banda sonora para acompañarlo sería esta canción.

  • 7. Fernando Montero  |  Agosto 28, 2007 at 10:26

    Ignacio,

    El objetivo de un blog es expresar ideas y opiniones casi siempre personales y subjetivas. Y con las ideas personales y subjetivas se puede estar de acuerdo o no estar de acuerdo. Si no estás de acuerdo, lo puedes expresar con todo respeto y exponer la tuya, que leeremos aquí con todo respeto.

    En muchos foros y blog se han establecido normas de comportamiento para expresar comentarios en las que están prohibidos los insultos y las faltas de respeto. En este blog no se han establecido estas normas porque nuestros lectores suelen ser gente respetuosa y educada que no busca imponer su criterio mediante insultos y forofadas. Pero tú, Ignacio (¿te llamas realmente Ignacio?) te has saltado esta norma cuando me calificas de ’simple’ por la sencilla razón de que no estás de acuerdo con mi post dedidado al Síndrome Raúl.

    Y es que insultar en Internet es lo más fácil del mundo. Tanto o más que insultar en un campo de fútbol. Se mete uno en un foro o en un blog, se pone un nombre falso y se lanza la macarrada de turno. ¡Muy bien, valiente, enhorabuena! ¡Estarás contento, machote!

    Para mí sería muy fácil devolverte el insulto. Pero como veo que tienes problemas (¡la gente que insulta es siempre gente conflictiva y con problemas!) he dedidido ayudarte. Así que te voy a recetar (he dicho bien: “recetar”) dos libros.

    El primero es ‘El hombre Unidimensional’, de Herbert Marcuse, con el que podrás reflexionar sobre lo inútil que es el forofismo y la irracionalidad. El segundo libro, como veo que te gusta este deporte, es ‘Cuentos de Fútbol’, delicioso libro de cuentos relacionados con el fútbol de grandes escritores (Benedetti, Umbral (q.e.p.d.), Bryce Echenique, De Prada…) con prólogo y selección realizada por Jorge Valdano. Con este libro, aparte de mejorar tu capacidad expresiva y evitar errores de puntuación y acentuación (Ignacio: Raúl se escribe con tilde en la ‘u’), te lo vas a pasar pipa.

    En fin, Ignacio, espero de todo corazón que todas estas recomendaciones te sean de ayuda. ¡Un fuerte abrazo!

    Fernando Montero

  • 8. Jose  |  Septiembre 5, 2007 at 21:50

    Desde el respeto Fernando, creo que no has estado muy acertado con este articulo, ya no por que hables de Raul, Pujol, Molina o cualquier otro jugador de futbol, sino por el hecho de usar el menosprecio a la labor y carrera de una persona publica como base para tu articulo, y menos aun una persona humilde y mas que respetable, con unos logros que dudo puedas aspirar a ellos algun dia, unicamente podras criticarlos desde la lejania, aunque prefiero no seguir por ahi ya que no quiero entrar en el insulto gratuito como tu has hecho.

    Como habras notado escribo sin acentos, si quieres tambien puedes criticarme y recomendarme unos libros de ortografia.

    Un saludo.

  • 9. Fernando Montero  |  Septiembre 10, 2007 at 20:40

    Hola Jose,

    Muchas gracias por tu participación.

    Comprenderás que no puedo estar de acuerdo con tu comentario. Dices que baso mi artículo en “el menosprecio a la labor y carrera” de Raúl. Me gustaría que releyeras el artículo y me dijeras exactamente, si no te es mucha molestia, dónde ves ese menosprecio a la carrera de Raúl. Porque, siempre desde el respeto, yo no veo ese menosprecio por ningún lado. En este artículo, yo he manejado dos ideas clave:

    1) Que la vida profesional de muchos profesionales, tras años de brillantez, gloria y esplendor, suele entrar en una fase de declive. Y aunque no sean lo brillante que fueron en esos gloriosos años, con gran habilidad logran camuflar esa falta de eficacia y seguir viviendo de las glorias del pasado.

    Nada comentas sobre esta idea (que en realidad es la auténtica espina dorsal del artículo, y el 90% de su extensión), por lo que entiendo que estás más o menos de acuerdo conmigo.

    2) La segunda idea (más anecdótica que otra cosa) establece un paralelismo entre el fenómeno antes descrito y los últimos años de Raúl González. Con esta idea (repito: la parte más anécdótoca y menos sustancial del artículo) veo que no estás de acuerdo. En mi opinión, expresada siempre desde el respeto, Raúl ha entrado en LOS ÚLTIMOS AÑOS de su carrera en esta fase de declive. Me parece muy bien que haya gente que no lo crea, pero yo por eso no me voy a enfadar ni a indignar ni a coger una pataleta.

    En fin,

  • 10. Fernando Montero  |  Septiembre 10, 2007 at 20:57

    Jose,

    …. En fin, que le he dado a no sé qué botón y se me ha quedado este comentario.

    Termino rápidamente: que celebro que estés de acuerdo conmigo (creo) en la parte sustancial del artículo y sólo discrepes en la parte más anecdótica. Y, por supuesto, insisto en que no encontrarás en mi artículo (por mucho que lo leas y lo releas una y mil veces) el menor menosprecio A LA CARRERA de Raúl, sino sólo una observación al DECLIVE DE LOS ÚLTIMOS AÑOS.

    Un saludo,

    Fernando Montero

    PD. ¡Muy buen golpe de efecto el recurso de la falta de acentos! La ironía es un signo inequívoco de inteligencia, al contrario que el insulto gratuito que es señal de todo lo contrario.

  • 11. José Manuel Rocha  |  Septiembre 11, 2007 at 1:01

    Observación importante. Hay grandes personajes empresariales o deportivos que han dejado de estar en la delantera metiendo goles pero que, aún así, siguen siendo gandes líderes y estrategas.

    Una organización inteligente puede mantener el fichaje de un alto ejecutivo que, aunque no esté metido en mil fregados, puede resolver importantes asunto con sólo descolgar un teléfono gracias a su veteranía, red de contactos, prestigio, etc.

    ¿Es el Real Madrid, manteniendo a Raúl, una organización inteligente?

  • 12. Nieves  |  Septiembre 14, 2007 at 15:39

    Fernando a mí, que soy nueva en los foros de emprendedores, me ha parecido muy interesante tu post, y estoy totalmente de acuerdo.
    La cosa se complica cuando ese “raúl” es alguien entrañable en la empresa y que quizás como dice José, no hace grandes cosas y tiene ideas ya obsoletas, pero aunque sea por humanidad y respeto al trabajo bien hecho de años y años, nadie comenta nada….Una organización inteligente, creo, debe poner a las personas por encima de la cifras…
    Dentro de un orden, se entiende…

  • 13. Luigi  |  Marzo 10, 2008 at 13:22

    Para empezar, no te puedes dedicar a menospreciar el trabajo de Raúl si ni siquiera haces el tuyo, que es escribir, con un mínimo de decencia. Porque supongo que alguien que escribe y pretende publicar sus letras no puede poner “ya lo tengo todo ECHO y el que venga…”.

    Siguiendo con el tema, Raúl, el solito, se ha dedicado a callarte la boca con hechos. 18 goles en 36 partidos esta temporada, todos ellos importantes y dando alas al Real Madrid en la Liga.

    Paso de debatir la multitud de sandeces y desacertadas comparaciones que realizas en el artículo.

  • 14. Fernando Montero  |  Mayo 23, 2008 at 9:27

    Hola Luigi,

    Está claro que donde puse ‘ECHO’ tenía que haber puesto ‘HECHO’, ya que me refiero al participio del verbo HACER, y no al participio de verbo ECHAR. ¿Sabes cómo se llama esto? Esto se llama ERRATA. Los erratas son errores que se pueden producir por: (1) Ignorancia de quien escribe o (2) exceso de rapidez en la redacción de un texto. Luigi, sinceramente no creo que seas tan ingenuo de creer que, en este caso, la errata se haya producido por ignorancia. A lo largo de mi carrera, he debido escribir correctamente ‘echo’ y ‘hecho’ un millón de veces, y te lo puedo demostrar. Así que vamos a dejarnos de niñerías.

    En cuanto al tema de fondo, no te puede contestar porque no aportas nada al debate. Unicamente te remito a que releas lo ya publicado en este post.

    No obstante, si quieres que te haga alguna otra aclaración estaré encantado de hacértela. Solo tienes que llamarme al teléfono de la revista. Aunque ya sé que no me vas a llamar porque, entre otras cosas, todos sabemos que tú no te llamas Luigi. ¿Verdad?

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