¿Hay futuro en el neuromarketing?
Por una vez –y os prometo que no sentará precedente- no voy a invitaros a imitar lo que están haciendo ya algunas empresas de marketing. Más bien prefiero lanzar una pregunta desde aquí a todos los que estáis al tanto de las tendencias de marketing: ¿Tiene futuro el neuromarketing?
La duda me ha surgido preparando un reportaje sobre esta nueva “ciencia” o nueva “rama del marketing”, o como se la quiera considerar. Y es que buscando información me ha sorprendido enormemente la cantidad de investigaciones que se están realizando en universidades de todo el mundo (con Estados Unidos a la cabeza, of course) para indagar en la mente del consumidor. ¡Cuánta energía para descubrir qué zonas del cerebro se activan en los consumidores cuando somos expuestos a una marca, a la elección de un producto o a un anuncio de publicidad! Y, a pesar de los esfuerzos, y del tiempo que llevan ya investigando esta nueva disciplina, casi no se han hecho acciones de marketing basadas en estas investigacines.
Me sorprende que se haya llegado a conclusiones que rompen muchos esquemas y que no se esté poniendo en práctica por parte de los anunciantes. ¿O es que ya se está haciendo y no nos hemos enterado? Sinceramente, lo dudo, al menos en España. Posiblemente, ésta sea una vez más una evidencia de lo lejos que está España de las tendencias de vanguardia; como demuestra el hecho de que mientras aquí casi ni nos hemos enterado de la existencia del neuromarketing, en Estados Unidos ya existe una licenciatura sobre neurociencia y el debate sobre si se deben aplicar estos conocimientos o no al marketing ya ha llegado al mismísimo Senado. La organización Commercial Alert ha organizado una campaña de presión para evitar que esta nueva ciencia se siga desarrollando, por el temor a que las empresas y los partidos políticos lleguen a dominar nuestras mentes y a orientar nuestras decisiones de compra en contra de nuestra voluntad. ¿Una respuesta exagerada o hay que parar el Gran Hermano antes de que sea tarde?
Lo cierto es que apenas existen en el mundo un puñado de agencias de marketing que se dediquen a aplicar los conocimientos de estas investigaciones a campañas reales. Pero las hay. Entre otras, la británica Neuroco (www.neuroco.com), la austríaca Neuroconsult (www.neuroconsult.at) o la norteamericana BrightHouse Neurostrategies Group (www.thoughtsciencies.com).
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4 Comentarios Añade un comentario
1. MARI MAR | Junio 28, 2007 at 0:24
No se como te llamas, pero permite que te felicite. Seremos quiza de las pocas personas que persemos que todavía se puede hacer algo mejor del marketing o abrirse a otros orientaciones de mercado que aún están sin explorar.
Yo tengo muchas ideas, que me gustaría compartir contigo.
Mi nombre es Mari Mar, soy de Madrid y llevo más de 5 años trabajando en departamentos de Marketing y gestión comercial para empresas de IT.
2. Pilar Alcázar | Julio 3, 2007 at 1:27
Mari Mar, mi nombre es Pilar Alcázar. Si te interesa el tema del neuromarketing en el próximo número de la revista (el mes de agosto) vamos a publicar un amplio reportaje sobre este tema. Échale un vistazo porque merece la pena. Hemos hablado con las empresas que están empezando a trabajar en esta´área (muy pocas, por cierto) y nos cuentan algunos ejemplos de lo que ya se está haciendo
3. Sergio Salguero | Julio 13, 2007 at 22:21
Me resulta interesante vuestro enfoque , y me gustaria si pudiesemos ensayar a la manera de Ray Bradbury el futuro del Marketing llevado al absurdo.
4. juan carlos alcaide | Agosto 17, 2007 at 12:58
Hola Pilar
te quiero felicitar por el artículo y hacer algunas salvedades y comentarios
a.- el concepto de neuromarketing, si bien es nuevo, no lo es tanto su uso. La técnica del taquitoscopio y la del pupilómetro, se usó ya en los años ochenta. Se sabe que una conocida marca de leche usó el taquitoscopio para elegir un envase que (con un punto amarillo emulando un sol) le diferenciaba de “las” (todas) otras marcas.
b.- todo esto suena un poco a “naranja mecánica”. Hay un poco de estética (nadie hace, creo yo, basándome en mi humilde experiencia de 17 años en consultoría de marketing, “cosas tan raras”) y un poco de ciencia ficción, es como dar una vuelta de tuerca más al tema del Marketing Experiencial (Bernd Scmitt).
En otro orden de cosas, por ejemplo Walt Disney viene usando estos códigos comunicacionales desde hace muchos años, sin saber (o si, según dicen algunos, pues Fantasía, la película, estaría llena de guiños subliminales) que hacía Neuromarketing. El mismo Mozart, se afirma, usaba códigos de comunicación encriptados que supuestamente le llegan a uno por los vericuetos de las emociones “más allá de la música”.
Saluda de mi parte a Susana de Pablos. Menudo superquipo tenéis en la revista. Felicidades y saludos
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