Para todos los públicos
A la hora de imaginar nuevos negocios siempre dejamos de lado a las personas con discapacidades. Pensamos, sencillamente, que es un mercado demasiado pequeño -desafortunadamente no lo es- o que, de alguna manera, les estaríamos ’sacando el dinero’. Ambas ideas son erróneas. Y ya va siendo hora de tener en cuenta a todo el universo consumidor a la hora de ponernos a pensar en esa idea rompedora que nos permitirá poner en marcha una empresa con muchas posibilidades.
A principios de este año os proponíamos en la revista que le sacárais partido a las acciones de marketing y publicidad dirigidas a invidentes y sordos, una parte de la población que se mueve con otros códigos, pero que son consumidores con las mismas necesidades que cualquier otro -sin entrar ya en que, además, tienen otras más-. Es, indudablemente, negocio. Se les está dejando de lado (¿cuándo ha sido la última vez que has visto a un invidente -en un anuncio que no fuera de la ONCE, claro- protagonizando un anuncio?). Que sí, que la publicidad sólo muestra el-lado-brillante-de-la-vida que cantaban los Monty Python en ‘La vida de Brian’, pero, seamos serios, ¿acaso a la hora de comprar no somos todos iguales antes los ojos del capitalismo? La respuesta es un sí rotundo.
Todo esto viene a cuento de una idea con la que me he encontrado esta mañana en Iconoculture que de tan sencilla parece mentira que no se le haya ocurrido a nadie antes. La premisa no podía, tampoco, ser más sencilla: ¿por qué no van a querer jugar también los niños con discapacidades? Así, una empresa británica, Nikko UK, ha lanzado al mercado un coche teledirigido pensado para niños (y también mayores) con discapacidades. En lugar de un joystick utiliza una gorra con un sistema que reconoce los movimientos de la cabeza y los interpreta para el coche teledirigido.
¿Por qué me parece una buena idea?
- En primer lugar porque va a permitir jugar a esos niños que hasta ahora no han podido jugar con un coche teledirigido. Y, para qué engañarnos, a todos alguna vez se nos ha antojado uno cuando éramos pequeños.
- Vale tanto para pequeños como para mayores. El espectro de edad de los consumidores de tu producto es mayor. Un primer proyecto, si quieres más sofisticado, puede dar lugar a otra gama de productos similares o mejorados para ese otro público.
- El público objetivo al que te vas a dirigir si das con una idea de este tipo es mundial, no local. Y eso ya es decir mucho.
Y el aparato en cuestión cuesta 159 libras (unos 240 euros). Moraleja: No le pongas límites a tu imaginación.
Públicado en la categoría: Oportunidades



1 Comentario Añade un comentario
1. al3ssio | Junio 6, 2007 at 11:45
Cierto que es negocio, incluso se puede definir como una gran idea…Pero lo que realmente me ha llamado la atención fue la temática. Difícil es poder expresar esas ideas sin entrar en juicios morales ni en comentarios despreciativos. Enhorabuena.
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