Europa, la burocracia y un matadero de almejas
Me ha impresionado el caso de José Paredes, un joven emprendedor almeriense que acaba de crear en Melilla Rusadir Mar, una empresa que se dedica a la depuración de pescados, mariscos y moluscos.
Paredes y su socio Pedro Verde importan langostas, ostras y almejas de lugares con contaminación baja, los limpian en las aguas de Melilla y los vuelven a vender con la garantía de que están en perfectas condiciones de consumo. Es una idea brillante que ya está dando frutos: cuentan con la denominación de origen Melilla y el reconocimiento de la Unión Europea como punto homologado de importación.
Tuve la oportunidad de tratar con José hace unas semanas, durante un desayuno de trabajo destinado a emprendedores que organizó Promesa, la entidad de desarrollo melillense, con el apoyo de nuestra revista. José Hermida, asesor técnico de Emprendedores, y yo tuvimos la ocasión de comprobar el serio empuje que se está experimentando la creación de empresas en la Ciudad Autónoma, aparte de los incentivos económicos que se conceden por establecerse allí.

Paredes participó como ponente en el evento (informaremos en nuestro número de mayo) y nos expuso de un modo llano que como biológo marino ha dedicado muchísimo esfuerzo y estudio a la materia y que vio una buena oportunidad en una actividad nueva, pero muy demanda en el mercado. No por el cliente final, claro está, sino por los intermediarios que nos venden el pescado y el marisco a los demás mortales.
Nos contó, además, las dificultades que pasó para conseguir determinados permisos en Marruecos: “Un día tuve que esperar ocho horas para que me recibiesen las autoridades, pero yo perserveré y mereció la pena. Al final nos dieron los permisos que buscábamos”.
Pero lo que me dejó más perplejo de todo fueron las dificultades burocráticas que ofreció la Administración Europea. Después de todos los papeleos concedieron a Rusadir Mar el permiso para importar a la Unión el pescado y marisco, pero a condición de que lo vendiesen muerto… ¡¿Muerto?! El pescado mal, pero ¿Qué intermediario compraría langostas muertas? ¿Y los moluscos? Para cumplir con la norma, José y Pedro se verían obligados a montar ¡Un matadero de ostras y de almejas!
Desde luego que era un disparate que los técnicos de la UE rectificaron; pero lo hicieron después de la reclamación de Rusadir, lo que ralentizó la puesta en marcha de la empresa por culpa de la burocracia.
Desde luego, estos chicos han demostrado imaginación, mucho empuje y ganas de resolver las dificultades, aunque algunas sean así de absurdas.
Hace unos días, en una charla, comenté que muchas personas que dicen querer ser emprendedores afirman que no lo hacen por las trabas administrativas. Siempre he creído que es una excusa absurda: los trámites son la dificultad más sencilla de vencer en el mundo de la empresa. Claro, que viendo esta experiencia a lo mejor hay excepciones. De momento, si presentas una solicitud a la Unión Europea, recuerda leer bien la respuesta, por si las ostras…
Públicado en la categoría: Emprendedores



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