El cambio que viene de fuera
Hace unos días fuí a comer con mi compañero Fernando y Rafa Muñiz, un pedazo de experto en marketing, a un restaurante italiano de la cadena Vips, al que habíamos ido alguna otra vez. Recuerdo que en la última ocasión comentamos lo que tardaron en servirnos debido a los pocos camareros que tenían. Pero esta vez fue todo lo contrario, nos sorprendió el número de camareros que había y, aunque no siempre guarda relación, la rapidez y el buen nivel de servicio que recibimos. El 90% del personal que estaba atendiendo a los clientes eran extranjeros.
Muchas cosas están cambiando en España gracias a la inmigración. Esta misma semana se hacía público un informe de la Universitat Pompeu i Fabra que afirmaba que el 30% de las viviendas de segunda mano estaban siendo adquiridas por ciudadanos extranjeros extracomunitarios. Algo que ya sabían desde hace tiempo los que trabajan en este sector en las grandes ciudades españolas. Sólo hay que fijarse en los escaparates de muchas inmobiliarias en los que sus servicios se dirigen preferentemente a este colectivo.
Pero no basta sólo con que nos aprovechemos de esta entrada de trabajadores/consumidores de otros países, hay que hacerles sentir que también nos importan. Hacen falta iniciativas dirigidas a ellos.
Por eso me ha llamado la atención los email que me vienen mandando desde hace un mes el Centro Hispano Colombiano, en Madrid, coordinado por la Universidad Francisco de Vitoria. Cursos de informática, de cuidado de personas mayores, de búsqueda de empleo, de hostelería… también de creación de empresas; junto a exposiciones de pintura, ludoteca, salas de ordenadores, etc. Una entre las muchas iniciativas que van apareciendo, pero todavía escasas para atender a esos 4 millones de ciudadanos que dejaron su país y se vinieron al nuestro con la esperanza de una vida mejor.
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