
Palmas, taconeo, flamenqueo… aquí no falta de ná. Melody, la niña que se hizo famosa por bailar como los gorilas,“hu.hu hu” , ha ganado la votación por internet para representar a España en Eurovisión. Ojiplática me quedé, cuando vi que la chiquilla de las coletas es ya toda una mujer, que mueve sus caderas con ritmo y que ha cambiado los peluches de monos por el cuadro de bailarines preferidos de Ana Obregón: Los Vivancos. Sí, esos muchachos, todos hermanos de padre, pero no de madre y que hacen que cuando la niña canta, tu te centres en que no falle ninguno en sus sincronizadas piruetas. Penita me dá, que este sólo ha sido el primer asalto, Melody con su “Amante de Luna” ha obtenido 208.475 votos, seguida de cerca por Soraya, que ha alcanzado los 202.188 votos con “La noche es para mí”. Ahora quedan las tres galas de TVE, en las que un “comité de expertos”, elegirá a los diez finalistas y el público tendrá, nunca mejor dicho, la voz final. Borren de sus memorias ese “¿Quién maneja mi barca?”, interpretada por una descalza Remedios Amaya, o “ Bandido,” en voz de, las hoy enfrentadas, hermanas Azúcar Moreno. Llegan nuevos tiempos. Démosle un voto de confianza, a la que por mucho que no quiera siempre será… la Niña del Gorila.
La niña sureña
No me lo puedo creer, por una vez la justicia se ha adelantado a la corrupción. Julián Muñoz, alias Cachuli, se podría embolsar, según dicen las malas lenguas, entre 300.000 y 400.000 euros por una entrevista que tendría pactada con Telecinco y cuya emisión todavía está en el aire, ya que Don Cachuli no quiere a Ana Rosa como entrevistadora, el quiere al equipo de informativos de la cadena, con Pedro Piqueras al frente. Pero se realice esta entrevista o no –el contrato ya está firmado, blindado y adelantado un pago de más de 100.00 euros –, lo bueno es que el juez ha dictado que el dinero que cobre el ex alcalde de Marbella será retenido para pagar sus muchas deudas con la hacienda pública y los marbellíes.
Las vueltas que da la vida, ya que no hay que olvidar que hace apenas dos años, Cachuli denunció a la cadena, que hoy le da de comer, por acoso y “linchamiento” periodístico ante el Defensor del Pueblo.
¿Habrá boda con “la panto”? ¿llevarán sus hijos Eloisa, Elia, Kiko y Chabelita los anillos? ¿habrá una ruptura definitiva? ¿se pondrá a trabajar de peón (dícese del jornalero que trabaja en cosas materiales que no requieren arte ni habilidad? ¿ o volverá a la hostelería? Espero que no tarde mucho en “cantarlo” todo, porque a este paso me quedo sin uñas.
La niña sureña
Pañales, biberones y chupetes serán el complemento perfecto para nuestras famosas nacionales la próxima temporada. Esto comienza a ser un boom. Sí. El deseo de ser madre se ha contagiado, desde las más jovencitas, como Amelia Bono y Manuel Martos (que no han esperado mucho. Se casaron el pasado junio), hasta las más maduritas como la “ex chica Hermida”, Irma Soriano, quien ha confesado que tras mucho buscarlo por fin lo ha conseguido (si no podía haberle rezado alguna plegaría a su Virgen de la Esperanza de Triana, que con lo devota que es, seguro que se lo concede). Las dos acaban de saber que están en “estado de buena esperanza”.
La concuñada de Amelia, la actriz Toni Acosta –casada con Jacobo Martos-, tendrá su segundo retoño a principios de año (qué alegría, que alboroto para Raphael, dos nietos en un año, nada como un crío para devolverle la juventud). Y siguiendo con el tema, Bertín Osborne y Fabiola Martínez ya preparan la habitación de su segundo hijo, a dos meses de su nacimiento. Seguro que el pequeñín (que se llamará Carlos) será el compañero de juegos ideal para Kike, su hijo mayor.
Todas ellas van a pasar por las fases mareos, mimos, glotonería, calores… algo que sabe bien la polifacética Leonor Watling, embarazada de ocho meses. “Leo”, que sale con el cantautor Jorge Drexler, negó su estado hasta que los kilos y, claro, la inminente barriga, le hicieron imposible negarlo.
A todas la protagonistas de mi primer post, ¡Enhorabuena!
La niña sureña
El alma, profunda como sus ojos, de La niña sureña llega cargada de los ritmos más cálidos. Palmas y oles para su pluma. Bulerías para sus letras. Y claveles para ella, que viste sus frases con la gracia del Sur.
La niña sureña