Archivo para Enero, 2009
Se acercan los Goya y yo ya estoy en un ay. Me encanta el cine, sus galas, sus fiestas, sus premios, su glamour y sus bellezas. Todo. Y, aunque me confieso –y que me perdone quien tenga que perdonarme, pero lo de ser políticamente correcta no va conmigo– más fiel seguidora de la ficción que se hace al otro lado del charco, reconozco que la nuestra tiene su aquél. Y en ese aquél, para mí, hay nombres que prometen convertir las películas que se hacen aquí en cine que puede verse en todo el mundo. Me vienen a la mente Bardem y Díaz Yanes, fundamentalmente, maestros, el uno y el otro y cada uno en lo suyo, de esto del séptimo arte.Pero, para mí, amante del cine y amante en sueños de muchos actores, este año la gala de los Goya tiene un atractivo añadido: el bueno de Benicio, atractivo que se une a otros atractivos nacionales y cuyos nombres soy incapaz de recordar ahora que sé que Benicio pisará suelo español de nuevo.
Extraordinario en su papel de Che, Benicio el Toro (y no es una errata, decidí llamarlo así desde que fui consciente de sus hechuras) no es un guapo de anuncio, pero es un derroche de masculinidad. De hecho, más de una mujer De Armas tomar parece haberse rendido a sus encantos. Y es que, a pesar de tener ojeras, bolsas y llevar a veces una barba y un pelo como de recién levantado (o de no haber dormido), Benicio el Toro tiene un “Je ne sais pa quoi” (y esto me lo ha soplado Miss Tallas, que yo, en la lengua de Sarkozy, no paso del ramplón merci) que las vuelve locas.
Y me refiero a las otras, porque lo mío hacia él es más profundo y verdadero. Lo mío por este novillo es amor, y del bueno.
Escarlata
Ahora que se acerca San Valentín voy a decirle que se acuerde de mí porque parece que otra vez tengo posibilidades con Fran Rivera. Daniel de la Iglesia, un amigo mío que se dedica a esto del Periodismo y está muy bien relacionado, me acaba de contar la noticia bomba de la semana, del mes y de lo que va de año: “Fran Rivera y Elisabeth Reyes han roto”. No puede ser, le digo yo, pero si no llevan ni dos meses juntos, si ella ya conoce a la hija del torero, si no se les ha podido acabar todavía la pasión… “Pues creételo –repite–. Acabo de hablar con Fran en una entrega de premios en Madrid y me ha dicho lo siguiente: “Es que no habeis dado tiempo a que la relación llegue a más, aunque, bueno, el tiempo lo dirá”.
Y encima va mi amigo y habla con Elisabeth y le dice lo mismo que, de momento, nada de nada y que ya se verá qué pasa con el tiempo.
Pues nada, con la buena pareja que hacían. Pero muy disgustada no estoy. A ver si yo misma acabo teniendo una posibilidad con el torero más guapo de nuestras plazas. Como él mismo ha reconocido que no es hombre de estar solo, pues insistiré en mi petición a Cupido, aunque tendré que competir con Miss Tallas, capaz de pelearse con quien sea por conseguir algo con él.

Pink Panther
Ya lo dice el refrán: “al César lo que es del César”. Así como cuando la Reina cumplió 70 años me pareció que estuvo un poco desafortunada con sus comentarios a una periodista que luego escribió un libro, ahora, ante doña Sofía, una vez más, Magnolia se quita el sombrero. Y es que la Reina ha hecho un viaje de los suyos, de esos en los que en cada acto en los que participa, te hace saltar una lágrima.
Doña Sofía ha estado en El Caribe, pero poco tiene que ver este Caribe que ha visitado la Reina con el famoso de Curro. Ha ido allí a ayudar, a echar una mano con su siempre publicitada y beneficiosa presencia. Primero hizo una parada en República Dominicana, que lejos de las playas y los complejos hoteleros, vive mucha gente que pasa hambre y miseria. Creo que a doña Sofía (todo esto me lo han contado, ya que Magnolia no tiene presupuesto para irse que con ella, que ya le gustaría) se le caía la baba con los pequeños, niños de madres adolescentes, pobres como no podemos imaginar en nuestro primer mundo y que viven en el barrio de Los Mina en Santo Domingo. Su misión en estas visitas no es hacerse la foto con los bebés, no, su trabajo es conocer, de primera mano, los avances hacia un futuro mejor que estas zonas hacen gracias a la ayuda de la Agencia de Cooperación Española, es decir, de todos nosotros. Y vamos si lo conoce, la Soberana se mete chabola por chabola, pregunta, toca, se interesa, se remanga y se mancha lo que hace falta, porque ella, además de Reina es, madre, abuela, mujer y humana.
Luego a Haití, que tenía el precioso récord de ser el país más pobre del planeta hasta hace poco. Y allí más de lo mismo, cariño, amor, cercanía y preocupación de la Reina.
Por eso ahora me pregunto, ¿dónde están aquellas portadas de los periódicos con el rostro de la Reina cuando la polémica del libro de Pilar Urbano? ¿dónde están, los que la criticaban sin piedad? ahora guardan silencio, ¿por qué? puede que ni se hayan enterado del viaje de doña Sofía, porque son pocos medios de comunicación que se han hecho eco de este bello y duro viaje de la Reina, pocos se enteran… pero seguro que a los niños de Los Mina y a los pequeños de Puerto Príncipe, no se les olvidará en la vida.
Magnolia
Estoy enferma. Yo sí que estoy enferma, y no Ana Obregón. Y es grave. Tengo que confesarlo: sueño con Miss Tallas. Me he despertado y he pedido hora urgente con mi psicoanalista, pero no puede atenderme hasta el lunes. Así que, ante la imposibilidad de verbalizar mis inquietudes ante un erudito de la ciencia de Freud, lo cuento aquí, públicamente, con el permiso de la protagonista.
Estaba yo entregada a los brazos de Morfeo –que no es mi nuevo amante cubano, sino el dios del sueño, como bien sabéis–, cuando se planta en el salón de mi casa –cual aparición sobrenatural– la susodicha (camisón de raso, zapatitos de estar en casa con gracioso e inquieto pompón rosa, cigarrillo con larguísima boquilla, muy “french”, aroma de Chanel, pelo recogido con capricho y premeditado descuido, el Diezmi bajo el brazo) y me espeta displicente: “Qué te parece este titular: Fran y David, admiradores de Giorgio Armani”. Y lo hace mientras señala (más bien golpea) la página en cuestión con su índice (adornado, dicho sea de paso, con un indiscreto anillazo). Y yo, perpleja ante una pregunta que ofrecía un abanico inconmensurable de respuestas, le digo: “¿A qué te refieres? ¿Hay algo que esperes oír? ¿Tengo que adivinar lo que es o me das una pista?”. “Mira, Escarlata, esto es una errata, y de las gordas. Ahí, donde pone Giorgio Armani, debería poner mi nombre, ¿entiendes? –gritaba fuera de sí–”. Y yo, con mi pijama azul de felpa y los párpados a media asta, le digo: “Ya, quieres ponerte en el lugar de Giorgio… Por su emporio, supongo”. Su grito me despertó de golpe: “¡NOOOOOOOOOO! Quiero que estos dos me admiren. Míralos, si parecen dos querubines. ¡Qué sonrisa, qué donaire, qué porte!”…, y a continuación aspira su cigarrillo con un glamour que ya lo quisieran para sí las estrellas de Hollywood.
Y yo, que a estos santos no les tengo mucha devoción, le digo (esperando, en parte, que me dejara seguir durmiendo tranquila): “Sí, te entiendo. Son dos bellezas, una morena y una rubia, hijas del pueblo… (ahí me callé para no mosquearla), pero tampoco es para tanto. Yo, de Fran, me quedo con su hermano Cayetano. De Beckham… con su paso por el Madrid y su indecorosa cuenta bancaria”.
“Desde luego, Escarlata, no tienes sensibilidad”, me suelta con un tono que me suena a reproche. Cierra el Diezmi, apura su cigarrillo y se marcha dando un portazo.
El insistente pi-pi-pi del despertador me ha sacado de esta fantasía onírica y, como no soy rencorosa, me he despertado con el buen ánimo de hacer realidad los sueños de la que ha sido, por una vez y sin que sirva de precedente, protagonista de los míos (ojalá siempre fuera tan fácil). De ahí el titular de este post. Felices sueños a todos, queridos seguidores de nuestros “diezmis y diretes”.
Escarlata
Palmas, taconeo, flamenqueo… aquí no falta de ná. Melody, la niña que se hizo famosa por bailar como los gorilas,“hu.hu hu” , ha ganado la votación por internet para representar a España en Eurovisión. Ojiplática me quedé, cuando vi que la chiquilla de las coletas es ya toda una mujer, que mueve sus caderas con ritmo y que ha cambiado los peluches de monos por el cuadro de bailarines preferidos de Ana Obregón: Los Vivancos. Sí, esos muchachos, todos hermanos de padre, pero no de madre y que hacen que cuando la niña canta, tu te centres en que no falle ninguno en sus sincronizadas piruetas. Penita me dá, que este sólo ha sido el primer asalto, Melody con su “Amante de Luna” ha obtenido 208.475 votos, seguida de cerca por Soraya, que ha alcanzado los 202.188 votos con “La noche es para mí”. Ahora quedan las tres galas de TVE, en las que un “comité de expertos”, elegirá a los diez finalistas y el público tendrá, nunca mejor dicho, la voz final. Borren de sus memorias ese “¿Quién maneja mi barca?”, interpretada por una descalza Remedios Amaya, o “ Bandido,” en voz de, las hoy enfrentadas, hermanas Azúcar Moreno. Llegan nuevos tiempos. Démosle un voto de confianza, a la que por mucho que no quiera siempre será… la Niña del Gorila.
La niña sureña
15 Enero, 2009
Kylie Minogue ya es española de adopción. Si desde hace unos meses, la australiana es la imagen de Tous, la firma de joyería más solicitada del panorama nacional, ahora se ha ligado a uno de nuestros guapos más internacionales: Andrés Velencoso. Este guapo modelo, que nos ha robado el corazón desde las campañas publicitarias de Chanel o Louis Vuitton, ha conquistado a la cantante tan pequeña en estatura como grande en talento. Juntos han compartido besos en discotecas, tabla de snowboard en la nieve y las mejores rebajas de Barcelona. ¿Por qué estas chicas tan monas y famosas sólo se enamoran de hombres tan guapos y famosos como ellas? Con lo dispuesta que habría estado yo a compartir con este morenazo algo más que nacionalidad. Ya lo decía mi madre: este mundo está muy mal repartido.
Soc
Compuesta y sin premio. Así se quedó Penélope Cruz en la entrega de los Globos de Oro 2009. Pero no, no penseis mal, que no pienso hacer leña del árbol caído… Es más, lo que quiero es enviarle mi más sincera felicitación porque la actriz, esa chica que empezó poquito a poco en programas de televisión y como atrezzo en videoclips, se merece un premio sólo por haber llegado donde ha llegado. Que le arrebatara el galardón Kate Winslet es todo un honor, dignode figurar en su curriculum.
Penélope lució su mejor sonrisa y un aplauso por ello. Sin embargo, aprovecho para decirle que no me gusta nada cómo lleva sus temas amorosos, aunque, claro, cada uno es libre en eso de los sentimientos… Pero, bueno, si acepta un consejillo de esta humilde admiradora le diría que se dejara ver más con su novio. Ella y Javier Bardem forman una pareja guapa, famosa y trabajadora que despierta las envidias de todos. Nada, nada, que para verlos juntos tendré que volver a ver por segunda vez “Vicky, Cristina, Barcelona” o ponerme en casa la película “Jamón jamón” donde los dos derrochaban sexualidad por los cuatro costados. Con la envidia que habrían dado a más de uno o una paseando abrazados por la alfombra roja.
Pink Panther
No voy bromear con las enfermedades, que son cosas muy serias, pero no me digan que no tiene su aquel que nuestra “starlette” oficial, Ana Obregón, haya caído víctima de la “enfermedad del beso”. Como lo leen. Anita no podía tener papilomas, anginas o reúma. Ella tiene “mononucleosis”, más conocida como la enfermedad del beso porque se transmite por la saliva. Por suerte, no es nada grave, y aunque la forma de transmisión pueda dar lugar a chistes fáciles, conviene saber que todos podemos caer en ella bebiendo, por ejemplo, del vaso equivocado.
Pero a lo que vamos, que la bióloga metida a actriz y presentadora más famosa de nuestro país, lleva una temporadita que no levanta cabeza. Ha tenido que dejar “¡Mira quien baila!”, donde siguió pese a fracturarse una costilla, por este mal. Y ha empezado el año con fiebre, mucha, y malestar general, síntomas de su enfermedad.
Ni ella misma sabe dónde o cómo la ha cogido, según dicen en televisión, que al parecer lo saben todo. O no. Yo, tampoco, pero como soy una romántica, casi mejor que haya sido besando. Así tendrá quien la cuide a la cabecera de su cama. O no. Porque el que comparte sus besos también la tendría (la mononucleosis, digo) y entonces estaría cada uno en una cama, o los dos en la misma. O no. Que no sigo por aquí, qué follón. Pues eso que uno o los dos o los que sean se recuperen pronto.
Penélope Glamour
Nieva en Madrid, y nieva mucho. Las inclemencias meteorológicas han hecho que nos olvidemos del tema más comentado en las tertulias, una pena, la verdad. Estaba yo encantada pensando que en este país el asunto de conversación de estos días era el esmoquin que llevó la Ministra de Defensa a la Pascua Militar. Puede que fuera incorrecto o lejos del protocolo, pero nadie habla de los atuendos de los Ministros, y en muchas ocasiones están más que fuera de lugar que el traje de Purificación García de Carme Chacón, precioso por cierto. No se me olvidará un secretario de comunicación de un gobierno de cuyo nombre no quiero acordarme, que acudió, no hace mucho, a un acto con los Príncipes vestido con unos vaqueros y una chaqueta, y nadie le dijo nada, o nadie se atrevió a decirle nada . En más de una ocasión, más de un plumilla o cámara de tele se ha quedado sin hacer su trabajo en Zarzuela por ese mismo pecado, llevar vaqueros. Los jeans, a pesar de estar siempre de moda y sentar de maravilla, están prohibidos en palacio, y mira que hay muchas veces que un pantalón vaquero queda mucho mejor que algunas cosas de otros tejidos… Pero no se puede, el jean está vetado.
Era un acto militar y Doña Letizia se puso el uniforme. Ella ha decidido que una chaqueta brocada color champán y una falda a juego es su vestimenta para ese día en concreto, y siempre que ha ido a la Pascua Militar, ella se lo ha puesto. Puede que sea protocolariamente correcto, pero ¿se puede ser más aburrida?… si, es cierto, somos unos frívolos, lo reconozco, pero es que… uffff
Magnolia