Archivo para Abril, 2008
Mis queridas divinas: Dos buenas amigas me han dicho que os recomiende libros y otros blogs, así que voy a hacerles caso hablándoos de Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla, que es ambas cosas: un libro enternecedor (publicado por RBA) y un blog muy especial.
El primero es la historia de Marta Pérez Martín, una espléndida mujer y mejor persona a quien un cáncer le robó la vida, a los 32 años. Lo más conmovedor de este libro es que Marta empezó a dictárselo a su madre en el hospital, y la muerte no le dio tiempo a acabarlo, pero su familia y sus amigos se encargaron de reunir sus cartas, sus emails, sus borradores y otros materiales hasta lograr una obra, tan hermosa y a la vez tan sencilla, que te remueve hasta los cimientos.
Y para quienes hayan leído el libro y quieran compartir sus opiniones, hay un blog con el mismo nombre del título, mediante el que sus seres queridos pretenden que las páginas de papel vuelen todavía más lejos. Hay algo mágico respecto a ambas iniciativas, que cualquiera puede encontrar alguna frase, alguna opinión, con la que identificarse: ya haya vivido la enfermedad o la pérdida que ésta supone; ya sea treintañero, o cuarentañero, o cincuentañero; ya sea soltero, esté casado o tenga pareja; ya sea padre, madre, hij@, herman@, amig@…
Y después de leerlo te queda esa sensación agridulce, mezcla de pena por no haber conocido a un ser humano así, y de alegría por quienes sí lo hicieron y seguirán haciendo un mundo mejor para los demás; esa sensación de amargura pero también de esperanza; de ganas de salir al mundo y de quedarte en casa con los tuyos; pero, sobre todo, de arreglar cuentas con esas pequeñas cosas que tenemos abandonadas porque no las disfrutamos, mientras corremos de un lado a otro en busca de una felicidad que, casi siempre, está junto a nosotros.
Dice Marta en el libro: “He sido muy injusta con la vida y hoy necesito darle gracias”.
Abril 23, 2008
A veces estas línea se quedan cortas para explicar la realidad. Pero vosotras las enriquecéis con vuestros comentarios y al añadir otros puntos de vista ¡por eso también sois divinas! Yo procuro buscar temas que os interesen, pero enfocándolos de manera que podáis acabar de leerlos con una sonrisa en los labios.
Eso no significa eludir temas verdaderamente importantes, sino centrarme en aquellos que nos afectan a las madres de hoy, que trabajan dentro y fuera de casa, y que no encuentrán dónde expresar sus opiniones y compartir sus alegrías pero también sus penas.
Hay blogs para casi todas las cuestiones y casi todo tipo de personas, así que éste es uno más, pero pretender ser diferente: para comentar la realidad política y económica, a diario, están los de los periódicos y confidenciales.
Y casi siempre nos tomamos lo de “conciliar” con mucho sentido del humor, aunque el tema es muy serio, y para muchas mujeres es más una pesadilla que un sueño. En 1990 Carmen Rico Godoy escribió Cómo ser mujer y no morir en el intento, pues el lema de este blog sería Cómo ser madre trabajadora y sobrevivir en el intento.
La sociedad ha cambiado y sigue cambiando y, sin embargo, yo me sorprendo a veces pensando que, igual que mi madre me hablaba de lo diferentes que eran las cosas en su infancia, yo les hablo a mis hijos de cómo, cuando las cuarentañeras éramos pequeñas, no había móviles, ni consolas, ni GPS, ni tantas otras cosas… pero ¡lo pasábamos bomba! Y heredábamos la ropa de hermanas o primas mayores, y la llevábamos hasta que ya no nos cabía o se deshacía de vieja, pero ¡estábamos siempre ideales!
En fin, no voy a extenderme en ejemplos porque no quiero parecer el abuelo Cebolleta, pero valgan estas líneas para reivindicar un blog dirigido a treintañeras, cuarentañeras y cincuentañeras que se esfuerzan por entenderse y entender a los demás, en una sociedad global que avanza a pasos agigantados, y que luchan por no perder el tren y disfrutar del viaje, a la vez que cuidan de los suyos.
Porque hay que ser valiente para intentarlo… y divina para hacerlo con una sonrisa, incluso cuando duele.
Abril 17, 2008
Sé perfectamente cuando llega la primavera, y no porque nos lo anuncie por activa y por pasiva El Corte Inglés ni porque mejore el tiempo como por arte de magia (a veces están cayendo chuzos de punta que hacen casi imposible “ponernos en situación”) sino porque me invade una sensación de estar llegando al límite de mis fuerzas.
Los médicos hablan de “astenia primaveral”, y el diccionario define así la ASTENIA: “Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa”. Pero yo creo que las mamás trabajadoras la padecemos al cuadrado. Es como si todo el esfuerzo que tenemos que hacer (además de la agotadora jornada laboral fuera de casa), primero con la “operación vuelta al cole” y luego con las Navidades, nos pasara factura a finales de marzo. Llevamos ya tantos meses “tirando del carro”, a veces en soledad (en esas parejas en las que ellos lo delegan todo en ellas o en aquellos casos en que tampoco se tiene la suerte de tener a la familia cerca para echarte una mano), que cuando llegan estas fechas nos sentimos exhaustas.
¿Apatía o falta de iniciativa? Yo diría más bien ¡supervivencia!, pues bastante tenemos ya con intentar cubrir todos los frentes abiertos, ahora que se avecina el final del curso escolar, las Primeras Comuniones, qué haremos este verano con l@s niñ@s mientras trabajamos y ell@s no tiene cole… Y encima, la amenza fantasma que se cierne sobre nosotras: la temida “operación bikini”.
¡Socorro, me faltan las fuerzas!
Abril 3, 2008