Nos vamos de carnaval
Ya han comenzado los carnavales. Las madres lo sabemos hace semanas porque hemos tenido que hacer o comprar los disfraces de nuestros retoños, si es que no tenemos la suerte de haber podido aprovechar alguno de otro hermano y años anteriores. Pero, bueno, ya han comenzado “oficialmente”, y estos días las calles se llenan de gente disfrazada, aunque sea sólo con una peluca de plástico. El caso es convertirse en otro, y vivir la experiencia de ser otro por unas horas, con más o menos historias o complementos. En esto de los disfraces hay para todos los gustos: desde quien se alquila uno de época, con peluca blanca y todo, a quien agarra el marco viejo de un cuadro en una mano y un polo de limón en otra, y va de Marco+Polo . Mis amigas divinas, poco dada a disfraces que estropeen su imagen (sic) o las hagan aparecer “poco favorecidas” (cualquiera que incluya pintarse la cara), descubrieron hace tiempo el disfraz de chica Bond, que es cualquier traje de noche de los que salen en los desfiles y las revistas –y tan pocas ocasiones hay en una vida normal para ponérselos– y, eso sí, imprescindible, un marido o acompañante, vestido de esmoquin, que haga de 007. Y favorecedor, es de lo más favorecedor para ambos. Hay otra “versión sobre el mismo tema” (para aquellos casos en que no dejan repetir disfraz) que consiste en ir de “celebrities” en la alfombra roja (ya sea en la noche de los Oscar o en el festival de Cannes) y valen, para ambos, exactamente los mismos trajes, y sólo que hay que buscarse una identidad “vamos de Javier Bardem y Penélope Cruz” o “de Angelina Jolie y Brad Pitt”. Claro que, en muchos casos, ello exigirá un esfuerzo de imaginación más o menos considerable, pero eso formará parte luego de las risas de la velada ¡ y hay que reírse, cuanto más, mejor! Felices carnavales para tod@s
1 Comentario Enero 31, 2008

