Archivo de October, 2009

October 9, 2009

Siéntate conmigo

Acompaño a mi sobrino, de 5 años, a su clase de natación. Es la segunda vez que va. Mucho antes de entrar ya huelo este olor característico de las piscinas cubiertas. ¡Qué recuerdos de infancia! El niño también lo nota y exclama entusiasmado: “Ya huelo el agua, tía”.

piscinaNos dirigimos a la salita donde los niños se desvisten. Mi sobrino ya es ‘mayor’ y lo hace todo solo. Cuando suena la musiquita que indica que podemos entrar, le acompaño hasta la puerta y, después de darle un beso, me dispongo a marcharme.

Pero, de repente, me coge de la mano. “Mamá, a ti también te dejan entrar… ¿te sientas un poco conmigo?” me susurra al oído. Debe estar nervioso y por ello me llama “mamá”. Me enternece esta equivocación y entro con él. Dentro, una madre consuela a su hijo, que llora en su regazo. “Tiene miedo”, me explica “pero en cuanto está dentro del agua se lo pasa genial”.

Mi sobrino, reconfortado por mi presencia, se sienta ya con los niños. Mientras le miro pienso con ternura en lo tímido que es, igual que su padre. Me hace gracia porque en algunos aspectos es mayor, habla y razona como un niño de 7 u 8 años, pero a nivel emocional es más pequeño. Le da apuro, por ejemplo, sentarse con personas que apenas conoce.

La monitora de natación coge su libreta y va leyendo los nombres de los niños. Mi sobrino se levanta alegre cuando oye su nombre. Me parece que ya puedo irme, así que le hago un gesto de despedida y me lo devuelve alegremente.

Me dirijo al bar para esperar a que salga tomándome un café y reflexionando sobre los miedos de los niños pequeños. Solemos decir que la infancia es la época más feliz de la vida humana y, afortunadamente, para muchos niños, en los países desarrollados, es así. Pero también tienen que enfrentarse a retos y a situaciones nuevas que les causan angustia, también se preocupan por cuestiones que a nosotros nos parecen tonterías y que para ellos son enormes escollos. Y eso es algo que olvidamos con mucha frecuencia.

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