17
Jun

¡ME QUIEREN PEGAR!

Tocan a mi puerta. Cuando abro, Pablo, un niño de mi pueblo de unos 7 años, intenta apresuradamente pasar por mi lado. ‘¿Puedo ver a tu perrito?’ me pregunta. ‘¿El perro?’ le digo extrañada.

 

Algo en sus prisas me da a entender que no ha venido a ver a mi perro. Cuando veo de repente un grupito de unos 5 niños acercándose a mi casa, empiezo a atar cabos. ‘¿Te persiguen Pablo?’ ‘Sí, me quieren pegar’ me dice cabizbajo.

 

Miro a los niños. A algunos los conozco, sobre todo a una niña de la que sé que es la sensibilidad en persona. Es ella la que empieza a hablar: ‘Es que nos insulta todo el tiempo. Nos dice ‘cabr…….’ y más cosas, ya sabes. ¡Estamos hartos!’. Los demás asienten y también cuentan su versión.

 

¿Les insultas?  le pregunto al niño a mi lado. ‘Pero ellos empezaron’ contesta en un intento de defenderse. Ya los tiene aún más indignados. ‘No es así Pablo. Lo sabes. Hasta que tu hermana dice que eres malo’ resume la niña la opinión de todos. Pablo mira con cara triste.

 

En este momento los niños ven algo interesante al otro lado de la calle y se alejan. Aprovecho el momento para hablar con Pablo.. ‘Oye, cariño, no eres malo, pero sí te comportas mal, me parece. Si todos lo dicen, algo de verdad debe haber, ¿no crees?’ Asiente con una ligera inclinación de cabeza. ‘Mira, si tú les dices estas cosas, lógicamente se van a enfadar contigo. Intenta no hacerlo. Debes morderte la lengua’ le explico. coks.jpg

 

¿Morderme la lengua?’ me pregunta incrédulo sacándose la lengua. ‘No, esto solo es una expresión. Quiero decir que antes de decirlo, debes pensar. Si estas palabras te vienen a la cabeza, debes guardártelas. ¿Entiendes? Puedes dar una patada a una piedra o algo así, pero no decir esto. Conozco a Ana y sé que es muy buena y justa. No querrá hacerte daño por que sí’. Parece lo que entiende. ‘Tú también eres bueno, pero recuerda: muérdete la lengua’. Sonríe, mientras busca con la mirada a los niños. ‘Voy a jugar con ellos ¿vale?’. Y se va corriendo.

 

Me quedo un rato observándolos. Parece que la armonía ha vuelto. ¡Qué importantes y normales son estas fricciones! El contacto social entre niños jugando por la calle es la sociedad en miniatura: se pelean, se discuten y se reconcilian. Como la vida real. No existe mejor preparación.

 

Me gustó la honestidad con la que estos niños expresaron sus sentimientos y la facilidad con la que hablaron. A Pablo le conozco como un niño muy energético y nervioso. Por un lado no me extraña que se meta en líos, pero por otro estoy segura de su buen carácter. Espero de todo corazón que Pablo aprenda a controlarse. Estar apartado es lo peor que le pueda pasar a un niño en su infancia.

Coks

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