¿Serán niños felices?
Anoche me llamó una amiga con voz alarmada. “Necesito hablar contigo”, me dijo sin más preámbulo. “Unos amigos míos, ya sabes, esta pareja de homosexuales, acaban de adoptar a dos hermanos, un niño de 6 y una niña de 4 años, que vivían en un orfanato en Rusia. Están muy felices.
Yo les aprecio mucho; llevan años juntos y se les ve una buena pareja, de verdad. Pero no sé si felicitarles o no, porque ¿estos niños crecerán felices? ¿No tendrán problemas el día de mañana? No sé qué pensar”.
Entendí su preocupación; la sociedad actual conoce muchos tipos de familia, ya no solo el tradicional de un padre con una madre.
A muchas personas esto les preocupa. Pero debemos dejar de lado posibles prejuicios y mirar qué es lo que nos aportan los estudios. En EE.UU. y en Holanda hicieron sendos estudios, avalados por Universidades, donde siguieron desde la infancia hasta la edad adulta a niños que crecían en familias formadas por dos mujeres o dos hombres.
Los resultados son alentadores: estos niños no crecen menos felices que otros, ni tampoco tienen más dificultades para encontrar su identidad sexual. En ello influyen más los genes que la educación o el entorno.
“Pero, les faltará el modelo femenino ¿no?” comenta mi amiga. “Ten en cuenta que estos niños tendrán abuelos, tíos, maestras,….se identificarán con aquellas personas que vayan a desempeñar un rol importante en su vida.
Por otra parte, sí es cierto que estos niños, según los estudios, sufren burlas e insultos a raíz de su situación familiar. En EE.UU. hasta un 45% y en Holanda un 20%. Este último país permite el matrimonio de homosexuales y tiene una actitud más tolerante que el otro, lo cual queda reflejado en las cifras.
Así que en este aspecto todavía hay un camino por recorrer, pero en cuanto a la felicidad de estos niños puedes estar tranquila. No importa cómo esté formada esta familia, lo único importante es el cariño y el amor que se les prodiguen a estos niños. Y tal como tú me dices, esto en esa familia está asegurado. Así que me alegro mucho por estos niños que en vez de la frialdad de un orfanato ahora cuentan con el calor de un hogar”.

Esto es lógico. Como la niña ya no llega exhausta a la noche, su sueño es más tranquilo. La sobre-excitación y el estar muy cansado causa un sueño intranquilo y poco reparador. ‘No siempre sé por qué la niña llora, pero por lo menos ahora los días tienen un ritmo y no sólo le va bien a ella, sino también a mí’, añade la mamá.


