Acerca de…
Mr. Potato travestido de Darth Vader, Almodóvar en Hollywood recitando una lista de santos locales tras recoger su Oscar por Todo sobre mi madre, Ferran Adrià deconstruyendo ese redondo Santo Grial que es la tortilla de patatas, Urdaci destrozando chistes en la tele, Schwarzenegger en su ‘papel’ de Gobernador de California o la Pantoja lavando sus pinreles con Coca-cola en la jurásica Romería del Rocío… Cada vez estoy más seguro que si el ‘rey del Arte Pop’ Andy Warhol hubiese montado La Factoría hoy día y en España, en vez de usar la imagen de Marilyn Monroe o de Elvis Presley para sus cuadros, habría estampado el careto pasmado de Paquirrín para asombro y regocijo de críticos, galeristas y compradores de arte.
Y es que, sinceramente, pienso que si los habitantes de alguna galaxia muy, muy lejana, pudiesen observarnos, no dudarían ni un minuto-luz en colocar sobre nuestro azul planeta Tierra unas inmensas y merecidas orejas de burro, porque excepto en aquellas ocasiones en que los terrícolas nos comportamos como para echarse a llorar, nuestra verdadera naturaleza es como para partirse de la risa.
Así, la intención de este espacio es describir órbitas alrededor de la galaxia del cine, la música, el arte, los espectáculos y la televisión para encontrar individuos que por su actitud simpar se hagan acreedores de nuestras orejas de burro, o bien, que por algún gesto de inusual inteligencia se ganen a pulso los laureles que iluminan la mente de los genios.
Pero que nadie se haga ilusiones, porque si como decía el citado Andy Warhol, todos tendremos nuestros 15 minutos de gloria, el que un día uno pueda verse laureado con la luz de la genialidad, no significa que al día siguiente no pueda pasar al Lado Oscuro para lucir unas orejas de burro honradamente ganadas.
Dicho esto, podría añadir que el lema que me lleva a escribir este blog podría ser aquella gloriosa frase que decían al final de la plomiza serie Star Trek –que no Star Wars–: “Bien sabe dios que esta vez hemos ofrecido nuestra más preciada sangre para salvar esta galaxia” ¿O era lo que les decía Ronaldo a sus invitados ‘galácticos’ tras abandonar aquel fiestón orgiástico de cumpleaños a las tantas de la madrugada?

