January 25, 2010
Hola a todos, os cuento que probablemente, al leer estas líneas, Martina ya esté en el mundo conmigo. Después de haber ido el miércoles, el viernes y hoy mismo a hacerme un tacto y monitores, la respuesta del gine siempre ha sido la misma “esto está muy verde, ni ha bajado la tripa”.
Y ya salí de cuentas el viernes 22, así que mi barriga estaba creciendo y creciendo para nada, porque parece ser que la nena está cómoda dentro, o que le da mieditis salir (cosa que no me extraña, con el embarazo que le he dado). Así que hoy me ha dicho ¿qué tal mañana? ¿por qué esperar más tiempo? Tengo que estar ahora seis horas en ayunas, sin ni tan siquiera beber agua, y presentarme a las nueve de la mañana en la Clínica Belén, que es donde va a nacer la pichurrina.
Viene una amiga conmigo , a falta de David, y la pequeña Ale, desde mañana transformada en hermana mayor, se quedará en casa de mis padres hasta que yo salga del hospital. A las doce y cuarto me han programado una cesárea. La verdad es que no me hace nada de gracia lo primero que sea cesárea, y lo segundo no poder siquiera esperar a que empiece el parto, qué se yo, una triste contracción, una ligera pérdida de líquido amniótico, algo, que no lo haga parecer tan artificial, pero bueno, es lo que hay.
Por otro lado, ya estaba bien, cada día estoy más pesadota, duermo fatal, Ale está perdiendo cole y yo ya deseo que todo termine ya. Esta noche me repasaré la depilación, me daré un largo baño relajante y me quitaré la manicura (no te dejan llevar ni esmalte transparente) y me tomaré un par de tilas a ver si puedo conciliar el sueño. Después de tanto, tanto, tanto tiempo, como que la noticia me ha cogido “por sorpresa”, y estoy un pelín nerviosa… pelín pelín… para qué mentiros, algo más que un poco nerviosa sí que estoy. Encima nos hemos comprado un coche nuevo, y todavía lo he pagado hoy y tengo que ir esta tarde a buscarlo y hacer el seguro… todo para el último momento!!
A David en el trabajo le han dado cuatro días de permiso, pero del 1 al 4, así que no llega para estar conmigo en el hospital, qué se le va a hacer. Esto de vivir un embarazo y parto tipo madre soltera sin serlo es bastante extraño, la verdad. Lo bueno es que me he buscado a una persona, una Salus, para que venga a casa conmigo. Las Salus son unas profesionales que se encargan de todo lo que tenga que ver con el bebé por la noche.
Viene a casa a las diez de la noche, y se irá a las nueve de la mañana, así que me dará tiempo a llevar a las nueve menos cuarto a Ale al colegio y evitar sacar a la peque con el primer golpe de frío de la mañana. La bebé en teoría dormirá en su cuarto, y me tengo que sacar leche para que por la noche le dé dos tomas ella en biberón y yo así poder descansar y recuperarme mejor. Al parecer funciona, no sé, se me hace raro tener a una extraña con mi bebé en casa por la noche, pero bueno, están altamente recomendadas, ya os diré mi experiencia. Así que al final, nacerá mañana, martes 26 de enero del 2010.
Mañana a estas horas yo estaré con hambre, sed, y el suero en un brazo. Mañana a estas horas tendré los abdominales partidos y un costurón de diez centímetros en el vientre. Mañana a estas horas habrá una nueva hermana, nieta, prima y sobrina. Jo! Mañana a estas horas, SERÉ DE NUEVO MADRE!!! Un beso para todos, y desadme suerte!! Lucía
January 14, 2010
Hola a todos!! Feliz Año Nuevo!!
Qué tal las fiestas? deseando que pasasen o las disfrutasteis a tope?
La verdad es que yo genial, ni he notado el embarazo: he comido lo que he querido, no he tenido ni un ardor de estómago, duermo como un lirón (no me despierto ni para ir al baño), no me duele la espalda… en fin, que está siendo un fin de embarazo de lujo, de manual vaya. Lo único que la nena se mueve que da gusto, y eso que yo había leído que a partir de la semana 34, como tienen menos espacio, se movían menos… pues la mía no es así!! ahora le ha dado por tocar el piano con mis costillas, debe ser que se estira y le chocan los pies, pero hay veces que hace hasta un poquito de daño.
Lo único negativo es que me está reventando la zona del ombligo. No sé si ya os había comentado que me puse hace mil años un piercing en esa zona, ya me lo quité después del embarazo de Ale, pero ahora la piel está tan tirante que me han salido dos estrías en forma de uve, encima de donde iría el agujero… como no salga pronto, este verano va a parecer que llevo tirantes (ja ja y ja, risa irónica).
El día 30 despedí el año yendo a un colega de mi gine, que estaba de vacaciones. Según él, la niña viene enorme, y habría que provocarme una cesárea porque podría llegar a pesar los 5 kilos… si ya os digo yo que tengo una tripa impresionante, a ver si un día consigo que alguien me saque una buena foto y se la envío a los de la revista para que la publiquen.
Y me dieron los resultados de los análisis de sangre, que según él, “están dentro de la normalidad de una embarazada”, pero que a mi no me cuadran mucho: lo alto lo tengo bajo, lo bajo alto y me han dado hasta triglicéridos y colesterol (cosa que no he tenido en mi vida).
Ah, y unas plaquetas bajo mínimos. Y el pelo que se me sigue cayendo a puñados, como esto se acentúe en el postparto voy a parecer a Britney Spears, que ahora les han dado por decir que se está quedando calva.
Total, que este 4 de enero volví, ya con mi doctor, ha hacerme el primer tacto y monitorización. Contracciones cero, y según él, sigo más verde que una lima. También me ha comentado que para qué adelantar el parto, que esta semana evaluaremos cómo sigue el asunto, y si se me ha empezado a borrar el cuello del útero o no.
Tenía que haber ido hoy, pero como Dios es caprichoso, decidió ayer regalar a toda España la nevada del siglo, y claro, hoy no ha habido cole y he tenido que cambiar la cita al miércoles. Yo ayer sólo rezaba que no me pusiese de parto de noche, porque ya me veía llamando a una ambulancia, la niña dormida, yo aislada… en fin, ya sabeis, las paranoias de la gestante, ejm.
Bueno, eso, y hace unas noches, que soñé que rompía aguas en la cama, y sólo estaba preocupada por haber estropeado el colchón nuevo (ya os digo que era un sueño) y me desperté con las piernas agarrotadas y un dolor de tanto tenerlas apretadas que tuve que estirar varios minutos hasta que se me pasó el dolor de muslos.
Lo que no puedo hacer es seguir viviendo a 20 kilómetros de Madrid, por si acaso me pongo de parto de noche. Últimamente estoy teniendo unos dolorcillos como de regla, que no sé si serán preparatorios, falsas contracciones o avisos de que viene, pero por si las moscas, este sábado me voy a casa de mis padres.
No me siento con el coraje de ser una madre soltera con una niña de tres años, arrastrando la maleta y aullando de dolor como en las pelis. Así que, como mi pobre maridín no puede estar conmigo, me voy a ser hija de nuevo, cosa que no me hace mucha gracia, pues ahora es cuando más necesito sentirme madre, pero no me queda otro remedio que pedir ayuda.
Lo que sí tengo hablado es que será una de mis mejores amigas la que me acompañe al hospital y se quede conmigo, si fuese posible, hasta el paritorio (cámara en mano incluida). En esos momentos no quiero ni pensar en estar sola, y mis padres ya se van a quedar con la niña… y toda mi familia política vive en Málaga, si es que se me junta el hambre con las ganas de comer.
En fin, os iré contando este tramo final, que como todo el resto del embarazo, parece que tranquilo no va a ser. Me voy a gastar la ayuda del estado en clases neonatales de relajación, lo estoy viendo.
A ver qué me dicen este miércoles.
Un beso,
Lucía