Archivo de July, 2009

July 27, 2009

El peor embarazo del mundo… o casi

Hola a todos, espero que esteis pasando un mes de julio mucho mejor que el mío. No os penseis que estaba desaparecida, ni que había cerrado el blog, pero me han pasado tantas cosas (y casi todas malas) que no he tenido tiempo ni disposición para sentarme un ratito serena a escribiros.

Sólo con leer estas primeras lineas os habreis dado cuenta de que mi estado de ánimo no es el más positivo del mundo, y con razón. Me siento cansada, agobiada y un poquillo culpable por no estar dándole a mi pequeño Bo el embarazo que quisiera (lo de Bo se está haciendo oficial, Ale se lo dice a todo el mundo, y la gente debe pensar que somos una familia un poco majara, en fin).

En el lado positivo de la balanza está que la semana pasada me hice la primera eco, la de las doce semanas, y fue una pasada. Es increible ver que las sensaciones que tienes en el primer embarazo no se han perdido, y que hace la misma ilusión ver al bebé como si fuese el primero. El doctor me ha dicho que está todo muy bien, incluida la prueba de la traslucencia nucal, aunque esto se tiene que combinar con un análisis de sangre que voy a recoger el día 5 de agosto. Le comenté que si era muy pronto para ver el sexo, y me dijo que sí, pero que así, de perfil, parecía una niña… !de perfil!, pero si sólo se veía la cabecilla, la barrigota y las patillas que no paraba de mover… en fin, el doctor es él, imagino, y si es niña, pues genial, otra enana para jugar a las casitas…

También os cuento que ya nació mi sobrino, Dani. No sé si os acordais que allá por diciembre os hablé de que mi hermana había tenido problemas en el embarazo, y que la habían puesto de reposo absoluto pues veían un hematoma…pues nada, meses después, hay un nuevo rubiales en el mundo de cuatro kilos y 53 centímetros. Hermoso y para comérselo, vamos.

Y creo que hasta aquí la parte bonita, de estas semanas, y eso que he intentado alargarlo lo más posible, pero en fin, imagino que la vida es así, con sus altibajos, y yo ahora estoy en el fondo de la pisci, pero con los pies en el suelo y las rodillas flexionadas para tomar impulso y salir a la superficie.

mayrablog.jpgLo primero han sido problemas laborales con David; su anterior empresa no ha tenido un comportamiento que se diga demasiado ético, y después de mucha incertidumbre… el año que viene se va a vivir a Ankara, Turquía. Por un lado ha sido un alivio que terminase la pesadilla de saber dónde ibamos a estar el año que viene, pero también me da mucha pena dejar Italia. Además, ni os cuento la odisea que he vivido buscando colegio para la niña, pues ya tiene tres años y empieza primaria. En Italia ya lo tenía buscado desde enero, pero claro, aquí ya están publicadas todas las matrículas, y me las he visto y deseado (visitas al ministerio mediante) para obtener una lista de los colegios privados y concertados de la Comunidad de Madrid. Menos mal que están haciendo un cole nuevo cerca de donde nos vamos a ir a vivir, y en teoría está inscrita. Y digo en teoría porque la he tenido que empadronar y todo en esa zona, y en septiembre se reune una Comisión de educación que me dirá si la aceptan en periodo extraordinario o no… prefiero no pensarlo!!

 

Y luego eso… en septiembre empieza el cole… y yo me quiero ir con el padre a Ankara al menos hasta noviembre, que ya estaré de siete meses y me tendré que volver a Madrid, que es donde hemos decidido que nazca el/ la enanillo.. no me animo yo a tener algún problema en un hospital turco, la verdad.

 

Y cuando ya estaba más relajada buscando guías turcas, me llama la casera de la casa italiana para decirme.. QUE HAN ENTRADO A ROBAR EN MI CASA. Como pensábamos volver en septiembre, pues la casa estaba montada, y como llevamos aquí desde abril, pues nunca te acuerdas del todo qué has dejado o que no que pueda ser de valor. Así que David consiguió tres días y ahí nos fuimos a ver el desastre, empaquetar todo y deshacer la casa. Que te entren en casa siempre es desagradable, y más ver que revolvieron todo, y encontrar por el suelo desde tu ropa interior hasta los tampones de tu neceser.

 

Un viaje muy desagradable, la verdad, y aquí estaba Lucía hiperventilando en el avión y deseando que al bebé no le haya pasado nada por volar, aunque ya estuviese de doce semanas cumplidas.

 

Desde que me están pasando estas cosas, aunque ya no vomito tanto como antes, ahora me agobio muchísimo, no puedo dormir por las noches, doy vueltas y vueltas a todo hasta que me duele la cabeza, y lo peor es que a veces también tengo muchos dolores de barriga, no en un punto concreto, sino por toda la tripa. Y estoy preocupada.

 

Y para rematar la faena, Ale empezó a tener fiebre y a vomitar en Italia. Allí nos dijeron que era gastroenteritis, pero empezó a tener tanta fiebre que en urgencias, aqui, me dijeron que sería una infección en las vias respiratorias. Toda la semana mala, vomitando y dándole medicamentos, y el miércoles pasado me dicen que la lleve a un hospital de la Comunidad para hacerle las pruebas de la Gripe A.

 

En serio, como os lo cuento, luego me decís que porqué me agobio. Ahí estábamos en La Paz mis padres, Ale y yo, todos con mascarilla (un poco de paranoia hay, es cierto), y al final, casi alivio cuando me dijeron que la niña lo que tiene es una NEUMONÍA… jajaja. No me la han ingresado, a Dios gracias, y encima me dijeron que la prueba de la gripe es muy cara y que no me la hacían, que si los síntomas no remitían este fin de semana, que la llevase para ingresarla y que ahí sí se la harían.

 

Hoy la llevo a su pediatra, a ver si lo peor ya ha pasado, aunque yo me siento como un calcetín. Cada tres horas dándole broncodilatadores, cada 8 el antibiótico, cada 6 el jarabe de los mocos…

 

En fin, una “rachilla”. Espero que me perdoneis mi ausencia después de todo esto. Lo que voy a hacer es pedir una eco en urgencias, aunque sea inventándome un golpe en la tripa. Necesito ver que Bo se mueve, y que “perdona” la mami petarda y estresada que le ha ido a tocar en suerte.

 

Os prometo que la próxima entrega será más positiva… y mucho antes!!

Besos,
Lucía

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July 1, 2009

Todo va bien… menos yo!!

Hola a todos de nuevo..

Aquí­ sigo, con mis nauseas vespertinas, mi cinturita… de abejorro y mi felicidad veraniega. Y ya de diez semanas. Este viernes pasado he ido a mi ginecólogo, el mismo que me llevó el primer embarazo, y ahora siento como si todo fuese ya más “oficial”, no sé si me explico, como si ya no tuviese que andar con miedo pensando que el embarazo es una utopí­a y que me voy a despertar de un bonito sueño.

 La verdad es que la visita fue menos bucólica de lo que yo me habí­a imaginado; ese dí­a, habí­a un montón de retraso en la consulta, y el doctor le dio la misma importancia a mi cara de lela con el “vengo a verte porque estoy embarazada” que cuando vas por la calle y alguien te da un folleto para aprender idiomas, pero bueno, imagino que para él, ver embarazadas debe de ser como ver farolas por las aceras.

Después de las preguntas de rigor, y de ver el informe de la Clí­nica, me comentó que el Progeffik es un importante relajante uterino, y que quiere que siga con él hasta la semana catorce. ¿y las que tienen un embarazo normal por qué no lo toman, eh? (mi lado suspicaz nunca descansa). También apuntó mi peso: 59 kilos, le dije. A partir de ahora voy a compartir con vosotros no solo los entresijos del embarazo, sino cosas máss pequeñtas, tipo el peso, que a veces dan más vergüenza confesar que otro poco.

 Ya que este es un blog “desmonta tabúes”, hablar de cómo se va adquiriendo peso me parece muy importante, viendo la importancia que le dan algunos doctores a los kilos en el embarazo. En mi primera gestación, me pasó al principio pues estuve los tres primeros meses picoteando y tumbada tipo Cleopatra, y engordé tres kilos. Cuando me vio el ginecólogo italiano (llevó mi embarazo allí­), nada más verme me echó una bronca descomunal y me dijo que eso era grasa y que el feto, con placenta y todo, no pesaba más de 200 gramos. A partir de ahi me puso una dieta espartana sin salsas ni pizza (en Italia!!!). Sólo podí­a comer 60 gramos de pasta o de arroz, y según él, la carne más sana y llena de hierro era la picada cruda marinada con limón.

 Viví­ cinco meses de angustia total, esperando a que llegara la noche para comer galletas de salvado integral y babeando ante la comida local. Me angustié de tal forma que los dí­as que me tocaba ir a pesarme iba a la consulta sin comer.

 ¿Y todo para qué? al final, él me dejó como caso perdido, engordé 16 kilos…. y tuve una niña de cuatro. El doctor me comentó que tení­a una placenta enorme, y nada más salir del hospital, me pesé y ya había perdido 11. Al final, entre la lactancia y lo que sea, perdí­ 22 kilos. ¿conclusión? no hay que pasarse con la comida, pero tampoco hacer caso a los locos que piensan que es más importante que no engordes más de 9 kilos que tu bienestar.

comidaembarazada.jpg

El sábado hablando de esto con una amiga que tiene un bebé de nueve meses me contó que a ella, cuando estaba de siete le dijeron que el bebé estaba muy grande y la pusieron a dieta. No engordó nada en los dos últimos meses, y ella estaba feliz pensando que serí­a el bebé el que cogerí­a el peso y ella estarí­a adelgazando. Al final, le tuvieron que hacer una cesárea de urgencia porque se perdí­a el latido cardí­aco del bebé, ella no tení­a casi lí­quido amniótico, la placenta estaba envejecidada y el bebé no llegó a los tres kilos el pobre. No merece la pena.

Pero bueno, retomando el tema de la consulta, yo, dentro de mi, ya sé que llevo un kilito más o menos ejem. Como ya estaba de la semana nueve, me hicieron ahí­ mismo un análisis de orina y de sangre, y en éste último me hicieron la primera parte del cribado cromosómico, para ver, junto a una ecografí­a, las posibilidades de que el feto (mi pequeñito) tuviese algún tipo de problema.

Ya sabeis cómo es Lucíaa con el tema de las agujas,  y me voy a terminar planteando el ir a terapia: esta vez la pobre enfermera me dijo que me relajase porque le estaba COLAPSANDO  la vena y no conseguí­a sacar sangre. Dios, si hasta colapso venas!! yo me rí­o, pero ¿hasta dónde llegará mi poder histórico? Eso sí­, ni me mareé (volver al tema de la vergüenza y el tierra trágame).

De momento, las tardes siguen siendo un suplicio, aunque ya tengo hambre por las noches. Lo que va desapareciendo es el ardor de estómago, cosa que me alivia muchí­simo.

Y las que estabais haciendo el tratamiento a la vez mía ¿cómo os ha ido? ¿cómo os encontrais? Me encantarí­a que me contaseis también de vosotras, este blog no es sólo mí­o.

Un beso, y hasta la semana que viene!!

 Lucía

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