El peor embarazo del mundo… o casi
Hola a todos, espero que esteis pasando un mes de julio mucho mejor que el mío. No os penseis que estaba desaparecida, ni que había cerrado el blog, pero me han pasado tantas cosas (y casi todas malas) que no he tenido tiempo ni disposición para sentarme un ratito serena a escribiros.
Sólo con leer estas primeras lineas os habreis dado cuenta de que mi estado de ánimo no es el más positivo del mundo, y con razón. Me siento cansada, agobiada y un poquillo culpable por no estar dándole a mi pequeño Bo el embarazo que quisiera (lo de Bo se está haciendo oficial, Ale se lo dice a todo el mundo, y la gente debe pensar que somos una familia un poco majara, en fin).
En el lado positivo de la balanza está que la semana pasada me hice la primera eco, la de las doce semanas, y fue una pasada. Es increible ver que las sensaciones que tienes en el primer embarazo no se han perdido, y que hace la misma ilusión ver al bebé como si fuese el primero. El doctor me ha dicho que está todo muy bien, incluida la prueba de la traslucencia nucal, aunque esto se tiene que combinar con un análisis de sangre que voy a recoger el día 5 de agosto. Le comenté que si era muy pronto para ver el sexo, y me dijo que sí, pero que así, de perfil, parecía una niña… !de perfil!, pero si sólo se veía la cabecilla, la barrigota y las patillas que no paraba de mover… en fin, el doctor es él, imagino, y si es niña, pues genial, otra enana para jugar a las casitas…
También os cuento que ya nació mi sobrino, Dani. No sé si os acordais que allá por diciembre os hablé de que mi hermana había tenido problemas en el embarazo, y que la habían puesto de reposo absoluto pues veían un hematoma…pues nada, meses después, hay un nuevo rubiales en el mundo de cuatro kilos y 53 centímetros. Hermoso y para comérselo, vamos.
Y creo que hasta aquí la parte bonita, de estas semanas, y eso que he intentado alargarlo lo más posible, pero en fin, imagino que la vida es así, con sus altibajos, y yo ahora estoy en el fondo de la pisci, pero con los pies en el suelo y las rodillas flexionadas para tomar impulso y salir a la superficie.
Lo primero han sido problemas laborales con David; su anterior empresa no ha tenido un comportamiento que se diga demasiado ético, y después de mucha incertidumbre… el año que viene se va a vivir a Ankara, Turquía. Por un lado ha sido un alivio que terminase la pesadilla de saber dónde ibamos a estar el año que viene, pero también me da mucha pena dejar Italia. Además, ni os cuento la odisea que he vivido buscando colegio para la niña, pues ya tiene tres años y empieza primaria. En Italia ya lo tenía buscado desde enero, pero claro, aquí ya están publicadas todas las matrículas, y me las he visto y deseado (visitas al ministerio mediante) para obtener una lista de los colegios privados y concertados de la Comunidad de Madrid. Menos mal que están haciendo un cole nuevo cerca de donde nos vamos a ir a vivir, y en teoría está inscrita. Y digo en teoría porque la he tenido que empadronar y todo en esa zona, y en septiembre se reune una Comisión de educación que me dirá si la aceptan en periodo extraordinario o no… prefiero no pensarlo!!
Y luego eso… en septiembre empieza el cole… y yo me quiero ir con el padre a Ankara al menos hasta noviembre, que ya estaré de siete meses y me tendré que volver a Madrid, que es donde hemos decidido que nazca el/ la enanillo.. no me animo yo a tener algún problema en un hospital turco, la verdad.
Y cuando ya estaba más relajada buscando guías turcas, me llama la casera de la casa italiana para decirme.. QUE HAN ENTRADO A ROBAR EN MI CASA. Como pensábamos volver en septiembre, pues la casa estaba montada, y como llevamos aquí desde abril, pues nunca te acuerdas del todo qué has dejado o que no que pueda ser de valor. Así que David consiguió tres días y ahí nos fuimos a ver el desastre, empaquetar todo y deshacer la casa. Que te entren en casa siempre es desagradable, y más ver que revolvieron todo, y encontrar por el suelo desde tu ropa interior hasta los tampones de tu neceser.
Un viaje muy desagradable, la verdad, y aquí estaba Lucía hiperventilando en el avión y deseando que al bebé no le haya pasado nada por volar, aunque ya estuviese de doce semanas cumplidas.
Desde que me están pasando estas cosas, aunque ya no vomito tanto como antes, ahora me agobio muchísimo, no puedo dormir por las noches, doy vueltas y vueltas a todo hasta que me duele la cabeza, y lo peor es que a veces también tengo muchos dolores de barriga, no en un punto concreto, sino por toda la tripa. Y estoy preocupada.
Y para rematar la faena, Ale empezó a tener fiebre y a vomitar en Italia. Allí nos dijeron que era gastroenteritis, pero empezó a tener tanta fiebre que en urgencias, aqui, me dijeron que sería una infección en las vias respiratorias. Toda la semana mala, vomitando y dándole medicamentos, y el miércoles pasado me dicen que la lleve a un hospital de la Comunidad para hacerle las pruebas de la Gripe A.
En serio, como os lo cuento, luego me decís que porqué me agobio. Ahí estábamos en La Paz mis padres, Ale y yo, todos con mascarilla (un poco de paranoia hay, es cierto), y al final, casi alivio cuando me dijeron que la niña lo que tiene es una NEUMONÍA… jajaja. No me la han ingresado, a Dios gracias, y encima me dijeron que la prueba de la gripe es muy cara y que no me la hacían, que si los síntomas no remitían este fin de semana, que la llevase para ingresarla y que ahí sí se la harían.
Hoy la llevo a su pediatra, a ver si lo peor ya ha pasado, aunque yo me siento como un calcetín. Cada tres horas dándole broncodilatadores, cada 8 el antibiótico, cada 6 el jarabe de los mocos…
En fin, una “rachilla”. Espero que me perdoneis mi ausencia después de todo esto. Lo que voy a hacer es pedir una eco en urgencias, aunque sea inventándome un golpe en la tripa. Necesito ver que Bo se mueve, y que “perdona” la mami petarda y estresada que le ha ido a tocar en suerte.
Os prometo que la próxima entrega será más positiva… y mucho antes!!
Besos,
Lucía





