Archivo de December, 2008

December 22, 2008

Sé que llegará, llegará

Hoy, como ya está aquí la Navidad, os quiero regalar un pedacito de mí. Os quiero confiar, ya que nos estamos conociendo, la canción que me obsesionó este verano, “Para que tú no llores así” de Antonio Carmona. Nunca me había atraído este cantante en especial, pero supongo que la melodía me “atrapó” en uno de los peores momentos de mi vida.

pena.jpgYa os comenté en la anterior entrada que había tenido un aborto, pero no fue un aborto normal, sino una agonía que se alargó casi tres semanas. Fue en mi segunda ICSI (inyectan directamente el espermatozoide en el óvulo), y yo estaba muy confiada, demasiado. Cuando me introdujeron los dos embriones fecundados, yo ya tenía el presentimiento de que no iba a salir bien, pues los doctores me habían comentado que el ciclo no había sido muy fructífero.

El día que me confirmaron el positivo con un análisis de sangre (BETA), me dijeron que había que esperar porque el recuento de hormonas era bajísimo, por debajo del límite mínimo para considerarlo un embarazo viable, pero que como se detectaba la hormona en sangre, pues embarazo había habido.

Me comentaron que seguramente mi cuerpo habría absorbido al embrión, y que tenía que repetir el análisis pasados unos días. Los siguientes análisis (sí, no me estoy equivocando) decían que mis hormonas del embarazo seguían y se multiplicaban, así que, ilusa de mí, le hablaba a mi bebé y le decía “resiste pequeñito, resiste”…. hasta que mi doctora me puso los pies sobre la tierra: estaba descartado un embarazo normal, existía la posibilidad de uno ectópico. En ese caso, hasta el segundo mes de gestación no se puede ver con una ecografía dónde se ha anidado el feto, y la solución suele ser extirpar la trompa donde se encuentre.

No os tengo que explicar cómo nos quedamos mi marido y yo. Afortunadamente, empecé a sangrar…. y todo se terminó. Y durante todo este proceso, estuve escuchando, una y otra vez esta canción, pues para mí sus palabras salían de mi corazón, y se me ha grabado a fuego. Jamás unas palabras escritas por nadie pudieron hacer que me sintiese más comprendida…. ni que llorase más. Espero que os guste, muchos besos.

Se fue con las arenas del mar
buscando su destino,
palpitó, entre las sombras sin más
y nadó en el vacío.

Reina el silencio en este oscuro lugar ,
nada es eterno todo llega al final.
Tan solo sé que busqué y que busqué
lo que este mundo me duele y me da.

Para que tú no llores así
no pierdas las esperanza
sé que llegará, llegará.

Me muevo con la gente que va
cargada de recuerdos.
Confío en la persona que da
su amor sin conocerlo.
Aun queda tiempo para echarnos a andar,
no me preocupa si te encuentro al final,
tan solo sé que busqué y que busqué
lo que este mundo me duele y me da.

Para que tu no llores así
no pierdas la esperanza
se qué llegará, llegará.

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December 9, 2008

Como si fueses tú

Siempre se piensa que las desgracias le ocurren a los demás, jamás a uno mismo. Y por favor, cómo pensar en problemas de esterilidad, si es lo más fácil del mundo el “encargar un bebé”. Desde que nos viene la regla nos llenan con ideas de embarazos no deseados, y como te cambia la vida, así que nos pasamos la juventud con anticonceptivos: la píldora, el DIU…. y que levante la piedra la que no sufrió cuando un condón se rompió / resbaló o quedó dentro y la regla se retrasó algunos días. Así que cuando decides (por fin) tener un hijo, piensas que lo más difícil ya está hecho, decidirte, hacer que los pros ganen a los contras.

Los primeros meses en los que intentas quedarte embarazada son bastante emocionantes, cada mes está la esperanza de que funcione. Cuando el positivo no llega, la paciencia se mete a prueba, y cada mestruación se vive con desilusión. Al final, terminas por ir al médico, quien te manda hacer, a ti y a tu pareja, un montón de pruebas. El quedarse embarazada ya no es algo que se hace en la intimidad de tu dormitorio, sino en una clínica y acabas sintiéndote como una pelota, que es botada sin ningún control.

lucia21.jpgCuántas de vosotras me entendereis, lo sé: es muy dificil de explicar ese torbellino de sensaciones, inquietudes y sentimientos que galopan del cerebro al estómago (con posada en el corazón) desde que decides seguir un tratamiento de reproducción asistida hasta que consigues un positivo. Yo ya llevo dos experiencias que ya os contaré él próximo día, un aborto horrible y mi Pequeña Miss, mi amor, mi alegría y la prueba de que todo, absolutamente todo por lo que hay que pasar merece la pena.

Y sin embargo….
… es injusto que haya quien se quede embarazada de pie, sin querer y contra la pared en una discoteca, y nosotras estemos calculando días, temperaturas basales y posturas.
…da rabia cuando lees u oyes de mujeres desesperadas por abortar o que abandonan a sus bebés cuando nosotras emitimos radiaciones de amor las veinticuatro horas del día.
… hay que sacrificarse mucho económicamente, pues este proceso es caro, cuando el resto de la humanidad lo consigue gratis y sin esfuerzos.
… dan ganas de pegar más de un puñetazo cuando oyes a gente a tu alrededor que te pregunta cosas del tipo “¿y no puedes hacerlo de otra manera?”
… dan miedo los pinchazos (al menos a mí), te sientes vulnerable cuando te hacen muchas de las pruebas, te vuelves muy sensible cuando van pasando los días y te estás hormonando.

Seguro que todas os habeís sentido así alguna vez (bueno, y eso que no os he contado el radar- infante que se te desarrolla: ves bebés y carritos a cada momento, y antes de que una embarazada doble una esquina tú ya lo sabes, !la hueles! ).

Cada paso superado te llena de aire, aunque sigues con la angustia de saber que te lo juegas todo a una tirada de dados, a una carta vencedora: un análisis de sangre que te confirme que, pese a todo lo que has pasado ( y tu pareja también) la vida a partir de entonces va a cambiarte para siempre ! vas a ser mamá !.

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