May 10, 2010
Hola de nuevo…
Os escribo con retraso, lo sé, pero es que he estado liadísima, ha sido un mes de lo más frenético, y cuando debería tener tiempo para escribir, es decir, cuando he acostado a Ale, casi todas las noches me quedo dormida en el sofá… !preocupante! Tengo menos aguante que yo que sé, entre las hormonas y la astenia primaveral, solo pienso en dormir, dormir y dormir.
Gracias a Dios, el susto de las niñas ya ha pasado, pero no os penseis que la historia quedó ahí, qué va!. En el anterior post os conté que a Ale le habían dicho que era rinitis alérgica, y que la peque sí que estaba pillada, pues bien, al día siguiente, la mayor se levantó con dolor en un oído, y como era sábado decidí llevarlas a urgencias a las dos. Cuál no sería mi sorpresa cuando el doctor me dice que de rinitis nanai, que tiene una bronquitis de caballo y que los mocos le han infectado también un oído. Momento en el cual Martina decide toser, y el doctor dice que me la mira también… y que está igual de malita y QUE ME LAS INGRESABA A LAS DOS!!.
No os haceis una idea de la cara que le puse, eso sí que me sobrepasó y me hundí ahí mismo, echándome a llorar como una boba (que vergüenza, madre mía). Me mandó hacer una radiografía para el pecho de Martina, y yo llamé a mi padre para que viniese a ayudarme, porque a Alessia la mandaron a la zona de observación a ponerle aerosoles, y yo me tenía que ir a hacer la placa de la bebé a otra planta… es desesperante eso de no poderse una dividir, y más cuando encima estás muerta de sueño y preocupación.
Al final no tenía tan cargados los pulmones, pero se la llevaron para aspirarle los mocos metiéndole una sonda (no sé por dónde, no me dejaron entrar), pero oía los llantos de mi pobre bebé desde donde estaba yo con Ale…. en fin, fueron dos horas las que nos tuvieron a mi papi y a mi poniéndoles a las dos antibióticos y aerosoles y midiéndoles la saturación a ver si se podía evitar el ingreso…
Al final el doctor me vio tan desesperada pensando en cómo iba a estar yo con dos niñas ingresadas que me dijo que les iba a dar de alta bajo su responsabilidad y que en dos días volviese a urgencias preguntando por él para que las evaluase. El tratamiento fue un suplicio, cada cuatro horas aerosol de ventolín, cada ocho de pulmicort y cada doce, una medicina llamada estilsona…
Así que se tuvieron que venir a vivir conmigo mis padres, y hacer unos turnos que me río yo de la rigidez militar. Adeslas me prestó dos aerosoles iguales a los de los hospitales, y el salón se convirtió en nuestro mando de operaciones: la mesa del comedor se llenó con los botes de medicinas, jeringuillas para cada una y cada cosa y los horarios, y en cada esquina, uno de las maquinitas enchufadas.
¡Qué sueño! y luego fue peor, porque Ale mejoró y pasó el ventolín cada 6 horas, pero la peque no, porque al parecer los corticoides no hacen casi efecto en los bebés recién nacidos, con lo cual el riesgo de ingreso siguió para Martina..´
Imaginaos: medicina a las diez de la noche y de la mañana, ok? Ventolín las dos a las diez también, con cantidades diferentes, claro. Marti repetía a las dos, Ale a las cuatro, Marti a las seis, Ale a las diez, ahí se juntaban cuatro aerosoles y la medicina otra vez… y esto sólo era la madrugada!! Así todo el día, y encima sin poder salir de casa, con el buen tiempo que ha hecho en abril… la pobre mayor era como una bestia enjaulada, ya no sabíamos qué hacer para entretenerla…
Bueno, no os voy a aburrir más… como dice la canción, “después de la tormenta siempre llega la calma”, y eso, que ya están las dos sanas como manzanas, aunque a Martina le costó casi tres semanas salir de su primer susto serio…
Eso sí: yo me he hecho adicta al chocolate!! (de alguna manera tenía que resistir sin dormir). Adiós plan para recuperar tipín de cara al verano, jejeje.
Un beso a todos,
Lucía
Enviado por: Lucía
April 8, 2010
Hola a todos, aquí vuelvo, aunque sea con retraso… !estoy siempre tan cansada! Lo que menos me apetece por la noche, o en cualquier momento del día, la verdad sea dicha, es ponerme a escribir al ordenador… ni el blog, ni los mensajes del correo, que se me van acumulando sin que me digne siquiera a echarles un ojo.
Y es que tengo a las dos niñas enfermitas, y me encuentro un poco baja de ánimos. Sí, os puede parecer una chorrada, pero siento a veces que las cosas se me acumulan y que no puedo con todo.
Menuda entrada llorona que me va a salir, lo presiento, pero bueno, la vida es así, y de todo se sale. Digamos que la historia empezó hace dos semanas, cuando Ale comenzó a dar signos de bronquitis, para variar en ella. Como siempre, en sábado, y me vino un pediatra a casa pues la niña vomitaba, llovía, y yo no quería salir con las dos.
El médico (encantador) me dijo que era tosferina, Y QUE EVITASE QUE LAS DOS HERMANAS VIVIESEN JUNTAS. Qué fácil de decir, ¿verdad? Así que por la tarde fui al hospital de urgencias con las dos, y con mi madre, y me dijeron que nanai, que era un broncoespasmo, pero que vigilase porque la tosferina no estaba del todo descartado.
Al día siguiente, tuvimos que volver porque no paraba de vomitar y empezó realmente a respirar mal; con las prisas, cerré la puerta de la casa, y solo comprobé que llevaba las llaves en el bolso, sin percatarme que dejé el otro juego METIDO en la cerradura. Y después de cinco laaargas horas en el hospital, con mi sufrida madre en la sala de espera con Martina, y yo en observación con la mayor, llego a mi casa a las dos de la mañana con Ale llorando porque tiene hambre y resulta que no podía abrir la puerta.
Os juro que me quería morir, y encima me dio un ataque de nervios. Volvemos a casa de mis padres (30 km de carretera) y al desvestir a Ale, resulta que algo le había dado reacción y tenía el cuerpo lleno de ampollas… ¡otra vez al hospital! Y claro, yo con la pequeñita encima, pues nunca le he dado ningún bibe ni me iba a poner ahí a sacarle leche…
Resumiendo, además de tener toda la semana a la mayor en casa, espídica por el Ventolín y muerta de aburrimiento por no poder salir, la pequeña debió de coger frio y empezó también a toser y a tener moquitos, que no sabéis la pena que da. Llora cuando le da la tos, no respira con el chupete, y sin él, llora y se despierta.
El miércoles pasado, a las cinco de la mañana se despertó muy cargadita de mocos y me puse a sacárselos con el sacamocos y con suero fisiológico. La nena torció la cabeza, yo le debí de meter demasiado a presión y se le fue por mal sitio… y dejó de respirar.
Mirad que llevo tiempo con el blog, pues si hiciésemos el análisis de mis peores momentos, éste se llevaría la palma sin duda.
Empezó a ponerse roja y le corrían lagrimitas, me miraba con los ojos super abiertos y boqueando, pues luego me explicó una pediatra que se le había cerrado la glotis y no le dejaba pasar el aire. Yo no conseguía hacerla llorar, y empecé a gritar como una loca con la niña en brazos por toda la casa.
Llamé al 061 y al 112, y me dijeron, después de tenerme un buen rato tomando datos y esperando, que no mandan ambulancias a casa por niños ni tienen pediatras de urgencias. Que me fuese a un hospital, Y yo les repetía que no podía, que estaba sola con otra de 3 años con bronquitis… y me contesta el médico que llame a un taxi. Le di las gracias…. y le llamé H de P.
Más me vale no ponerme mala yo, porque deben de haber hecho una cruz al lado de mi nombre… !qué falta de consideración y de solidaridad! ¿es que no se dieron cuenta de mi situación, de que yo les llamaba llorando? ¿para eso tenemos la Seguridad Social?
Claro, que llamé también a Adeslas para lo mismo y me dijeron que tardarían mucho en llegar, que mejor fuese yo a Urgencias, pero al menos me explicaron que es mejor ponerles boca abajo con la cabeza más baja que el cuerpecito y darles golpes entre los omóplatos. Y yo, llamadlo Dios, casualidad o lo que queráis, era lo que estaba haciendo pues así sujetaba el teléfono con el hombro, y la niña no lloraba pero no se me llegó a desmayar en ningún momento. Y como hacía ruiditos, la doctora de la compañía me dijo que estaba bien, que había sido solo un susto y que la llevase de todas formas para quedarme tranquila.
Ahí me tocó llamar a mi padre (en serio, para ponerles en un altar a los dos) y se tiró el pobre de la cama para venir a mi casa y quedarse vigilando a la mayor. Y mientras tanto la pequeñita, tan santa ella que no llora, tirándose pedetes y eructitos tan a gusto con los golpes que yo le daba boca abajo.
Luego nada, que estaba bien, pero la verdad es que el susto y la media hora de terror no me la quita nadie.
A día de hoy, la mayor se ha recuperado de la bronquitis pero está con tos… dicen que la primavera.
Y mi pobre Martinita, me dijo la doctora que el frío y los moquetes le habían bajado a los bronquios y que era un principio de bronquiolitis, y ya está con los dichosos puff de Ventolín y Pulmicort… me toca llevarla el viernes a ver qué tal, pero no para de toser y se le oyen las flemas en la garganta, que da una cosa… Hoy vomitó la cena después de uno de estos golpes de tos.
Así que estoy poniendo la alarma cada dos horas, para tapar a la mayor (se gira más que una culebra en la cama esta niña) y para oir respirar a la pequeña.
Y lo único que tengo es sueño….. pero mientras ellas estén bien, yo me iré arrastrando sin quejarme demasiado. Encima con unas pesadillas sobre las niñas que puf, para que os contaré… paranoias de mi subconsciente, imagino.
La semana que viene ya seré yo (espero). Esta semana sigo la máxima del Lute “Camina o revienta”.
Pues eso, caminando estamos. Hasta la semana que viene,
un beso,
Enviado por: Lucía
February 26, 2010
Hola a todos, ¿qué tal seguís? Imagino que como yo, hartos de este interminable invierno que parece no tener fin; ahora mismo estoy sentada en el sofá, oyendo ulular al viento (literal), viendo caer la lluvia por la ventana y aprovechando que Marti duerme para poder escribiros.
Tengo que deciros algo: la salus me ha dejado. En fin, así hasta parece sonar dramático, pero os prometo que los dos primeros días ha sido así. Nelly, que así se llamaba, me había dicho desde el primer día que se había comprometido con una mamá que iba a tener un bebé a finales de febrero, pero el bebé se ha adelantado y se ha tenido que ir ya, de un día para otro.
Y es que, aunque es un servicio que cuesta mucho dinero, jamás he sentido que haya invertido tan bien mis ahorros. Nelly llegaba a casa a las diez de la noche, y se iba a las nueve de la mañana, así que yo podía llevar tranquilamente a Ale al cole y dejar a la bebé con ella, ahorrándola ese primer golpe de frio y el follón que tengo ahora de monta carrito, saca bebé, mete carrito, etc, etc que ya muchos conocereis.
La primera noche me dijo que si yo quería dormir para recuperarme antes, que podía dejar bibes con mi leche para dárselos ella y yo ni me enteraba de que existía el bebé, cosa que al parecer hacen muchas mamis, pero yo no quise.
La niña dormía en su cuarto, donde también estaba el cambiador y toda su ropita, así que yo me iba tan tranquila a la cama y ella se quedaba velándola toda la noche. Y no sólo eso: la bañaba, le daba su cremita y masajes, controlaba el tiempo que la nena comía, la despertaba si se dormía al pecho, le sacaba bien los gases y la acostumbró a dormir en su cunita. Pero bueno, hasta aquí lo normal y lógico de su trabajo… pero es que esa, para mí, era la parte fácil.
Ale le cogió un montón de cariño en dos semanas, la leía cuentos, me ayudaba con su cena o desayuno, me enseñó a hacerle trenzas elaboradas, y me dio trucos, cosejos pediátrios y productos homeopáticos para aliviar y tratar sus frecuentes broncoespasmos, !hasta gotitas para evitar que le peguen los piojos en el cole!
Y la peque, en dos semanas y dos días, ya duerme de noche de 4 a 5 horas seguidas, y todavía no sé lo que es que llore por los gases. He aprendido a sacárselos, a cómo colocarla para dormir, a cómo curarle antes el cordón, sacarle los moquetes más fácilmente, cómo hacer para despertarla… en serio, alucinante!! Además, no os imaginais lo cómodo que era estar durmiendo y aparecer Nelly con la nena en brazos, dármela al pecho, yo quedarme hasta dormida, decirme “ya lleva los 10 minutos, ahora vuelvo”, se la llevaba a cambiar el pañal, yo seguía medio en trance, me la volvía a traer, comía el otro pecho y me decía ” que siga durmiendo”…
Y luego estaba mi parte, desde cómo cuidarme la cesárea (se me ha abierto un lado de la herida, sigh) con puntos de papel, hasta una hierba, el cardo mariano, que hace que tenga más y mejor leche. Luego están también trucos sabios, como los alimentos que es mejor evitar para que no le den gases al bebé (lechuga, cebolla, legumbres, col, repollo, etc), hasta que los gases de las lentejas se cortan echándoles un chorrito de limón.
Además se creó una corriente de simpatía que nos hacía sentarnos en el salón a charlar hasta la una y media de la mañana casi todas las noches… o sea, que lo que perdía de sueño lo ganaba en conversación y cotilleos, y es que Nelly ha trabajado con gente famosa y me encantaba enterarme de todos los detalles de su vida. Era como una psicóloga y el QMD! todo en uno.
Pero ya veis, todo lo bueno acaba, y estoy con el síndrome de abstinencia y acordándome, más que nunca, de esa canción de Joaquín Sabina dice ” y tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches”
¡Hasta la semana que viene!
Enviado por: Lucía
February 10, 2010
Hola a todos!! Pues sí, como tenía que pasar, Martina ya nació, ya estamos en casa y ya poco a poco nos vamos haciendo a la rutina de todos los días. La verdad es que estoy bastante bien, contenta y salvo picos de agobio puntuales, pues lo estamos llevando bastante bien.
La cesárea fue terrible, no es que os quiera meter miedo, pero vamos, de película de miedo.. !y qué dolor! En serio que no entiendo a las mujeres que eligen tener cesárea pudiendo dar a luz de manera natural, hay modas que me parecen incomprensibles, como otra que se estila mucho ahora en América que es amputarse los meñiques de los pies para caber en los Manolos… !de locos!
Yo, para no faltar a mi forma de ser, me desmayé sentada en la mesa operatoria cuando me habían puesto el suero y estaban por ponerme la epidural. La enfermera que estaba enfrente mío dice que le dí un susto de muerte porque de pronto puse los ojos en blanco y me dejé caer contra ella. La parte positiva es que cuando desperté ya estaba anestesiada, no hay mal que por bien no venga.
Y como me pusieron oxígeno, pues mirad, la operación fue de chiste, hablando todo el rato, sintiéndome genial y no me durmieron ni para coserme ni nada, y yo no paré de charlar… !hasta el médico me dijo que parase de reirme que me estaban operando!. Martina me enamoró cuando la sacaron, gimiendo como un gatito y me la pusieron al lado de mi cara, le hablé… y paró de llorar, me hizo una ilusión que no os lo imaginais. !Estaba a tope de oxitocina!. Los doctores comentaban cuánto había costado sacarla, tuvieron que utilizar palas (tipo forceps) para hacer fuerza, y uno de ellos me hizo UNA LUXACION en una costilla, que ahora mismo me está doliendo casi más que la cesárea en sí…y es que la pequeña gorda pesó 4.700 gr!!! es una auténtica bolita con la cabeza llena de pelo super suave, como la que tienen los cachorritos, y unas lorzas que dicen “cómeme”.
Y hasta aquí la parte simpática del relato, porque no os imaginais cómo fue la recuperación… me tuvieron que poner antibióticos, me manipularon el útero para que empezara a contraerse y me tuvieron dos horas en la UVI en observación de lo chunga que había sido la operación. Una enfermera, esa primera noche, me decía “horrible, has tenido una cesárea horrible”… qué ánimos, eh?
Me pusieron una especie de saco de arena encima del útero para que el peso lo fuese contrayendo, parecía esos que se meten al microondas para ponértelos después al cuello, y no os imaginais lo que duele…
Despertar de la anestesia fue una agonía, pues las enfermeras venían cada dos por tres para hundirme los dedos y ver por dónde tenía el útero… me decían “grita si quieres, agárrate de mi mano”, y os juro que ni vi estrellas ni leches… sólo sentía el mayor dolor que os podeis imaginar.
Pero bueno, eso fue tan duro como tener a mi marido lejos, y eso que estuvo toda la noche conmigo una de mis mejores amigas, que se portó genial y es que yo no podía coger a la niña siquiera para que no se moviese el peso. Además, me dijeron que como era tan grande, no se iba a conformar con el calostro y me traían cada tres horas bibes de leche.. !de 20cc! y la gorda se los comía que no veais.
Pero todo lo malo pasa, y luego agradecí quedarme sola por las noches con mi pichurrina, la verdad. Estar las dos cara a cara, y yo diciéndole todas las bobaditas que me salían del alma hicieron que saliera ya del hospital queriéndola como la quiero. A lo mejor os parece una chorrada, pero después de llevar tres años y medio con Ale, tenía miedo de cómo podrían ser mis sentimientos hacia esta pobre.
Y hablando de la hermanita mayor, pues está encantada de la vida, y es hiperprotectora con la pequeñita. Nos dijo la psicopedagoga del cole que le llevásemos un regalo que le hiciese muchísima ilusión, y ahí que el primer día le di sus patines de princesa y le dije que Martina la había oido que los quería desde la tripa y se los había querido regalar porque la quería mucho… y debe ser que funciona, porque se pasa el día dándole besos.
Sólo la última noche fue dura, porque Ale estaba durmiendo en casa de mis padres, y no se quería ir, lloraba que quería estar conmigo y me dijo “´tú me dijiste que yo sería la primera”, que no sé bien a qué se refiriría, pero me partió el corazón, y más oirla llorar por el pasillo.
Con la salus genial, ya os contaré en la próxima entrada, es una mujer muy profesional y encantadora.
Por cierto, espero que Sandra ya haya tenido también su bebé, y que entre aquí para que cuente que tal, ya que hemos tenido embarazos casi paralelos.
Os pongo una foto de la niña para que la conozcais, que después de tanto tiempo, sois casi como “tíos putativos”
!Hasta la semana que viene!
Lucía
Enviado por: Lucía
January 25, 2010
Hola a todos, os cuento que probablemente, al leer estas líneas, Martina ya esté en el mundo conmigo. Después de haber ido el miércoles, el viernes y hoy mismo a hacerme un tacto y monitores, la respuesta del gine siempre ha sido la misma “esto está muy verde, ni ha bajado la tripa”.
Y ya salí de cuentas el viernes 22, así que mi barriga estaba creciendo y creciendo para nada, porque parece ser que la nena está cómoda dentro, o que le da mieditis salir (cosa que no me extraña, con el embarazo que le he dado). Así que hoy me ha dicho ¿qué tal mañana? ¿por qué esperar más tiempo? Tengo que estar ahora seis horas en ayunas, sin ni tan siquiera beber agua, y presentarme a las nueve de la mañana en la Clínica Belén, que es donde va a nacer la pichurrina.
Viene una amiga conmigo , a falta de David, y la pequeña Ale, desde mañana transformada en hermana mayor, se quedará en casa de mis padres hasta que yo salga del hospital. A las doce y cuarto me han programado una cesárea. La verdad es que no me hace nada de gracia lo primero que sea cesárea, y lo segundo no poder siquiera esperar a que empiece el parto, qué se yo, una triste contracción, una ligera pérdida de líquido amniótico, algo, que no lo haga parecer tan artificial, pero bueno, es lo que hay.
Por otro lado, ya estaba bien, cada día estoy más pesadota, duermo fatal, Ale está perdiendo cole y yo ya deseo que todo termine ya. Esta noche me repasaré la depilación, me daré un largo baño relajante y me quitaré la manicura (no te dejan llevar ni esmalte transparente) y me tomaré un par de tilas a ver si puedo conciliar el sueño. Después de tanto, tanto, tanto tiempo, como que la noticia me ha cogido “por sorpresa”, y estoy un pelín nerviosa… pelín pelín… para qué mentiros, algo más que un poco nerviosa sí que estoy. Encima nos hemos comprado un coche nuevo, y todavía lo he pagado hoy y tengo que ir esta tarde a buscarlo y hacer el seguro… todo para el último momento!!
A David en el trabajo le han dado cuatro días de permiso, pero del 1 al 4, así que no llega para estar conmigo en el hospital, qué se le va a hacer. Esto de vivir un embarazo y parto tipo madre soltera sin serlo es bastante extraño, la verdad. Lo bueno es que me he buscado a una persona, una Salus, para que venga a casa conmigo. Las Salus son unas profesionales que se encargan de todo lo que tenga que ver con el bebé por la noche.
Viene a casa a las diez de la noche, y se irá a las nueve de la mañana, así que me dará tiempo a llevar a las nueve menos cuarto a Ale al colegio y evitar sacar a la peque con el primer golpe de frío de la mañana. La bebé en teoría dormirá en su cuarto, y me tengo que sacar leche para que por la noche le dé dos tomas ella en biberón y yo así poder descansar y recuperarme mejor. Al parecer funciona, no sé, se me hace raro tener a una extraña con mi bebé en casa por la noche, pero bueno, están altamente recomendadas, ya os diré mi experiencia. Así que al final, nacerá mañana, martes 26 de enero del 2010.
Mañana a estas horas yo estaré con hambre, sed, y el suero en un brazo. Mañana a estas horas tendré los abdominales partidos y un costurón de diez centímetros en el vientre. Mañana a estas horas habrá una nueva hermana, nieta, prima y sobrina. Jo! Mañana a estas horas, SERÉ DE NUEVO MADRE!!! Un beso para todos, y desadme suerte!! Lucía
Enviado por: Lucía
January 14, 2010
Hola a todos!! Feliz Año Nuevo!!
Qué tal las fiestas? deseando que pasasen o las disfrutasteis a tope?
La verdad es que yo genial, ni he notado el embarazo: he comido lo que he querido, no he tenido ni un ardor de estómago, duermo como un lirón (no me despierto ni para ir al baño), no me duele la espalda… en fin, que está siendo un fin de embarazo de lujo, de manual vaya. Lo único que la nena se mueve que da gusto, y eso que yo había leído que a partir de la semana 34, como tienen menos espacio, se movían menos… pues la mía no es así!! ahora le ha dado por tocar el piano con mis costillas, debe ser que se estira y le chocan los pies, pero hay veces que hace hasta un poquito de daño.
Lo único negativo es que me está reventando la zona del ombligo. No sé si ya os había comentado que me puse hace mil años un piercing en esa zona, ya me lo quité después del embarazo de Ale, pero ahora la piel está tan tirante que me han salido dos estrías en forma de uve, encima de donde iría el agujero… como no salga pronto, este verano va a parecer que llevo tirantes (ja ja y ja, risa irónica).
El día 30 despedí el año yendo a un colega de mi gine, que estaba de vacaciones. Según él, la niña viene enorme, y habría que provocarme una cesárea porque podría llegar a pesar los 5 kilos… si ya os digo yo que tengo una tripa impresionante, a ver si un día consigo que alguien me saque una buena foto y se la envío a los de la revista para que la publiquen.
Y me dieron los resultados de los análisis de sangre, que según él, “están dentro de la normalidad de una embarazada”, pero que a mi no me cuadran mucho: lo alto lo tengo bajo, lo bajo alto y me han dado hasta triglicéridos y colesterol (cosa que no he tenido en mi vida).
Ah, y unas plaquetas bajo mínimos. Y el pelo que se me sigue cayendo a puñados, como esto se acentúe en el postparto voy a parecer a Britney Spears, que ahora les han dado por decir que se está quedando calva.
Total, que este 4 de enero volví, ya con mi doctor, ha hacerme el primer tacto y monitorización. Contracciones cero, y según él, sigo más verde que una lima. También me ha comentado que para qué adelantar el parto, que esta semana evaluaremos cómo sigue el asunto, y si se me ha empezado a borrar el cuello del útero o no.
Tenía que haber ido hoy, pero como Dios es caprichoso, decidió ayer regalar a toda España la nevada del siglo, y claro, hoy no ha habido cole y he tenido que cambiar la cita al miércoles. Yo ayer sólo rezaba que no me pusiese de parto de noche, porque ya me veía llamando a una ambulancia, la niña dormida, yo aislada… en fin, ya sabeis, las paranoias de la gestante, ejm.
Bueno, eso, y hace unas noches, que soñé que rompía aguas en la cama, y sólo estaba preocupada por haber estropeado el colchón nuevo (ya os digo que era un sueño) y me desperté con las piernas agarrotadas y un dolor de tanto tenerlas apretadas que tuve que estirar varios minutos hasta que se me pasó el dolor de muslos.
Lo que no puedo hacer es seguir viviendo a 20 kilómetros de Madrid, por si acaso me pongo de parto de noche. Últimamente estoy teniendo unos dolorcillos como de regla, que no sé si serán preparatorios, falsas contracciones o avisos de que viene, pero por si las moscas, este sábado me voy a casa de mis padres.
No me siento con el coraje de ser una madre soltera con una niña de tres años, arrastrando la maleta y aullando de dolor como en las pelis. Así que, como mi pobre maridín no puede estar conmigo, me voy a ser hija de nuevo, cosa que no me hace mucha gracia, pues ahora es cuando más necesito sentirme madre, pero no me queda otro remedio que pedir ayuda.
Lo que sí tengo hablado es que será una de mis mejores amigas la que me acompañe al hospital y se quede conmigo, si fuese posible, hasta el paritorio (cámara en mano incluida). En esos momentos no quiero ni pensar en estar sola, y mis padres ya se van a quedar con la niña… y toda mi familia política vive en Málaga, si es que se me junta el hambre con las ganas de comer.
En fin, os iré contando este tramo final, que como todo el resto del embarazo, parece que tranquilo no va a ser. Me voy a gastar la ayuda del estado en clases neonatales de relajación, lo estoy viendo.
A ver qué me dicen este miércoles.
Un beso,
Lucía
Enviado por: Lucía
December 28, 2009
Hola a todos! qué tal las Navidades? todo preparado?
yo como siempre, esperando a última hora (es decir, hoy y mañana) para acabar de hacer las compras, pero es que llevo unas semanitas de lo más cargado: mi pichurri cogió una laringitis- traqueitis que me hizo llevarla tres días seguidos al hospital a que le pincharan la medicina porque todo lo vomitaba, y a que le pusieran aerosoles de adrenalina para que respirase que la ponían como una moto. Y claro, como no hay dos sin tres, eso derivó en una bronquitis con el consiguiente concierto de pitos en el pecho.
Así que he dormido lo que yo os diga durante dos semanas, ha sido realmente duro… hasta el punto que os contaré que me estrellé contra un coche que estaba aparcado porque me estaba durmiendo al volante, menos mal que “solo” salieron perjudicados los retrovisores respectivos… pero lo he pasado un poquillo mal.
Os comenté en el anterior post que me iban a hacer la prueba de la preanestesia en la Clínica Belén. Primero tuve una charla con un doctor – abuelito, lo más afable y pausado que he visto en mi vida, parecía que tenía toda la mañana para mí, y corroboró lo que me dijo mi ginecólogo: existen muchas posibilidades de que la cesarea se repita, porque los doctores no quieren arriesgarse a que se me desgarre el útero. Yo pensaba que con tres años de distancia entre un parto y otro, pues el músculo se habría recuperado, pero al parecer no, la pared muscular queda mucho más fina, y ese grosor no se ve hasta el momento de dar a luz. Pero bueno, mi fe sigue inquebrantable, y estoy muy decidida a aguantar en casa para llegar al hospital diltadísima ( o sea, 3 cm, ejm, no me voy a hacer ahora la superheroína). Después de la charla, tomarme la tensión, un electrocardiograma y el consabido análisis de orina y sangre, me hicieron también una citología y una muestra anal en busca de estafilococos, cosa que me ha llamado mucho la atención, la verdad, porque con el primer embarazo no me lo hicieron ¿será normal esta prueba? ¿a vosotras os la han hecho? en fin, los resultados los tengo a partir de la semana que viene, y el gine me ve el 30, a ver qué me dice.
Y nada, ya me empiezo a sentir cansada y enorme. Los niños se me quedan mirando cara-tripa- cara – tripa cuando se cruzan conmigo (una me preguntó que qué me pasaba y todo), y ya me doy cuenta, en pleno jolgorio navideño, de que yo no estoy para muchos trotes. El sábado pasado me dieron invitaciones para ir a un Festival de un canal de televisión en el Palacio de los Deportes, y casi me muero: primero, media hora de cola en la calle con la rasca que estaba cayendo, luego otra media hora sujetando a un bicho hiperactivo y aburrido, y luego dos horas de show donde mi enana no paró de gritar, cantar, saltar, y si por ella hubiese sido, tirarse al escenario cual hooligan enfurecido. !llegué a casa molida!, con dolores de espalda, las piernas como botes y la tripa dura como una piedra.
Tampoco aguanto mucho en todos los espectáculos navideños que ha montado cierto centro comercial por muchos puntos de Madrid, en serio, siento que me sale la vena psicótica: me sobra la gente, no aguanto a los niños ni los empujones ni tener que estar haciendo dos horas de cola para subir tres minutos a un trenecito que para cuando me toca, veo horrible e insulso… qué alegría de Navidad!!! Y eso que yo que antes era de las que en noviembre ya tenía el plan de fiestas del ayuntamiento y todos los actos preparados y no paraba en casa ni un momento… imagino que el estar casi de 37 semanas tendrá algo que ver, lo sé……
Claro, que yo hablo, pero esta misma tarde me llevo a la niña al Circo de las Ventas (me puede la vena, me puede). Gracias a Dios, ayer llegó David para pasar las fiestas con nosotras, se queda hasta el 27, y estos días los pienso disfrutar al máximo, aunque luego me quede rota!!!
Además, ya me he comprado una bata, tres camisones, y la ropita de primera puesta del bebé… solo necesito la maleta y meterlo todo, y ya puedo esperar a que el parto se adelante con total tranquilidad (aunque espero que no pase, tengo todavía mil cosas por hacer).
En fin, yo con dormir un rato de siesta, que Ale no se enferme y que vaya haciendo mis cosas a paso caracol, soy ya feliz!! Espero que sepais, las que sois como yo, aprender a bajar el ritmo y no agobiaros por toda la montaña que os queda por delante, porque agobiarse y empezar a hacerse problemas no conduce a nada… aunque sea mucho más fácil decir que hacer, ¿verdad?
Pasad una Navidad genial en compañía de los vuestros, ¿vale? o por lo menos, vamos a intentarlo todas… aún con tripa, acidez, hinchazón y todas las “alegrías” típicas del embarazo…
Un beso enoorme, JOJOJO
Lucía
Enviado por: Lucía
November 25, 2009
Hola a todos desde esta fría ciudad en la que se ha convertido Madrid. No entiendo tampoco porqué la gente protesta “porque el frío haya llegado de golpe”, si estamos a finales de Noviembre…. !ni que esto fuese Tenerife!. En fin, yo feliz de la vida, porque como llevo una calefacción a cuestas, pues por fin agradezco el aire helado a mi alrededor… este embarazo me podría hacer ahorrar un dineral en calefacción, si no fuese porque vivo con una niña pequeña con un “termostato” normal, así que todavía estoy durmiendo con una simple mantita y voy por casa en manga corta.
Pero bueno, hoy os quería hablar de mi gran descubrimiento en este embarazo, y es el Pilates. No sé si ya os habreis dado cuenta, pero yo no soy una persona de gimnasios, sudar o grandes esfuerzos, pero como había oído hablar tan bien de esta técnica, pues he decidido probarla, y estoy bastante contenta. La verdad es que es una especie de gimnasia con movimientos lentos y calculados, que van a un grupo preciso de músculos, y no hacen sudar nada (prioridad importante para las vagas como yo).
De momento, estas clases las estoy dando con un profesor para mí sola, pues hasta él ha reconocido “que estoy un poco flojita”. Según Luis, mi monitor, el objetivo del Pilates en las embarazadas es estirar la espalda, drenar el líquido de las piernas y fortalecer las abdominales y el suelo pélvico para pujar con más fuerza.
Yo, que estoy yendo dos horas a la semana, no solo me lo creo, sino que estoy esperando que me descubran las abdominales que ya tenía dormidas mucho antes de quedarme embarazada (la fe mueve montañas, que dicen).
Pero no, ya en serio, te enseñan a respirar mejor… dicen que el aire no lo tenemos que coger en la parte de arriba, sino ensanchando costillas, y hay que expelerlo haciendo como un “ssshhhh” para no jadear ni soltarlo de golpe. A ver si el día que me ponga de parto me acuerdo de hacer el trenecito o hiperventilo desde el minuto cero como hice la primera vez. También os comento que es muy importante cómo sentarse, cosa que sabemos todas pero que luego nunca hacemos, y me han dado un truco: la espalda se coloca sola si te sientas encima de los isquiones, que son los dos huesos gordos que notamos en el culete. Bueno, pues si tú buscas esas puntas del final de la pelvis, y te sientas encima de ellos, ya verás como automáticamente se alinea la espalda, y se nota pero en serio.
Luego hay otro ejercicio muy facilito para hacer en casa, que ellos llaman la postura del gato enfadado: te pones a cuatro patas, arqueas la espalda metiendo pelvis para dentro y apretando los glúteos y hundiendo la barbilla contra el pecho, ahí inspiras, y cuando sueltas el aire estiras la espalda sacando culo y haciendo el arco al contrario !es buenísimo!.
Ya os iré contando progresos y posturas nuevas, a ver si es verdad que nos sirven para algo.
La otra cosa graciosa que os quería contar es que el otro día, estaba en la puerta del cole esperando a que nos abriesen la puerta para recoger a los niños y había un corrillo de mamis, una de ellas embarazada y otra con carrito, que estaban hablando. Yo estaba en mi mundo, hasta que oí palabras que captaron mi interés y puse la parabólica… !y estaban hablando de este blog!
Me hizo mucha ilusión y mucha gracia estar ahí al lado escuchando cómo dos de ellas estaban explicando a las otras de qué iba el blog, estaban discutiendo de si cesárea a toda costa o si intentar el parto vaginal. Una de ellas incluso dijo que yo era “tonta”, que para qué iba a pasar por la dilatación cuando iba a ser tan difícil como un primer parto y más teniendo en cuenta que con una cesarea programada, como le habían hecho a ella, había ido todo genial y hasta había tenid tiempo de ir a la peluquería y depilarse y preparar todo con calma.
Me dieron ganas de meterme en la conversación y decirle que eso era todo muy ideal, pero que teniendo en cuenta que vivo a 25 kilómetros del hospital, y que estoy yo sola con una niña, pues como que la recuperación la veía más fácil por el método tradicional. Pero claro, eso hubiera sido como “descubrir mi tapadera”, ya veis que tontería, además de haber quedado como una entrometida, así que me quedé ahí callada, bamboleando la panza, y toda feliz porque por fin conociese la cara de gente que lee estas lineas.
Jejeje, estoy pensando que si leen ahora esta entrada, a lo mejor me relacionan con la embarazada cotilla que tenía la oreja pegada a su conversación, estaría bien para ver nuevos puntos de vista, ¿no creeis?.
También he empezado el curso preparto, voy a la escuela de padres de Aguirre de Cárcer, ya os contaré más la semana que viene, pues este viernes empiezo con la gimnasia, y ya os diré los truquillos que me vayan diciendo.
Un beso para todos
Lucía
Enviado por: Lucía
November 11, 2009
Hola de nuevo,
!ya estoy aquí!, he llegado con el frío, por lo que parece, brr, parece que está más helado Madrid que Ankara, quién me lo iba a decir. Por lo demás, he vuelto a tomar “conciencia” del embarazo después de esta pausa de seis semanas.
El viaje puso otra vez a prueba mis hormonas, que por lo que se ve se disparan con una facilidad de vértigo, y es que, cómo no, me perdieron una de las dos maletas, justo la que traía toda mi ropa de embarazada y las cosas importantes, y tuve que hacer una reclamación y estar veinticuatro horas angustiada hasta que apareció en Estambul. La pobre Martina va a nacer estresada seguro, pero es que no sé si a vosotras os pasa, pero no me puedo controlar: estoy tan tranquila, y de pronto me pongo a cien, de un mal humor increible y soltando sapos y culebras por la boca.
Esa misma tarde, ya más calmada, fui a preparar todas las citas para el curso pre-parto… y !oh sorpresa! me quedé en blanco cuando me preguntaron la fecha de parto ¿pero cómo es posible que me pase esto a mi? en serio, las lagunas mentales son oceánicas, ni por asomo se me ocurrió que se me podría olvidar un día tan importante.
También fui la semana pasada al ginecólogo, quien me dijo que la prueba de la glucosa había salido genial, pero que tenía un poco de anemia gestacional, aunque no me quiso mandar ninguna pastilla. Ya me enteré que salgo de cuentas el 22 de enero, aunque para seros francas, no me cuadran las cuentas… si a mí los embriones me los implantaron el día 2 de mayo, y me enteré de que estaba embarazada el 15, me sale que tendría que dar a luz sobre el 16 de enero, pero bueno, no soy muy de fiar en estos momentos.
Una cosa que me preocupó es que yo vengo toda decidida a intentar dar a luz por métodos naturales (epidural mediante, por supuesto), pero él me ha dicho que la primera premisa para una cesárea es haber tenido una cesárea previa, aunque ya hayan pasado tres años. Según el gine, ya tengo el útero abierto y más débil, con lo cual hay más riesgos de desgarro.
Ante mi insistencia, me soltó una de sus perlas “hombre, si me vienes al hospital con una dilatación de cinco centímetros, pues intentaré parirte, pero sino, hazte a la idea”. Así que ya me veo, en mis sueños, empezando a tener dolores y aguantando como una jabata en casa para llegar con una dilatación digna de la boca del metro de Madrid.
Claro, que tampoco sabeis vosotras que he empezado con la fase de los sueños y angustias… en los sueños, me veo con una maleta pefectamente hecha, dejando a la niña con mis padres o hermana, llegando al hospital tan tranquila, con un cd de música de relajación, velas e incienso de reflexoterapia y colocando incluso un cuenco con bomboncitos para todo aquel que entre en la habitación. Los dolores en mi sueño no son tan insufribles, y yo mantengo la sonrisa y bromeo con el anestesista cuando me pone la epidural y nos echamos unas risas. Luego entro al paritorio con una amiga, que lleva una cámara de video para grabar todo y mandarle el parto del video a David, y todo sale estupendamente.
¿qué os parece? jejeje, no estaría mal, ¿eh?
En el plano angustias, la cosa cambia, porque David se ha quedado en Turquía y yo estoy sola en la casa nueva con la niña, a 18 kilómetros de Madrid y por ende de mis padres (la familia de David no es de aquí, y la mía tampoco, sólo están mis padres y hermana, quien vive todavía más lejos de mi). La casa todavía está medio en cajas, y yo con el panzón voy lenta colocando y limpiando… !si todavía me pusieron ayer el teléfono!. No hay habitación de niña preparada, ni canastilla ni nada, así que más vale que no se adelante…. y bueno, que ya os estoy contando de mi carácter nervioso, con lo cual a ver cómo es el momento x, y no bloqueo yo sola la dilatación como sospecho que hice en el primer parto. A ver a qué hora me pilla, dónde estoy, dónde dejo a la niña, si le dan algún día de permiso a David en el trabajo para venir a Madrid a verme, cómo me las voy a apañar luego con Ale y los horarios del cole y una recién nacida….
Así que ya veis, yo creo que en psicología me dirían algo así como que tengo sueños “bipolares”, o como se llamen los que pasan por toda una montaña rusa de emociones en dos segundos.
Eso sí, por mí no va a quedar lo de cumplir mi sueño de parto zen, y me he apuntado a clases de Pilates preparto, que al parecer te ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, a corregir posturas en la espalda, a empujar mejor y a relajarse… !a ver si funciona!.
Pero eso ya os lo contaré la semana que viene.
Un beso a todos,
Lucía
Enviado por: Lucía
November 3, 2009
Hola a todos!
No os penseis que me he olvidado del blog, ni de vosotros, pero es que llevo unas semanitas… empezando por la falta de ordenador, y siguiendo porque me he tenido que pasar algún que otro día en la cama.
La vida en Turquía está siendo interesante, aunque no he podido hacer todo el turismo que hubiese querido. David trabaja muchas horas, incluso ha tenido reuniones en Estambul de cuatro días, con lo cual yo me he tenido que quedar sola en el país con Alessandra. Y claro, la niña, que justo antes de venir había empezado el colegio, pues se aburre de estar todo el día en casa. La empresa de mi marido nos ha dado un piso en una zona cerca de donde están las embajadas y oficinas, cosa que está muy bien a nivel de seguridad o de tiendas de lujo, pero muy mal a la hora de tener un hijo… no hay ni un parque a menos de dos kilómetros a la redonda!!
Así que la niña está todo el día enganchada a mí o al ordenador: cuando no estamos jugando a hacer puzzles, pintando o plastilina, tiene en propiedad “casi exclusiva” el ordenador, donde la pobre puede ver su dosis diaria de dibujitos animados… !me tiene loca!
En cuanto al embarazo, os adelanto que la gordi ya tiene nombre, se llamará Martina, y no “Bo” como quería su hermana, cosa que es un adelanto. Semana a semana voy notando cambios, y os prometo que es como si fuese mi primer embarazo, todo se vive con la misma ilusión e intensidad que la primera vez. Yo voy a peor, como es normal, jejeje: cada día me siento más pesadota, más “mamá ballena” La tripa ya tiene dimensiones más que considerables, otra vez que viene una niña grande, lo estoy viendo (Ale tuvo unas medidas de 53cm y 4 kilos), y los pechos me pesan un kilo cada uno por lo menos, ya no puedo dormir sin sujetador. La piel me pica y me tira si no me doy cremas, cosa que no estoy haciendo con tanta asiduidad como debiese, debo reconocerlo. Ah! y os cuento que me he pesado… ayer!! Llevo cinco semanas sin pesarme, y oye, no estoy tan mal… peso 70 kilos, así que he engordado 10 en siete meses de embarazo que voy a hacer mañana…. en el primer embarazo ya os conté que engordé 16, y sólo al salir del hospital ya había adelgazado 11, así que me estoy manteniendo bastante bien, a pesar de la gastronomía turca, que es deliciosa. Tienen unos dulces de hojaldre y frutos secos que son impresionantes, y la carne también es bastante buena, y además, más barato que en España, con lo cual estamos saliendo bastante a comer fuera.
A cambio… ejm, cómo podría deciroslo sin que suene demasiado escatológico… creo que es imposible… estoy yendo al baño como mínimo dos veces cada día, y he estado diez días a arroz y pollo, porque iba demasiado “suelta”. Un compañero finlandés de mi marido, que trabaja con él en la misma empresa, le ha dicho que es normal, que él que lleva cinco años ya aquí en Ankara, se pasó los dos primeros con diarreas intermitentes porque las bacterias de aquí son diferentes a las nuestras. Y eso que sólo bebemos agua embotellada. La que mejor ha resistido, quién lo iba a decir, es la enana, que estuvo tres días con caquitas flojas, y aún así no perdió el apetito, ni le dolió la tripa ni nada. Y sus padres, los dos, como dos flojuchos, en la cama tomando manzanillas, con retortijones y yendo al baño como el que respira. En fin.
Lo único que realmente me preocupa es que he empezado a tener palpitaciones y taquicardias. Sí, ya lo sé que es normal, en teoría… pero ha habido unas cuatro veces que me he preocupado bastante. Como buena internauta, me he pasado horas en internet mirando a ver si tenía que salir pitando para algún hospital y leyendo todo lo que he podido sobre eclampsia, tensiones altas, preclampsia y demás síntomas preocupantes, cosa que no ha hecho más que aumentar mi angustia y ansiedad. He leido que según avanza el embarazo, es normal que aumente la tensión, y que el corazón se “horizontaliza” (sí, existe el palabro, lo leí tal cual) por el cambio de disposición de órganos. Tengo un poco de remordimientos por haberme venido aquí sin saber el resultado de la prueba de la azúcar, y en teoría siempre he tenido la tensión baja, así que por ahí no tendría que preocuparme, pero es que no sabeis lo que es estar en casa jadeando, como sin resuello y el corazón disparado como si viniese de correr una maratón.
Antes de ayer, fuimos con dos parejas y sus hijos a ver el castillo de Ankara, y fue un día genial, viendo puestos típicos y tomando té en tiendas de alfombras y baratijas. Bueno, pues yo (habíamos quedado a las dos) a las seis ya estaba tirada en el suelo y cansadísima. A la una de la mañana, seguía en la cama con taquicardia, super agobiada y con David enfadado por “ser tan irresponsable”. Porque su teoría es que ya no estoy para estar cuatro horas caminando por muy feliz que sea, subiendo y bajando escaleras y cogiendo a Ale en brazos. Y tiene razón, porque ayer me pasé el día descansando y hoy también, y me encuentro genial.
De todas formas, se lo comentaré el día cuatro al ginecólogo. El día dos, este lunes, me vuelvo a Madrid ya con las enanas (y miedo me da el viaje). Esa misma tarde tengo cita para organizar el curso pre-parto, y el jueves voy al gine…. si es que no puedo ser tan estresada!!
La semana que viene, ya organizada en casita, os contaré estas visitas con calma.
Un beso!!
Lucía
Enviado por: Lucía