January 25, 2010
Hola a todos, os cuento que probablemente, al leer estas líneas, Martina ya esté en el mundo conmigo. Después de haber ido el miércoles, el viernes y hoy mismo a hacerme un tacto y monitores, la respuesta del gine siempre ha sido la misma “esto está muy verde, ni ha bajado la tripa”.
Y ya salí de cuentas el viernes 22, así que mi barriga estaba creciendo y creciendo para nada, porque parece ser que la nena está cómoda dentro, o que le da mieditis salir (cosa que no me extraña, con el embarazo que le he dado). Así que hoy me ha dicho ¿qué tal mañana? ¿por qué esperar más tiempo? Tengo que estar ahora seis horas en ayunas, sin ni tan siquiera beber agua, y presentarme a las nueve de la mañana en la Clínica Belén, que es donde va a nacer la pichurrina.
Viene una amiga conmigo , a falta de David, y la pequeña Ale, desde mañana transformada en hermana mayor, se quedará en casa de mis padres hasta que yo salga del hospital. A las doce y cuarto me han programado una cesárea. La verdad es que no me hace nada de gracia lo primero que sea cesárea, y lo segundo no poder siquiera esperar a que empiece el parto, qué se yo, una triste contracción, una ligera pérdida de líquido amniótico, algo, que no lo haga parecer tan artificial, pero bueno, es lo que hay.
Por otro lado, ya estaba bien, cada día estoy más pesadota, duermo fatal, Ale está perdiendo cole y yo ya deseo que todo termine ya. Esta noche me repasaré la depilación, me daré un largo baño relajante y me quitaré la manicura (no te dejan llevar ni esmalte transparente) y me tomaré un par de tilas a ver si puedo conciliar el sueño. Después de tanto, tanto, tanto tiempo, como que la noticia me ha cogido “por sorpresa”, y estoy un pelín nerviosa… pelín pelín… para qué mentiros, algo más que un poco nerviosa sí que estoy. Encima nos hemos comprado un coche nuevo, y todavía lo he pagado hoy y tengo que ir esta tarde a buscarlo y hacer el seguro… todo para el último momento!!
A David en el trabajo le han dado cuatro días de permiso, pero del 1 al 4, así que no llega para estar conmigo en el hospital, qué se le va a hacer. Esto de vivir un embarazo y parto tipo madre soltera sin serlo es bastante extraño, la verdad. Lo bueno es que me he buscado a una persona, una Salus, para que venga a casa conmigo. Las Salus son unas profesionales que se encargan de todo lo que tenga que ver con el bebé por la noche.
Viene a casa a las diez de la noche, y se irá a las nueve de la mañana, así que me dará tiempo a llevar a las nueve menos cuarto a Ale al colegio y evitar sacar a la peque con el primer golpe de frío de la mañana. La bebé en teoría dormirá en su cuarto, y me tengo que sacar leche para que por la noche le dé dos tomas ella en biberón y yo así poder descansar y recuperarme mejor. Al parecer funciona, no sé, se me hace raro tener a una extraña con mi bebé en casa por la noche, pero bueno, están altamente recomendadas, ya os diré mi experiencia. Así que al final, nacerá mañana, martes 26 de enero del 2010.
Mañana a estas horas yo estaré con hambre, sed, y el suero en un brazo. Mañana a estas horas tendré los abdominales partidos y un costurón de diez centímetros en el vientre. Mañana a estas horas habrá una nueva hermana, nieta, prima y sobrina. Jo! Mañana a estas horas, SERÉ DE NUEVO MADRE!!! Un beso para todos, y desadme suerte!! Lucía
Enviado por: Lucía
January 14, 2010
Hola a todos!! Feliz Año Nuevo!!
Qué tal las fiestas? deseando que pasasen o las disfrutasteis a tope?
La verdad es que yo genial, ni he notado el embarazo: he comido lo que he querido, no he tenido ni un ardor de estómago, duermo como un lirón (no me despierto ni para ir al baño), no me duele la espalda… en fin, que está siendo un fin de embarazo de lujo, de manual vaya. Lo único que la nena se mueve que da gusto, y eso que yo había leído que a partir de la semana 34, como tienen menos espacio, se movían menos… pues la mía no es así!! ahora le ha dado por tocar el piano con mis costillas, debe ser que se estira y le chocan los pies, pero hay veces que hace hasta un poquito de daño.
Lo único negativo es que me está reventando la zona del ombligo. No sé si ya os había comentado que me puse hace mil años un piercing en esa zona, ya me lo quité después del embarazo de Ale, pero ahora la piel está tan tirante que me han salido dos estrías en forma de uve, encima de donde iría el agujero… como no salga pronto, este verano va a parecer que llevo tirantes (ja ja y ja, risa irónica).
El día 30 despedí el año yendo a un colega de mi gine, que estaba de vacaciones. Según él, la niña viene enorme, y habría que provocarme una cesárea porque podría llegar a pesar los 5 kilos… si ya os digo yo que tengo una tripa impresionante, a ver si un día consigo que alguien me saque una buena foto y se la envío a los de la revista para que la publiquen.
Y me dieron los resultados de los análisis de sangre, que según él, “están dentro de la normalidad de una embarazada”, pero que a mi no me cuadran mucho: lo alto lo tengo bajo, lo bajo alto y me han dado hasta triglicéridos y colesterol (cosa que no he tenido en mi vida).
Ah, y unas plaquetas bajo mínimos. Y el pelo que se me sigue cayendo a puñados, como esto se acentúe en el postparto voy a parecer a Britney Spears, que ahora les han dado por decir que se está quedando calva.
Total, que este 4 de enero volví, ya con mi doctor, ha hacerme el primer tacto y monitorización. Contracciones cero, y según él, sigo más verde que una lima. También me ha comentado que para qué adelantar el parto, que esta semana evaluaremos cómo sigue el asunto, y si se me ha empezado a borrar el cuello del útero o no.
Tenía que haber ido hoy, pero como Dios es caprichoso, decidió ayer regalar a toda España la nevada del siglo, y claro, hoy no ha habido cole y he tenido que cambiar la cita al miércoles. Yo ayer sólo rezaba que no me pusiese de parto de noche, porque ya me veía llamando a una ambulancia, la niña dormida, yo aislada… en fin, ya sabeis, las paranoias de la gestante, ejm.
Bueno, eso, y hace unas noches, que soñé que rompía aguas en la cama, y sólo estaba preocupada por haber estropeado el colchón nuevo (ya os digo que era un sueño) y me desperté con las piernas agarrotadas y un dolor de tanto tenerlas apretadas que tuve que estirar varios minutos hasta que se me pasó el dolor de muslos.
Lo que no puedo hacer es seguir viviendo a 20 kilómetros de Madrid, por si acaso me pongo de parto de noche. Últimamente estoy teniendo unos dolorcillos como de regla, que no sé si serán preparatorios, falsas contracciones o avisos de que viene, pero por si las moscas, este sábado me voy a casa de mis padres.
No me siento con el coraje de ser una madre soltera con una niña de tres años, arrastrando la maleta y aullando de dolor como en las pelis. Así que, como mi pobre maridín no puede estar conmigo, me voy a ser hija de nuevo, cosa que no me hace mucha gracia, pues ahora es cuando más necesito sentirme madre, pero no me queda otro remedio que pedir ayuda.
Lo que sí tengo hablado es que será una de mis mejores amigas la que me acompañe al hospital y se quede conmigo, si fuese posible, hasta el paritorio (cámara en mano incluida). En esos momentos no quiero ni pensar en estar sola, y mis padres ya se van a quedar con la niña… y toda mi familia política vive en Málaga, si es que se me junta el hambre con las ganas de comer.
En fin, os iré contando este tramo final, que como todo el resto del embarazo, parece que tranquilo no va a ser. Me voy a gastar la ayuda del estado en clases neonatales de relajación, lo estoy viendo.
A ver qué me dicen este miércoles.
Un beso,
Lucía
Enviado por: Lucía
December 28, 2009
Hola a todos! qué tal las Navidades? todo preparado?
yo como siempre, esperando a última hora (es decir, hoy y mañana) para acabar de hacer las compras, pero es que llevo unas semanitas de lo más cargado: mi pichurri cogió una laringitis- traqueitis que me hizo llevarla tres días seguidos al hospital a que le pincharan la medicina porque todo lo vomitaba, y a que le pusieran aerosoles de adrenalina para que respirase que la ponían como una moto. Y claro, como no hay dos sin tres, eso derivó en una bronquitis con el consiguiente concierto de pitos en el pecho.
Así que he dormido lo que yo os diga durante dos semanas, ha sido realmente duro… hasta el punto que os contaré que me estrellé contra un coche que estaba aparcado porque me estaba durmiendo al volante, menos mal que “solo” salieron perjudicados los retrovisores respectivos… pero lo he pasado un poquillo mal.
Os comenté en el anterior post que me iban a hacer la prueba de la preanestesia en la Clínica Belén. Primero tuve una charla con un doctor – abuelito, lo más afable y pausado que he visto en mi vida, parecía que tenía toda la mañana para mí, y corroboró lo que me dijo mi ginecólogo: existen muchas posibilidades de que la cesarea se repita, porque los doctores no quieren arriesgarse a que se me desgarre el útero. Yo pensaba que con tres años de distancia entre un parto y otro, pues el músculo se habría recuperado, pero al parecer no, la pared muscular queda mucho más fina, y ese grosor no se ve hasta el momento de dar a luz. Pero bueno, mi fe sigue inquebrantable, y estoy muy decidida a aguantar en casa para llegar al hospital diltadísima ( o sea, 3 cm, ejm, no me voy a hacer ahora la superheroína). Después de la charla, tomarme la tensión, un electrocardiograma y el consabido análisis de orina y sangre, me hicieron también una citología y una muestra anal en busca de estafilococos, cosa que me ha llamado mucho la atención, la verdad, porque con el primer embarazo no me lo hicieron ¿será normal esta prueba? ¿a vosotras os la han hecho? en fin, los resultados los tengo a partir de la semana que viene, y el gine me ve el 30, a ver qué me dice.
Y nada, ya me empiezo a sentir cansada y enorme. Los niños se me quedan mirando cara-tripa- cara – tripa cuando se cruzan conmigo (una me preguntó que qué me pasaba y todo), y ya me doy cuenta, en pleno jolgorio navideño, de que yo no estoy para muchos trotes. El sábado pasado me dieron invitaciones para ir a un Festival de un canal de televisión en el Palacio de los Deportes, y casi me muero: primero, media hora de cola en la calle con la rasca que estaba cayendo, luego otra media hora sujetando a un bicho hiperactivo y aburrido, y luego dos horas de show donde mi enana no paró de gritar, cantar, saltar, y si por ella hubiese sido, tirarse al escenario cual hooligan enfurecido. !llegué a casa molida!, con dolores de espalda, las piernas como botes y la tripa dura como una piedra.
Tampoco aguanto mucho en todos los espectáculos navideños que ha montado cierto centro comercial por muchos puntos de Madrid, en serio, siento que me sale la vena psicótica: me sobra la gente, no aguanto a los niños ni los empujones ni tener que estar haciendo dos horas de cola para subir tres minutos a un trenecito que para cuando me toca, veo horrible e insulso… qué alegría de Navidad!!! Y eso que yo que antes era de las que en noviembre ya tenía el plan de fiestas del ayuntamiento y todos los actos preparados y no paraba en casa ni un momento… imagino que el estar casi de 37 semanas tendrá algo que ver, lo sé……
Claro, que yo hablo, pero esta misma tarde me llevo a la niña al Circo de las Ventas (me puede la vena, me puede). Gracias a Dios, ayer llegó David para pasar las fiestas con nosotras, se queda hasta el 27, y estos días los pienso disfrutar al máximo, aunque luego me quede rota!!!
Además, ya me he comprado una bata, tres camisones, y la ropita de primera puesta del bebé… solo necesito la maleta y meterlo todo, y ya puedo esperar a que el parto se adelante con total tranquilidad (aunque espero que no pase, tengo todavía mil cosas por hacer).
En fin, yo con dormir un rato de siesta, que Ale no se enferme y que vaya haciendo mis cosas a paso caracol, soy ya feliz!! Espero que sepais, las que sois como yo, aprender a bajar el ritmo y no agobiaros por toda la montaña que os queda por delante, porque agobiarse y empezar a hacerse problemas no conduce a nada… aunque sea mucho más fácil decir que hacer, ¿verdad?
Pasad una Navidad genial en compañía de los vuestros, ¿vale? o por lo menos, vamos a intentarlo todas… aún con tripa, acidez, hinchazón y todas las “alegrías” típicas del embarazo…
Un beso enoorme, JOJOJO
Lucía
Enviado por: Lucía
November 25, 2009
Hola a todos desde esta fría ciudad en la que se ha convertido Madrid. No entiendo tampoco porqué la gente protesta “porque el frío haya llegado de golpe”, si estamos a finales de Noviembre…. !ni que esto fuese Tenerife!. En fin, yo feliz de la vida, porque como llevo una calefacción a cuestas, pues por fin agradezco el aire helado a mi alrededor… este embarazo me podría hacer ahorrar un dineral en calefacción, si no fuese porque vivo con una niña pequeña con un “termostato” normal, así que todavía estoy durmiendo con una simple mantita y voy por casa en manga corta.
Pero bueno, hoy os quería hablar de mi gran descubrimiento en este embarazo, y es el Pilates. No sé si ya os habreis dado cuenta, pero yo no soy una persona de gimnasios, sudar o grandes esfuerzos, pero como había oído hablar tan bien de esta técnica, pues he decidido probarla, y estoy bastante contenta. La verdad es que es una especie de gimnasia con movimientos lentos y calculados, que van a un grupo preciso de músculos, y no hacen sudar nada (prioridad importante para las vagas como yo).
De momento, estas clases las estoy dando con un profesor para mí sola, pues hasta él ha reconocido “que estoy un poco flojita”. Según Luis, mi monitor, el objetivo del Pilates en las embarazadas es estirar la espalda, drenar el líquido de las piernas y fortalecer las abdominales y el suelo pélvico para pujar con más fuerza.
Yo, que estoy yendo dos horas a la semana, no solo me lo creo, sino que estoy esperando que me descubran las abdominales que ya tenía dormidas mucho antes de quedarme embarazada (la fe mueve montañas, que dicen).
Pero no, ya en serio, te enseñan a respirar mejor… dicen que el aire no lo tenemos que coger en la parte de arriba, sino ensanchando costillas, y hay que expelerlo haciendo como un “ssshhhh” para no jadear ni soltarlo de golpe. A ver si el día que me ponga de parto me acuerdo de hacer el trenecito o hiperventilo desde el minuto cero como hice la primera vez. También os comento que es muy importante cómo sentarse, cosa que sabemos todas pero que luego nunca hacemos, y me han dado un truco: la espalda se coloca sola si te sientas encima de los isquiones, que son los dos huesos gordos que notamos en el culete. Bueno, pues si tú buscas esas puntas del final de la pelvis, y te sientas encima de ellos, ya verás como automáticamente se alinea la espalda, y se nota pero en serio.
Luego hay otro ejercicio muy facilito para hacer en casa, que ellos llaman la postura del gato enfadado: te pones a cuatro patas, arqueas la espalda metiendo pelvis para dentro y apretando los glúteos y hundiendo la barbilla contra el pecho, ahí inspiras, y cuando sueltas el aire estiras la espalda sacando culo y haciendo el arco al contrario !es buenísimo!.
Ya os iré contando progresos y posturas nuevas, a ver si es verdad que nos sirven para algo.
La otra cosa graciosa que os quería contar es que el otro día, estaba en la puerta del cole esperando a que nos abriesen la puerta para recoger a los niños y había un corrillo de mamis, una de ellas embarazada y otra con carrito, que estaban hablando. Yo estaba en mi mundo, hasta que oí palabras que captaron mi interés y puse la parabólica… !y estaban hablando de este blog!
Me hizo mucha ilusión y mucha gracia estar ahí al lado escuchando cómo dos de ellas estaban explicando a las otras de qué iba el blog, estaban discutiendo de si cesárea a toda costa o si intentar el parto vaginal. Una de ellas incluso dijo que yo era “tonta”, que para qué iba a pasar por la dilatación cuando iba a ser tan difícil como un primer parto y más teniendo en cuenta que con una cesarea programada, como le habían hecho a ella, había ido todo genial y hasta había tenid tiempo de ir a la peluquería y depilarse y preparar todo con calma.
Me dieron ganas de meterme en la conversación y decirle que eso era todo muy ideal, pero que teniendo en cuenta que vivo a 25 kilómetros del hospital, y que estoy yo sola con una niña, pues como que la recuperación la veía más fácil por el método tradicional. Pero claro, eso hubiera sido como “descubrir mi tapadera”, ya veis que tontería, además de haber quedado como una entrometida, así que me quedé ahí callada, bamboleando la panza, y toda feliz porque por fin conociese la cara de gente que lee estas lineas.
Jejeje, estoy pensando que si leen ahora esta entrada, a lo mejor me relacionan con la embarazada cotilla que tenía la oreja pegada a su conversación, estaría bien para ver nuevos puntos de vista, ¿no creeis?.
También he empezado el curso preparto, voy a la escuela de padres de Aguirre de Cárcer, ya os contaré más la semana que viene, pues este viernes empiezo con la gimnasia, y ya os diré los truquillos que me vayan diciendo.
Un beso para todos
Lucía
Enviado por: Lucía
November 11, 2009
Hola de nuevo,
!ya estoy aquí!, he llegado con el frío, por lo que parece, brr, parece que está más helado Madrid que Ankara, quién me lo iba a decir. Por lo demás, he vuelto a tomar “conciencia” del embarazo después de esta pausa de seis semanas.
El viaje puso otra vez a prueba mis hormonas, que por lo que se ve se disparan con una facilidad de vértigo, y es que, cómo no, me perdieron una de las dos maletas, justo la que traía toda mi ropa de embarazada y las cosas importantes, y tuve que hacer una reclamación y estar veinticuatro horas angustiada hasta que apareció en Estambul. La pobre Martina va a nacer estresada seguro, pero es que no sé si a vosotras os pasa, pero no me puedo controlar: estoy tan tranquila, y de pronto me pongo a cien, de un mal humor increible y soltando sapos y culebras por la boca.
Esa misma tarde, ya más calmada, fui a preparar todas las citas para el curso pre-parto… y !oh sorpresa! me quedé en blanco cuando me preguntaron la fecha de parto ¿pero cómo es posible que me pase esto a mi? en serio, las lagunas mentales son oceánicas, ni por asomo se me ocurrió que se me podría olvidar un día tan importante.
También fui la semana pasada al ginecólogo, quien me dijo que la prueba de la glucosa había salido genial, pero que tenía un poco de anemia gestacional, aunque no me quiso mandar ninguna pastilla. Ya me enteré que salgo de cuentas el 22 de enero, aunque para seros francas, no me cuadran las cuentas… si a mí los embriones me los implantaron el día 2 de mayo, y me enteré de que estaba embarazada el 15, me sale que tendría que dar a luz sobre el 16 de enero, pero bueno, no soy muy de fiar en estos momentos.
Una cosa que me preocupó es que yo vengo toda decidida a intentar dar a luz por métodos naturales (epidural mediante, por supuesto), pero él me ha dicho que la primera premisa para una cesárea es haber tenido una cesárea previa, aunque ya hayan pasado tres años. Según el gine, ya tengo el útero abierto y más débil, con lo cual hay más riesgos de desgarro.
Ante mi insistencia, me soltó una de sus perlas “hombre, si me vienes al hospital con una dilatación de cinco centímetros, pues intentaré parirte, pero sino, hazte a la idea”. Así que ya me veo, en mis sueños, empezando a tener dolores y aguantando como una jabata en casa para llegar con una dilatación digna de la boca del metro de Madrid.
Claro, que tampoco sabeis vosotras que he empezado con la fase de los sueños y angustias… en los sueños, me veo con una maleta pefectamente hecha, dejando a la niña con mis padres o hermana, llegando al hospital tan tranquila, con un cd de música de relajación, velas e incienso de reflexoterapia y colocando incluso un cuenco con bomboncitos para todo aquel que entre en la habitación. Los dolores en mi sueño no son tan insufribles, y yo mantengo la sonrisa y bromeo con el anestesista cuando me pone la epidural y nos echamos unas risas. Luego entro al paritorio con una amiga, que lleva una cámara de video para grabar todo y mandarle el parto del video a David, y todo sale estupendamente.
¿qué os parece? jejeje, no estaría mal, ¿eh?
En el plano angustias, la cosa cambia, porque David se ha quedado en Turquía y yo estoy sola en la casa nueva con la niña, a 18 kilómetros de Madrid y por ende de mis padres (la familia de David no es de aquí, y la mía tampoco, sólo están mis padres y hermana, quien vive todavía más lejos de mi). La casa todavía está medio en cajas, y yo con el panzón voy lenta colocando y limpiando… !si todavía me pusieron ayer el teléfono!. No hay habitación de niña preparada, ni canastilla ni nada, así que más vale que no se adelante…. y bueno, que ya os estoy contando de mi carácter nervioso, con lo cual a ver cómo es el momento x, y no bloqueo yo sola la dilatación como sospecho que hice en el primer parto. A ver a qué hora me pilla, dónde estoy, dónde dejo a la niña, si le dan algún día de permiso a David en el trabajo para venir a Madrid a verme, cómo me las voy a apañar luego con Ale y los horarios del cole y una recién nacida….
Así que ya veis, yo creo que en psicología me dirían algo así como que tengo sueños “bipolares”, o como se llamen los que pasan por toda una montaña rusa de emociones en dos segundos.
Eso sí, por mí no va a quedar lo de cumplir mi sueño de parto zen, y me he apuntado a clases de Pilates preparto, que al parecer te ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, a corregir posturas en la espalda, a empujar mejor y a relajarse… !a ver si funciona!.
Pero eso ya os lo contaré la semana que viene.
Un beso a todos,
Lucía
Enviado por: Lucía
November 3, 2009
Hola a todos!
No os penseis que me he olvidado del blog, ni de vosotros, pero es que llevo unas semanitas… empezando por la falta de ordenador, y siguiendo porque me he tenido que pasar algún que otro día en la cama.
La vida en Turquía está siendo interesante, aunque no he podido hacer todo el turismo que hubiese querido. David trabaja muchas horas, incluso ha tenido reuniones en Estambul de cuatro días, con lo cual yo me he tenido que quedar sola en el país con Alessandra. Y claro, la niña, que justo antes de venir había empezado el colegio, pues se aburre de estar todo el día en casa. La empresa de mi marido nos ha dado un piso en una zona cerca de donde están las embajadas y oficinas, cosa que está muy bien a nivel de seguridad o de tiendas de lujo, pero muy mal a la hora de tener un hijo… no hay ni un parque a menos de dos kilómetros a la redonda!!
Así que la niña está todo el día enganchada a mí o al ordenador: cuando no estamos jugando a hacer puzzles, pintando o plastilina, tiene en propiedad “casi exclusiva” el ordenador, donde la pobre puede ver su dosis diaria de dibujitos animados… !me tiene loca!
En cuanto al embarazo, os adelanto que la gordi ya tiene nombre, se llamará Martina, y no “Bo” como quería su hermana, cosa que es un adelanto. Semana a semana voy notando cambios, y os prometo que es como si fuese mi primer embarazo, todo se vive con la misma ilusión e intensidad que la primera vez. Yo voy a peor, como es normal, jejeje: cada día me siento más pesadota, más “mamá ballena” La tripa ya tiene dimensiones más que considerables, otra vez que viene una niña grande, lo estoy viendo (Ale tuvo unas medidas de 53cm y 4 kilos), y los pechos me pesan un kilo cada uno por lo menos, ya no puedo dormir sin sujetador. La piel me pica y me tira si no me doy cremas, cosa que no estoy haciendo con tanta asiduidad como debiese, debo reconocerlo. Ah! y os cuento que me he pesado… ayer!! Llevo cinco semanas sin pesarme, y oye, no estoy tan mal… peso 70 kilos, así que he engordado 10 en siete meses de embarazo que voy a hacer mañana…. en el primer embarazo ya os conté que engordé 16, y sólo al salir del hospital ya había adelgazado 11, así que me estoy manteniendo bastante bien, a pesar de la gastronomía turca, que es deliciosa. Tienen unos dulces de hojaldre y frutos secos que son impresionantes, y la carne también es bastante buena, y además, más barato que en España, con lo cual estamos saliendo bastante a comer fuera.
A cambio… ejm, cómo podría deciroslo sin que suene demasiado escatológico… creo que es imposible… estoy yendo al baño como mínimo dos veces cada día, y he estado diez días a arroz y pollo, porque iba demasiado “suelta”. Un compañero finlandés de mi marido, que trabaja con él en la misma empresa, le ha dicho que es normal, que él que lleva cinco años ya aquí en Ankara, se pasó los dos primeros con diarreas intermitentes porque las bacterias de aquí son diferentes a las nuestras. Y eso que sólo bebemos agua embotellada. La que mejor ha resistido, quién lo iba a decir, es la enana, que estuvo tres días con caquitas flojas, y aún así no perdió el apetito, ni le dolió la tripa ni nada. Y sus padres, los dos, como dos flojuchos, en la cama tomando manzanillas, con retortijones y yendo al baño como el que respira. En fin.
Lo único que realmente me preocupa es que he empezado a tener palpitaciones y taquicardias. Sí, ya lo sé que es normal, en teoría… pero ha habido unas cuatro veces que me he preocupado bastante. Como buena internauta, me he pasado horas en internet mirando a ver si tenía que salir pitando para algún hospital y leyendo todo lo que he podido sobre eclampsia, tensiones altas, preclampsia y demás síntomas preocupantes, cosa que no ha hecho más que aumentar mi angustia y ansiedad. He leido que según avanza el embarazo, es normal que aumente la tensión, y que el corazón se “horizontaliza” (sí, existe el palabro, lo leí tal cual) por el cambio de disposición de órganos. Tengo un poco de remordimientos por haberme venido aquí sin saber el resultado de la prueba de la azúcar, y en teoría siempre he tenido la tensión baja, así que por ahí no tendría que preocuparme, pero es que no sabeis lo que es estar en casa jadeando, como sin resuello y el corazón disparado como si viniese de correr una maratón.
Antes de ayer, fuimos con dos parejas y sus hijos a ver el castillo de Ankara, y fue un día genial, viendo puestos típicos y tomando té en tiendas de alfombras y baratijas. Bueno, pues yo (habíamos quedado a las dos) a las seis ya estaba tirada en el suelo y cansadísima. A la una de la mañana, seguía en la cama con taquicardia, super agobiada y con David enfadado por “ser tan irresponsable”. Porque su teoría es que ya no estoy para estar cuatro horas caminando por muy feliz que sea, subiendo y bajando escaleras y cogiendo a Ale en brazos. Y tiene razón, porque ayer me pasé el día descansando y hoy también, y me encuentro genial.
De todas formas, se lo comentaré el día cuatro al ginecólogo. El día dos, este lunes, me vuelvo a Madrid ya con las enanas (y miedo me da el viaje). Esa misma tarde tengo cita para organizar el curso pre-parto, y el jueves voy al gine…. si es que no puedo ser tan estresada!!
La semana que viene, ya organizada en casita, os contaré estas visitas con calma.
Un beso!!
Lucía
Enviado por: Lucía
October 6, 2009
Hola a todos! por fin!
Ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, pero es que medio mes para que pongan internet en una casa…. ni os imaginais el rollo que ha sido vivir en una casa en un país en la que no entiendes ni papa y tener sólo tv turca y cds de Caillou y Pocoyo para entretener a la pequeña… en fin, ya estoy ciberconectada y resucitada para el mundo virtual.
Os tenía que contar la prueba de la glucosa, de la que no sé aún el resultado. Fue un poco odisea tener que dejar a la pequeña en el cole, conducir hasta el metro más cercano (vivo a 12km de Madrid), y atravesarme la capital en metro en ayunas, y con una bolsita con polvos blancos…. y con lo pálida que iba yo, y la tensión tan baja que tengo, hay que dar gracias que no me parase nadie, porque la pinta yonquie (fashion y con recatados taconcitos, eso sí), no me la quitaba nadie.

Total, que llegué a la consulta, me hicieron esperar media hora más y me sacaron sangre. Ideal, vamos. A todo esto ya eran las diez y media de la mañana. Ni me mareé, mira tú, y eso que ya sabeis mi amor por las agujas. Luego mezclaron la glucosa con agua, y no se disolvía ni a tiros. Era francamente asqueroso mascar esos trocitos como de cobertura de donut, pero bueno, es lo que hay, verdad?.
Mientras pasaba la hora, el ginecólogo me hizo pasar a consulta, y confirmó lo que el ecógrafo ya me había dicho: que Bo crece y crece de manera muy satisfactoria. Comprobó su ubicación en mi tripa (palpa hasta que agarra “bulto”), y comprobó los latidos de mi corazón. Luego, viendo como tenía las piernas llenas de moratones, hizo que en el análisis segundo de sangre se pidiera también la prueba de coagulación, por si acaso tuviese algún problema.
Lo que yo no me atreví a confesarle es que el problema lo tengo yo con la cama nueva, que aún no me he acostumbrado a ella, y que cuando me levanto por la noche para ir al baño, me meto unos porrazos tibiales que ni te cuento, pero bueno, ya lo supondrá él cuando salga todo correcto.
A las once y media me volvieron a sacar sangre para ver cómo metaboliza mi cuerpo el azucar y esperando no tener la fastidiosa diabetes gestacional. La enfermera me dijo que volviese en diez días a por los resultados, pero como yo me venía en cuatro días a Ankara, me ha dicho que no pasa nada por esperar hasta principios de noviembre, así que he decidido relajarme y no pensar en negativo, que bastante he pasado ya .
Y nada, luego el viaje, que os lo puedo resumir en una palabra: horrible. En serio, nefasto, me puse super nerviosa. Primero, entretener cinco horas a Ale en el Madrid – Estambul (que sí, mucha capital Ankara pero no tiene vuelos directos con casi ninguna ciudad europea). Luego, tonta de mi, dejé bajar a todo el mundo primero porque yo iba con una niña, panza, mochilita, bolsa de mano y bolso ( o sea, cargada como una mula). Y resulta que había que hacer una cola inmensa para pagar el visado, y otra aún más grande para que revisen el pasaporte y te lo sellen. Tenía una hora y veinte para el siguiente vuelo, así que me la prometía muy feliz… pero estuve una hora en las colas!! Casi me da algo, en fila, de pie y con la niña toqueteando todo e inquieta a más no poder. Con la entrada al país en vigor, tenía 20 minutos para cambiar de terminal, y cuando llegué a la que salía para Ankara !mi vuelo ya estaba cerrado! A la pobre niña ya la llevaba a rastras, gritándola cual vaca loca de la cabeza y empujando a todo el mundo. Y encima, ni Dios hablaba inglés, Thank you, Europe!.
Menos mal que conseguí cambiar el vuelo para otro que salía una hora más tarde, y que tenía a David al teléfono tranquilizándome. Y claro, una hora de vuelo que yo ya me encontraba fatal, super revuelta, y la pobre Ale empezó a toser y toser y todavía no ha terminado con el catarro. Al llegar a Ankara una más, me habían perdido las maletas!!
En serio, ni hecho aposta; y yo que llevaba una en plan Paco Martinez Soria recién llegado del pueblo, con miedo a que me la requisasen o algo así: estaba llena de café, lomo, jamón, fuet y salchichón, que aquí el cerdo ni lo huelen y a mi maridito le chifla. Menos mal que le dejaron entrar a él a la zona de las maletas, cambiamos de terminal a vuelos internacionales y así, once horas después de mi despegue encontramos las maletas. Luego cuarenta minutos en coche, y llegamos a la casa. Y yo al baño, a vomitar la comida del vuelo de mediodía. Estaba tan mal, tan mal, que salió entera porque se me había cortado la digestión.
Menudo encuentro romántico, ¿verdad?
Lucía
Enviado por: Lucía
September 18, 2009
Hola de nuevo, ya con el mes de septiembre a la mitad. ¿muy dura la vuelta a la normalidad? ¿alguien afortunado que comience ahora las vacaciones?
Yo estoy muy contenta, ayer estuve viendo a la nena en la ecografía de los cinco meses, y es una pasada. Por la mañana estuve en el ginecólogo, quien revisó los resultados de la amnio (tanto sufrir para una simple ojeadita, ay), me tomó la tensión y me palpó la tripa. Me dijo que la niña tiene 156 pulsaciones por minuto, y al parecer, eso es muy bueno… se ve que su corazoncito late como una matraca al tener que soportarme todo el día… ¡anda que no te queda, enana!
Luego llegó el fatídico momento, me preguntó que cuanto pesaba, y yo le dije que no tenía ni idea, y que me había pasado en vacaciones y no me había querido pesar. Me iba a desvestir en su vestuario, donde tienen la famosa báscula, pero me dijo que no hacía falta. Menos mal que iba con un vestido de tela, pero aún así, a mi pregunta de “¿y por el vestido cuánto le quitamos?”, la enfermera debió de ver que podía mentir como una cosaca (sí, confieso, tenía intención de quitarme un kilito, ejm), así que la muy cabrita entró conmigo y proclamó “64 y medio”.
Ay Dios, pues bueno, tampoco es tanto como yo esperaba, la verdad. O sea que una cosa está clara: se puede adelgazar estando embarazada, siempre y cuando sean gramos, no se siga dieta y lo que se quiten sean cosas superfluas como refrescos, salsas y fritos que sólo van a donde van, no a aportar nada nutricionalmente al feto.
Y luego, don prisas me dice “pero si estás de casi 21 semanas y no te he hecho la ecografía de las 20!!. Es la morfológica, la más importante de toda la gestación, para ver si los órganos están bien formados. Llama a este laboratorio, y si no te dan cita para HOY O MAÑANA, pues llama a tu sociedad y que te busquen dónde hacértela”.
¡Otra vez el corazón en un puño! Este hombre no sabe lo que es dejarme tranquila y hacer las cosas con calma, sigo pensando que la pobre beba va a nacer ya mordiéndose las uñas.
Y para colmo, me tuve que llevar a Ale a la consulta, no tenía con quién dejarla.
El caso es que conseguí cita, y encima, como tenía dos volantes, pues la he hecho dos veces la eco, una vez que fui sola y otra que me pudo acompañar (por fin) mi marido, y ha sido alucinante.
Lo importante es que está todo bien, y como me comí un caramelo antes de entrar, pues vimos a la gordi dando patadas a placer! Y vaya si las siento ya! Además, según el padre, tiene mi nariz, jejeje, como si se pudiese saber tan pronto…
De todas maneras, es alucinante, siempre y cuando vaya todo bien, claro, ver esas manitas, esos piececitos y esos movimientos de algo tan pequeñín y que, de cierta forma, es irreal, como un sueño…
Cada día la niña cobra más vida, en nuestras conversaciones, en ir planeando cómo va a ser su habitación, en cómo habla de Ale de ella… sobre todo eso, que le cuenta a todo el mundo que va a tener una niña que se llama “Bo”, y está emperrada en que la llamemos así, no hay ningún nombre que le guste.
Este lunes que entra, me toca ir en ayunas a hacerme una analítica y la asquerosa prueba de la glucosa, bluagh!! Todo sea por el bien de la beba y el embarazo. Y por cierto, no os había contado, el jueves Ale y yo nos vamos a Turquía un mes, hasta el dos de noviembre… espero que el ginecólogo no me ponga pegas,y no tenga ninguna prueba pendiente importante, porque como hemos decidido que la niña nazca en Madrid, pues no puedo viajar más si quiero volver de siete meses…
También espero no tener que contaros visitas sorpresas a médicos turcos, no tengo ninguna curiosidad de probar la medicina ginecológica de Ankara… Desde luego esta nena, está teniendo una gestación nada normal, eh?
El lunes os cuento qué tal la prueba del azúcar.
Un beso para todos,
Lucía
Enviado por: Lucía
August 31, 2009
Hola a todos!
Por fin os puedo escribir en un ambiente relajado, sereno y feliz. Estoy en Málaga, en casa de mis suegros, con la niña, mis cuñados y sobrinos varios. Mañana se termina ya el paraíso, pero me ha merecido la pena: llevo dos semanas de relax total. Después del veranito de accidentes – desgracias varias, me he pasado dos semanas de playa, piscina, comer mucho y dormir más, que buena falta me hacía. Bueno, a mí y a la enana, que también ha tenido la pobre sus merecidas vacaciones. Mis suegros viven en una casa bastante enorme para acoger a toda la familia , con un gran jardín y un montón de juegos para niños. No sé si a partir de mañana tendré el síndrome post- vacacional, pero si lo tengo, vamos, que bienvenido sea.
Lo malo- bueno, es que seguro que la báscula se me ha disparado. Yo que empecé en 59 kilos, y que os conté que os informaría de mis “avances”, pues que sepaís que ya debo rondar los 63 o 64, pues 18 semanas ya empiezan a pesar, tengo un pecho y una tripa ya bastante importantes, y además aquí cocinan de vicio, cosa que no ayuda a mantener el peso en raya.
Lo que está claro es que tras dos semanas en casa sin casi moverme por la neumonía de la nena, más mi semana de reposo por la amniocentesis más que el cuarto mes ya pesa han hecho que la balanza empiece a sumar gramos de manera alarmante. En mi anterior embarazo cogí 16 kilos (y cuidándome), y al salir del hospital ya había perdido 11. Ale pesó 4 kilos, y el doctor me dijo que tenía una placenta enorme, así que veo que este embarazo va por el mismo camino. Mi marido mide 2 metros, y yo sé que de él no puedo tener un bebé pequeñito y de dos kilos y medio, así que habrá que dejar que la naturaleza siga su curso.
No os voy a engañar: mañana empiezo algún tipo de dieta, no quiero obsesionarme con el peso, pero tampoco coger kilos sólo de grasa, y estas vacaciones han sido pésimas para mis pobres piernas (os resumo un poco: lasaña y pizzas caseras, asado argentino, pasta carbonara, ensaladas con mayonesa, litros de helado irresistibles… y eso que me he controlado lo que he podido!)
Pero es que hay otro asunto: TENGO HAMBRE!! Será el cambio de aires, será que ya no estoy revuelta, será ver el apetito de los niños… pero tengo hambre de verdad, y tengo luchas internas entre voces que oigo en mi cabeza “leches, que rico está estoy, voy a comer un poco más” “para gorda, que no es hambre, es gula” “vale, solo un poco, y si pico de la fuente en vez de servirme, como que ni se nota” “esta tarde meriendas fruta y listo” “total, en Madrid cocinas más light y ya está”. En fin, que si me pillase un psiquiatra descubriría otro factor no muy conocido en el embarazo: !la doble personalidad! jajaja.
Ya he empezado a darme crema antiestrías en tripa y pechos, aunque tengo una pregunta que haceros: ¿cuál es la mejor crema para vosotras? porque las hay carísimas, y luego hay gente que te dice que la mejor es la Nivea del bote azul de toda la vida o el aceite de almendras.
Mañana iré a recoger el resultado de la amniocentesis, espero no encontrarme ninguna sorpresa de última hora y relajarme ya del todo. Y tengo que pedir cita con el ginecólogo, tengo que hacer ya la ecografía del quinto mes.. tengo mono de ecografías!! ¿ a vosotras no os pasa? Si vendiesen un ecógrafo casero, os prometo que lo tendría todo el día enchufado para ver a mi enanilla hacer monerías y crecer.
A ver qué pasa con los resultados, cuándo me da cita el gine… y cuánto peso en su consulta, pues he decidido no subirme a una báscula que no sea la suya.
Ya os contaré. Glups.
Un besazo playero,
Lucía
Enviado por: Paula Morera
August 21, 2009
Hola de nuevo!!
Me faltaba contaros cómo fue la recuperación y el resultado de esta “aventura” de la amniocentesis. La verdad es que este es uno de los post que me hubiera gustado no escribir, primero por la prueba en sí, y segundo, porque siempre lo he intentado hacer de manera optimista e incluso divertida, pero os puedo asegurar que fue uno de los peores fines de semana de mi vida hasta que tuve el resultado.
Después de hacerme la prueba, me dieron una hoja de recomendaciones en las que decía que debía ponerme durante una semana un óvulo de Progeffik cada doce horas. Como ya sabreis, es progesterona y sirve para evitar las contracciones en el útero. También me dijeron que no debía hacer ejercicio, cargar peso, darme baños calientes y mantener relaciones sexuales (como si alguien pensase en eso, sinceramente).
De la clínica me fui a la cama, donde me pasé las siguientes veinticuatro horas, aunque me levanté para comer e ir al baño; esto os puede parecer obvio, pero me metí en foros donde leí a una que decía que su marido la había llevado en brazos al baño (¿?) o de otras que tenían el orinal al lado de la cama para no levantarse.
El viernes por la tarde, cagaíca de miedo, llamé la laboratorio, pero me dijeron que no tenían ningún resultado todavía, y que en agosto no abrían los sábados, así que me tenía que esperar hasta el lunes a las doce. !menudo palo que me llevé!. No os imaginais el acopio de valor que había tenido que hacer para marcar el teléfono, así que el chasco fue monumental.
Yo opté por que me hiciesen también la FISH, que es un cribado de cinco cromosomas, y os recomiendo que si os encontrais en la misma situación, lo pidais también. En la amnio tardan en darte el resultado de dos a tres semanas, y con la FISH solo 48 horas. Eso sí, tienes que pagar 150 euros, pero compensa con creces el no tener que esperar medio mes angustioso hasta tener el resultado.
El fin de semana lo pasé entre la cama y el sofá, sin querer salir y mortificandome yo sola. Encima fue cuando falleció Jarque, y me pasé los dos días zapeando en plan morboso buscando noticias del pobre chico, y hartándome de llorar. Yo creo que como por fuera fui de fuerte, y no me permití deprimirme ni llorar por el bebé, busqué un escape para desahogarme a gusto.
El lunes volví a llamar y me dijeron que volviese a llamar a las cuatro de la tarde… !brr! y cuando ya tenía a toda la familia encima llamando y y agobiados con el ¿qué te han dicho? (eso es odioso), llamé otra vez y me dijeron QUE NO ME LO DECÍAN POR TELÉFONO Y QUE TENÍA QUE IR AL LABORATORIO A POR EL RESULTADO.
En mi cabeza negativa traduje esa frase como “si en la clínica me dicen que me lo dicen por teléfono y aquí me dicen que no, es que es malo y no me lo quieren decir”. Así que me dieron cita para la seis de la tarde, e insistí mucho muchísimo que quería ir yo sola, total, David no estaba y era la única persona que hubiese querido que me acompañase.
Y nada, al entrar una chica en bata blanca me dijo “¿eres Lucía? está todo bien” y ahí se me aflojó todo y hasta se me saltaron las lágrimas de alivio…
Luego me explicó que los datos confidenciales jamás los dan por teléfono (y ahí me acordé de la madre de la de la clínica un poco) y me explicó las pruebas que habían hecho. Al parecer, los fetos también pierden células de su piel, como nosotros, y es lo que analizan para buscar el ADN. Cogen esas células y las “calientan” hasta que tienen tejido suficiente para poder analizar los cromosomas. Luego los pasan por liquidos reactivos y otros fluorescentes, y lo importante es tener dos cromosomas de cada.
Y para que os voy a engañar, la pobre mujer dijo que quería que lo tuviese todo claro y se enfrascó en un monólogo pseudo- científico de siglas, pruebas y colores, pero yo solo oía un blablablá al que ni siquiera hice el esfuerzo de atender. Sólo deseaba salir y llamar por teléfono a comunicar a todos la buena nueva.
AH!! y como también analizan los gametos sexuales, me han confirmado 100% que ES UNA NIÑA!!. Ahora me vais a ayudar a pensar el nombre, verdad? Así que ahora empiezan mis vacaciones de verdad, y también, el empezar a disfrutar del embarazo… viene otra nena, es sana, y ya la siento moverse…
Y a vosotras ¿os han hecho alguna vez una amnio? ¿teníais otra idea de lo que es la prueba?
Un beso, y hasta la semana que viene
Lucía
Enviado por: Paula Morera