Preocupante Raquel
Nos ha tenido usted en un sustazo, porque le ha dado por cambiar los peines de la peluquería por los aperos del suicida. Mal asunto. Preocupante y serio asunto. Nos gustaría más escribir hoy sobre su afición a los sombreros locos o a los flecos de chaleco, pero resulta que ha vuelto usted a una clínica, por la puerta de urgencias, después de pensar o no pensar que le sobra la vida. Después de jugarse sus días a un golpe de pastillas o un tajo de cuchillo fracasado.
Su familia naufraga aún en el susto o el sustazo, y, de paso, el gentío en general, que prefiere saber de usted porque cambia de cardado. Nos gustaba usted mucho más a todos cuando salía en los papeles de musa de albornoces cinco estrellas a cambio de disfrutar una semanita de playa por el mundo, junto a su primer marido, Pedro Carrasco, que en gloria esté. Hasta posó a veces con los delfines de la zona, en la mar océana, como una sirenaza bien nutrida. Qué tiempos, Raquel Mosquera.
Luego, decidió ser señora de Anikpe, don Tony, y viajó más por el mundo de la exclusiva que por el mundo propiamente dicho. Ha sido usted un catálogo de extensiones y un fondo de armario de Dolly Parton en temporada de subidón. Déjeme que la recordemos así, entre la chica alegremente pasajera y la tigresa popular. No me parece mal modo de desearle que se reponga, de recordarle que la vida son dos días y que ahí está su hija, pensando, quizá, que mamá sólo ha salido un rato a la compra.
1 Comentario Noviembre 19th, 2008
