Solitario Marichalar
Diciembre 3rd, 2009
Ha pasado lo que ya sabíamos, don Jaime: el cese temporal de la convivencia no era temporal. El cese va camino de la nulidad matrimonial, previo divorcio. Usted está a cuatro tardes de perder el título de duque de Lugo, quedándose sólo en Jaime Marichalar, ni siquiera en Jaime de Marichalar, porque parece que los críticos sin piedad, con el divorcio de la Infanta, le quieren abreviar a usted incluso su propio nombre de abolengo.
Sé que esto del título a usted le da un poco o un mucho igual, porque de este fracaso matrimonial usted pretende, sobre todo, el éxito con sus hijos, de aquí en adelante. Sé que la ruptura matrimonial, hace ya dos años bien cumplidos, le dio a usted más susto que a la infanta Elena. Más susto y más pena. Desde entonces va usted más amargo en su mucha estatura de dandi de óleo, y vive una tristeza interior que no sé yo si encontrará su cura, o su alivio, algún día.
Hay algo en usted, desde hace tiempo, desde hace, quizá, demasiado tiempo, que tiene dureza del luto de la dicha perdida y también tiene silencio de viudo de sí mismo. Yo siempre le sospeché solitario, pero ahora le intuyo solo, que parece lo mismo, pero no lo es. Acaso hablamos de lo contrario. Arriesgaríamos que, de no ser por sus hijos, usted se iría a París, ciudad de dulce amparo, o bien a Nueva York, que es sitio donde ejercer el trato cosmopolita y la vocación de elegante que a usted tanto le ocupa y entretiene.
Arriesgaríamos que usted, ahora, lo que quiere es vivir lejos, pero tiene que vivir cerca. Ahí están los hijos, en Madrid, y los hijos mandan. Es usted, don Jaime, el primer “ex” miembro de la Familia Real, pero hasta cierto punto. La familia no se acaba con firmar unos papeles. Ya hemos visto, eso sí, que el divorcio también existe en Palacio. Que la tristeza le sea leve. Temporal.
Públicado en la categoría: De todo corazón

2 Comentarios Añade un comentario
1. Manuela | Diciembre 3rd, 2009 at 21:38
Tener silencio de viudo de sí mismo, debe ser algo algo muy grave…
Algo bastante común en las personas de la “alta sociedad”, es que no se divorcian como todo hijo de vecino, no, ellos piden la nulidad matrimonial, como el que exige cambiar una camisa porque tiene una tara de la que no se había percatado antes.
Saludos, poeta.
2. doraidazerpa | Diciembre 26th, 2009 at 23:43
eso de nulidad matrimonial nunca lo he podido entender, lo que Dios ha unido no lo separa el hombre se anula solamente con la muerte, pero esto se da en la gente rica, en principes, o mejor dicho en los que tienen dinero para ello, una chica pobre no tiene dinero para pedir nulidad, este señor con tanto glamour, o charm, vive de esa pinta, no se como se aguanto tanto tiempo esta infanta, parece de lmal caracter o sea amargado….horrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrror………
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