Viajera Letizia
La hemos visto a usted descalza por la India, según dictan los rituales, y también luminosa de trajes nocturnos, según aconsejan las citas protocolarias del sitio y la hora. Todas esas imágenes tienen la novedad de una Princesa muy española, muy europea, de viajera o embajadora por el exotismo de un país lejano. Ha homenajeado usted a Gandhi, sin tacones, y ha inaugurado un Instituto Cervantes, entre otras muchas cosas. Siempre le acaba asomando a usted, en estos trances, el espíritu inquieto de la periodista, que abre mucho los ojos asombrados. Siempre le asoma a usted, todavía, el afán de la curiosidad periodística, que es como decir el pronto de la curiosidad humana, por encima o por debajo de la gravedad del título u oficio. Se ha acercado usted, en fin, sin zapatos, a la vida de aquellas gentes, y se ha revestido luego de princesa para las cenas de jerarquía. Ha estado usted entre las costumbres y el protocolo, que pudiera parecer lo mismo pero no lo es. Que incluso puede ser lo contrario. Más allá de las postales novedosas y casi insólitas del viaje, lo que uno va viendo es que usted ya ha pegado el estirón de Princesa total, solvente y reocupada, y pega fuerte en la calle, entre niñas que quieren ser princesas e incluso entre las que no lo quieren ser. Tenemos este viaje reciente y tenemos también el runrún previo, en la calle, de que entre usted y las Infantas hay frialdad. Si unimos ambas cosas, lo que nos sale, yo creo, es el diagnóstico de que usted ya está bien instalada en lo suyo, que es el cargo o título con total dedicación. Aquí, en la India, y donde sea. Los acontecimientos últimos, y las tertulias penúltimas a propósito de la frialdad familiar no acreditan sino su triunfo profesional, que es una portada planetaria que no cesa, como la de la prestigiosa Paris Match, editada en la republicana Francia. Con tacones o sin ellos.
12 Comentarios Noviembre 18th, 2009
