Civilizada Eugenia

Tras tu separación del torero, hemos vivido en ti sucesivas y muy diversas Eugenias. Desde la chica un poco cabreada, o un poco celosa, quizá, cuando Francisco estaba con Blanca, amiga y además de la familia, hasta la chica que se propuso pasar de todo, porque Francisco es torero de torear en muchas plazas.
Muchas Eugenias, ya digo, en la misma Eugenia que eres, una mujer que busca en la vida la difícil sencillez de la felicidad y poco mal rollo. Ninguno. Así, hasta llegar a estos días, donde has contado que no tienes el menor inconveniente en facilitar a Francisco, tu ex marido, la nulidad matrimonial, para que se case como quiera con la bailarina Cecilia Gómez, según parece ser el deseo de la pareja.
Estos gestos hablan mucho, para bien, de tu ánimo civilizado y de tu madurez fijada, porque no hay que negarle la dicha a aquel con quien se vivió la dicha. No es lo habitual, porque un ex, o una ex, en los ruedos del famoseo, suele ser un enemigo para toda la vida. Pero no sólo te has quedado en echarle un capote a Francisco para anular vuestro matrimonio, ya casi remoto, sino que has piropeado a la prometida de Francisco, que te parece una chica encantadora y discreta.
Ideal. Hasta habéis coincidido en una fiesta familiar, derrochando un trato de amigas. Esto sí que es infrecuente en una ex, que por lo general suele sacar para su sucesora el cuchillo de las maldades de peluquería, que incluye ponerle pegas a su oficio, a su juventud o a su peinado, o a las tres cosas juntas.
De todo esto, Eugenia, civilizadísima Eugenia, lo que uno saca en claro es que has aprendido el oficio de la vida y que la novia actual de Francisco es una novia con mucho futuro. Tu pasado no le va a torcer ese futuro. Lo mismo hasta te vemos de convidada contenta a la boda.
3 Comentarios Noviembre 11th, 2009
