Apreciada Telma
Mayo 21st, 2008
Ha perdido usted el órdago de la petición de medidas cautelares sobre su persona y la de su pareja, Enrique Martín Llop, y ahora queda en el aire si presentará o no presentará recurso al respecto. Su abogado, prudentemente, ha avanzado que debe guardar silencio. No es arriesgado pensar que sí habrá recurso, porque, cuando se apuesta muy fuerte, como ha hecho usted, lo suyo es agotar la senda de la ley, que suele ser una senda larga. Otra cosa es que ese recurso prospere. Lo que tenemos, de momento, es que la juez ha detallado que los demandantes tienen “proyección pública”, y por tanto son reclamo y objetivo de los fotógrafos en cualquier ámbito público, y no sólo en actos oficiales u otras ceremonias de boato, que es lo que ustedes solicitaban, a modo de blindaje insólito y acaso peligroso en una democracia que tiene por vértebra la libertad de expresión o información. Usted no quería movida con la prensa, pero ha montado un movidón. Usted pretendía que sólo le hicieran fotos cuando asoma bajo una pamela, pamela que por cierto le sienta finísima, pero la ley ha dicho, de momento, que usted también es figura pública sin pamela. O sea, cuando va de particular por su barrio, o por otros. Está usted, pues, en el ecuador de una batalla con dos combates. El primero, pidiendo medidas cautelares, está perdido. El segundo, por vía de recurso, está en el aire. Por encima o por debajo de los dos queda el pago de las costas de todo el “show” ya cumplido, que pueden llegar a los 50.000 euros, si nada se complica. Mucho dinero, sospecho, para una mujer que no goza de un empleo millonario. Quizá no quede, apreciada Telma, sino rearmarse de paciencia y ahorrar para la deuda.
Públicado en la categoría: De todo corazón

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