Inquieta Lolita Flores
Acabas de presentar, Lolita, una colección de toallas, sandalias y otras artesanías de uso de playa. La colección es muy gitana, y lo digo en sentido literal, porque todo lo has ido adornando con unas variaciones de figura flamenca que es la mismísima Lola Flores, tu madre, dibujada por ti. La colección es colorista y bien pensada y tiene un poco o un mucho de tu dibujo naif, que es el que vienes haciendo desde hace tiempo. Ayer mismo, Lolita, me decías que tus toallas “además se meten en la lavadora y salen como nuevas”. Doy fe. No es que te hayas metido a diseñadora de trapitos o por ahí, sino que tú tienes gancho popular y gracias íntimas para todo, y lo mismo vendes un disco que vendes una sombrilla. Me cuentas que luego vendrán otros trapos para la noche o para la cocina. De manera que este pluriempleo del corte y confección no es en ti un entretenimiento de ocasión, sino una manera más de expresarte y, de paso, sacar unos euros, que nunca vienen mal. Lo que pasa contigo, Lolita, es que no paras. De pronto nos pegas el alegrón de sacar disco y luego te metes al teatro o al cine, y encima te premian. Hace ya siete u ocho años, enfilaste carrera al fin, y así todo seguido hasta hoy, entre pelis, teatro y discos, más un novio estable, Pablo Durán, al que llamas marido. Es una manera de decir que no hay boda, sin decirlo. Se te ve a tope. Hasta puedes vender una toalla con el dibujo de tu madre sin que te pregunten si eso es aprovecharse del apellido, que ya exhibes triunfalmente. Has pasado de Lolita a Lolita Flores. La toalla, o las toallas, por cierto, tienen algo de bata de cola, de chiringuito a hora punta.
3 Comentarios Marzo 26th, 2008
