Don Felipe de Borbón
Si hacemos recuento rápido, pero a fondo, nos vienen a salir, señor, tres etapas en su biografía. La del alegre niño de travesura, la del joven que se convierte en Alteza y la del hombre maduro que se casa con Letizia Ortiz, “por amor”, según usted mismo pronosticó cuando quizá no la conocía ni de la tele. Cumple ahora 40 años y toca ya una cuarta etapa, que es la de la serenidad en lo familiar y la del ejercicio cimentado y alerta en lo profesional, que es su oficio de Príncipe, aunque de momento el Rey ha dejado claro que seguirá en el tajo. Queremos decir que ya no es un Príncipe tan a la espera, como antes, y que su vida de esposo o padre le tiene contento y seguro, según hemos visto en estos pasados días con mucho repertorio de álbum íntimo.
Ha afianzado usted su papel de heredero solvente y ha acercado su figura al pueblo, incluida la mesa camilla del Palacio, con las dos infantitas jugando a lo que juegan las crías de su poca edad. Se cuenta que está usted feliz con su destino y más simpático en el trato, profesional o no, y eso es bueno para todos, porque la Familia Real tiene que parecer y ser a ratos, también, una familia, según desean taxistas, peluqueras y hasta ustedes mismos. Para su 40 cumpleaños ha decidido una celebración íntima, sin trueno festivo. Es fino detalle que avala su proceder ceñido y sobrio en curso y, de paso, deja encendido el reciente cumpleaños de su padre como gran acontecimiento de la Institución, que goza de muy buena salud, aunque vaya apagando velas de tarta. Felicidades, pues, Alteza, también por su cumpleaños. En su contento va el contento de todos.
Añadir Comentario Enero 30th, 2008
