Querida Eugenia
Te llega el año nuevo con novio incluido o te llega el novio con un año nuevo bajo el brazo. Igual da. Hablo de Gonzalo Miró, naturalmente, con el que vuelves a las andadas del amor, que quedó interrumpido mucho antes del verano. Enhorabuena a los dos, porque sé de muy buena tinta que vais contentos como niños. Si hacemos recuento, Eugenia, has pasado el año, casi entero, deshojando la margarita sentimental del sí y del no, y te ha salido al fin un sí, que es lo que venía deseando tu corazón obcecado y un poco hippie. Lo bueno de volver con el mismo novio es que ya no tienes que contarte la vida, y lo malo es eso mismo, que puede acabar enseguida en la rutina y en el aburrimiento, esos dos demonios de la convivencia. La reconciliación debiera ser siempre una renovación, y seguro que ya has pensado en eso, porque eres veterana en las cosas del querer, y porque las fechas aconsejan los mejores propósitos. No arriesgaremos qué puede pensar tu madre, la duquesa de Alba, de este regreso a lo mismo, entre otras cosas porque ella tiene siempre embeleso para Francisco Rivera, que es su novio platónico de mujer sin novio. En cualquier caso, aquí brindamos porque de nuevo hayas seguido la brújula del corazón, que aunque no lleve al mejor norte, siempre acierta. Se te ve alegre de ánimo y muy buena cara. Hasta te has hecho unos retoques estéticos en la nariz o por ahí, que es el regalo que suelen hacerse las que se reenamoran de sí mismas. Por ahí se empieza.
Añadir Comentario Diciembre 31st, 2007
