Esposo Iglesias

Julio Iglesias y Miranda son ya marido y mujer
La tuya sí puede considerarse una boda íntima. Te has casado con lo justo: la novia, tus cinco hijos a mano y los guardeses de tu finca, que han ejercido de testigos. Luego estaba el cura, naturalmente, que ha dado alguno de los escasos detalles del momento: “Todos iban de blanco”. Más íntimo, casi imposible. Y más secreto, porque ni los amigos de verdad, días antes, sospechaban nada, hasta que se dieron el susto de alegría por un inevitable comunicado posboda.
Íntima, secreta, y yo añadiría que oportuna. Las bodas es mejor cumplirlas cuando ya son irremediables, o sea, cuando uno ya lleva casado toda la vida, pero sin los papeles del casarse, como ha sido tu caso. Proceden las bodas cuando ya se llevan vividas muchas lunas de miel, con lo que el altar ya resulta el remate brillante y bien pensado de una convivencia larga que, encima, incluye un parvulario entero de hijos rubios. Allí estaban, para ver que sus padres iban a decirse que se querían.
Parece que esta boda, Julio, es una boda a destiempo, pero yo la veo muy a tiempo, porque los que se casan pronto y deprisa también se separan por la misma vía. Woody Allen, que ahora está de estreno, arriesgaba que “hay matrimonios que acaban bien, y otros que duran toda la vida”. Tú, y contigo Miranda, venís a corregir un poco o un mucho lo de Allen, porque vuestro matrimonio sin papeles ha cumplido más de 20 años y todo apunta a que acabará bien.
Fue en la parroquia Virgen del Carmen de Marbella la ceremonia, y se enteró quien se tenía que enterar. Dicen algunos que los que bien se quieren no se casan, por si acaso. Tú te has casado, finalmente, y contra todo pronóstico.
Ahora, que te siga yendo tan bien el noviazgo de recién casado.
1 comentario Septiembre 1st, 2010
