Matador Rivera
Por sorpresa, casi como un susto de portada, has anunciado que se acabó lo tuyo con Blanca Martínez de Irujo. Le das así la puntilla a tres años de noviazgo sereno que más bien presagiaba una boda que un portazo de repente. A Blanca la hemos visto sombría y sola en la playa, y a ti cumpliendo tu corrida número mil, sin tu chica en los tendidos. Hay quien apunta, sin embargo, que en los tendidos sí había chica, sólo que era otra, una china de joven minifalda que voló luego a Nueva York con el corazón emocionado y quizá ilusionado. Lo mismo es un cuento chino la china, lo mismo no. En cualquier caso, tú has rematado faena diciendo en vivo que “no hay terceras personas” en el horizonte, con lo que a lo mejor no resulta un disparate sospechar que en el horizonte sí hay terceras personas, sólo que el horizonte está lejos, porque es asiático. De modo que ya se verá. Lo que sí asoma claro es que tres años de compromiso son en ti una eternidad. Lo has dicho de otra manera: “Es muy difícil compaginar la vida de torero con la vida de pareja”. Déjeme usted, maestro, que yo lo interprete a mi aire: el primer espada también es primer espada fuera de los ruedos. Te has vestido de luces en una tarde histórica de tu carrera y no había novia que te esperara tras el triunfo. En secreto, te habías vestido de soltero, una vez más. Ahora, ánimo y al toro de lidiar las muchas muchachas, chinas o no, que te irán endosando como amores en la temporada que comienzas. Has recobrado tu sitio de soltero primerísimo en el escalafón de guapos matadores de portada.
1 comentario Septiembre 3rd, 2008
