Este fin de semana ha estado, de nuevo, marcado por la derrota del Barça y por lo que según Tele5 es lo más fenomenal y única noticia del mundo –Fernando Alonso-, pero ha sido también uno de los mejores fines de semana en lo cinematográfico.
Con los estrenos de Hijos de los hombres (ejercicio de estilazo de Cuarón que quizá le reporte
una nominación al Oscar gracias a esos planos secuencia) Coopying Beethoven (otra segura para Ed Harris) y la encantadora Pequeña Miss Sunshine (otras, al menos, al guión y a Steve Carrell), se ha subido considerablemente la media de calidad por cine, últimamente bajo mínimos con engendros impresentables de la talla de Pequeño pero matón (peli que el nuevo intelectual de nuestro tiempo, Juan José Ballesta, ha declarado de su agrado), Serpientes en el avión
(que al menos era simpática) o La máquina de bailar.
Afortunadamente entramos en la mejor época cinematográfica del año (Scoop, Infiltrados,
The Prestige, Banderas de nuestros padres…), cuando llegan las buenas pelis, puesto que en
USA se deben estrenar antes del 25 de diciembre para poder competir en los Oscars.
Quizá, algún día, algunos de los directores que han presentado sus propuestas en el Festival Fotogramas en Corto estén dentro de esa selección. No lo tendrán fácil. Algunos de ellos, con suerte, muchísima suerte, entrarán en el segundo grupo de pelis, las que le gusta bajarse del emule a J.J. Ballesta.
En fin, tras todo esto, me meto en la web y veo dos nuevos cortos seleccionados:
Botellón. Con cierto recelo me zampé este corto. Antes de descargármelo tenía mis dudas sobre si sería otro de cine social barato, una especie de oda o a esa guarrada cívica llamada Botellón
o una apología a dejar tu ciudad hecha un asco. Suerte que lo vi con dudas. Porque no tiene nada que ver con un corto post-teen rebelde pijo con valores político-sociales de estar por casa,
si no al revés. Botellón resulta ser otra vuelta de tuerca al tema, y nos presenta qué pude esconder
la sociedad más allá de la primera capa, del primer vistazo. Está lejos de ser un corto perfecto,
pero funciona, y en gran parte gracias a la impecable interpretación de su protagonista.
Humildad. Bajo un título un tanto petulante se esconde un corto documental que nos muestra la soledad extrema de una mujer mayor que vive sola en el campo. Humildad es un docu en la línea de otra propuesta presentada a concurso, O tempo dos bullós, con un buen trabajo de planificación y puesta en escena.
El título (por poco sutil) es lo peor de una propuesta más que apta que debe verse con ganas para poder valorar todos sus aciertos. Que los tiene.
